lunes, 26 de agosto de 2013

China Moses: "Dedicarse a la música es una locura"


BENOIT PEVERELLI
 Muchos pensarán que teniendo como madre a Dee Dee Bridgewater subirse a un escenario a cantar temas que ya interpretaron Dinah Washington, Etta James o Nina Simone es una osadía. Para China Moses (Los Ángeles, 1978), en cambio, es algo natural, orgánico, divertido. Sabe que la compararán con otras cantantes y no le importa. Sube a los escenarios con un único objetivo: divertirse y que se diviertan quienes la escuchan.


China Moses es risueña. Verborreica. Expresiva. Incluso cuando habla en vez de cantar. Fuma. Da sorbos a una copa de vino tinto. Se pierde observando cómo se va poniendo el sol desde el bar del hotel en el que se aloja en Ibiza. Conoce bien la isla, que ha visitado en varias ocasiones como turista, y se ríe pensando lo relajados que estarán «los chicos» [el pianista Raphael Lemonnier, el batería Jean Pierre Derouard y el contrabajista David Salesse], que han aprovechado para bucear. Lleva meses actuando por toda Europa para presentar su último disco, ‘Crazy blues’, en el que rinde homenaje a las grandes mujeres del jazz. No le acompleja la figura de su madre. Al revés. Es hija orgullosa de la cantante Dee Dee Bridgewater, que fue quien la animó a dedicarse a la música y quien, cogiéndola entre sus brazos, le hizo ver que, aunque no cantara como ella, había un camino lleno de canciones esperándola.
—¿Siendo hija de Dee Dee Bridgewater no podía ser otra cosa que cantante?
—Habría podido ser lo que quisiera. Tengo una hermana que es la mánager de mi madre y mi hermano pequeño también se dedica a la música. Tuvimos la suerte de tener unos padres que dejaron a sus hijos ser libres. Mi madre fue quien me empujó al mundo de la música, ella creía que tenía talento. Perdí a mi padre siendo adolescente. Fue muy difícil. Mi madre pensó que la música sería una buena manera de expresarme.
—¿Lo fue?
—Sí. Firmé mi primer contrato con 15 años, con Virgin. He estado haciendo música y actuando toda mi vida. La música siempre ha sido importante para mí y ahora es mi vida.
—¿En qué momento supo que la música sería su vida?
—En 2004, cuando empecé en la MTV. Hacía un show diario, no tenía tiempo para la música y después un año me di cuenta de que la música era realmente importante. Lo supe porque se había alejado de mí. La música siempre ha estado ahí, como algo natural. Está en mi familia, en mi patrimonio cultural, en Estados Unidos todo el mundo escucha música... Ese año en que la sentí lejos me di cuenta de que realmente la necesitaba. Ese fue el momento definitivo. ¡Y ya tenía tres discos! Es curioso. He sido afortunada. Crecí en una familia de artistas y empecé joven. Pero fue en ese momento cuando me di cuenta de que daba igual lo que hiciera, no podría dejar la música. Y ella no me dejaría a mí.
—Como un gran amor.
—Es el amor más grande que he tenido. No hay amor más grande [There is no greater love...] que el que la música siente por mí y el que yo siento por ella. Es alucinante. Hay tantos artistas como yo... Damos muchos conciertos, quizás no somos muy conocidos y no aparecemos en los grandes medios, pero es nuestra vida.
—Hablaba de fortuna. ¿Triunfar es cuestión de suerte?
—Sinceramente, creo que sí. Hay trabajo, por supuesto, pero la suerte es un gran factor en la música. Hay gente que tiene mil veces más talento que yo y no está actuando. Y gente que tiene mucho menos y vende millones de discos. Eso es la suerte y la suerte en la música es muy caprichosa. Hay gente que tiene mucho éxito en un momento dado y al cabo de unos años está buscando un trabajo como el mío. Dedicarse a la música, a cualquier arte, es una locura. Pero algunos no podemos vivir sin ese riesgo, sin esa locura.
—¿Me está diciendo que está loca?
—Sí, supongo. [Ríe] Cuando piensas en las cosas que hicieron mujeres como Nina Simone, Etta James, Dinah Washington o incluso mi madre o Donna Summer... Son mujeres muy fuertes que hicieron lo imposible para poder hacer su música. Aunque algunas tenían niños sucumbieron a esa locura y salieron a la carretera en una época en la que no era aceptable que las mujeres estuvieran en la carretera. Eran hechiceras, sirenas... Lucharon por su sueño.
—¿Y ahora?
—Ahora es fácil. Eres una princesa. Te tratan como a una reina.
—¿Está siendo sincera?
—[Ríe antes de ponerse seria] No, aún es complicado, pero es mucho más fácil. Ellas lucharon para hacérnoslo fácil a las que veníamos.


BENOIT PEVERELLI
—¿Por eso las homenajea en sus discos?
—Por eso y por otras razones. Tiene mucho que ver con Raphael Lemonnier, el pianista y arreglista.
Antes de conocerle hice tres discos de pop y rhythm and blues, composiciones originales que escribí y coproduje. Le conocí y analicé lo que las cantantes de mi generación estaban haciendo en jazz y blues. Me daba pena. ¡Todas estaban siendo muy suaves! Hay muchas cantantes estupendas, pero tenía la sensación de que se había perdido algo, la parte divertida. No puedo improvisar con la voz como mi madre, eso es algo que tienes o no, no se aprende. Era importante rendir homenaje a esas mujeres que siempre estuvieron al filo de todo. Al filo del jazz, al filo del blues. Dinah Washington fue un buen punto de partida porque ella hizo jazz, pop, blues... Tocaba el piano, aunque no en el escenario. Ella es un ejemplo de que jazz y blues no van separados.
—¿Por qué se separan, entonces?
—Supongo que queda chic. ¡Pero el jazz no es la parte chic! El jazz rompía todas las reglas: ‘Si esto se toca así, toquémoslo de otra manera’. Raphael y yo intentamos recordar a la gente que hay una parte fácil y divertida en el jazz. No siempre tiene que ser tranquilo y centrado en el solo. Cantantes como mi madre o Etta James eran dinámicas en el escenario, cantaban muy alto, se movían... Me gustan esas mujeres y esa es mi elección: no hacer jazz puro, blues puro, soul puro... Quería contar la historia de esas mujeres.
—¿La gente intenta encasillar la música?
—Sí. Siempre dejo claro que no soy una cantante de jazz. No tienes que serlo para cantar un estándar. No hay una única manera de cantar jazz. ¿Dinah Washington canta como Ella Fitzgerald? No. ¿Billie Holiday es como Nancy Wilson? No. Pero todas son cantantes de la cultura negra americana. Me gustaría que el jazz tradicional tuviera cabida en festivales de rock. Espero que la gente entienda que no intento ser una cantante de jazz. La parte divertida del jazz, el jazz vocal, se ha olvidado un poco. Parece que tienes que ser muy Diana Krall para ser cantante de jazz. Ella es fabulosa, pero ser cantante de jazz no es solo eso.
—Dígame el nombre de alguna cantante actual que le fascine.
—Cécile McLorin Salvant. Tiene 23 años y hace lo que le da la gana con su voz. Es divertida en el escenario, puede improvisar, ir de los tonos muy graves a los muy agudos... Ella representa esa apertura que creo que se había perdido. Las voces son muy suaves y los álbumes muy caros. No tiene por qué ser así. Hay que divertirse. Yo intento divertirme.
—Hablaba de energía. En un escenario, ¿es más importante que la voz?
—Sin duda. Soy una gran fan de Neneh Cherry, tiene esa energía que hace que quieras saltar y bailar cuando la escuchas. La energía es lo más importante, puedes montar un gran show, puedes tocar perfecto, la banda puede estar en su sitio, el cantante también... Y te deja indiferente. Es en los fallos, en el toque humano, cuando las cosas son perfectas. A veces el bajo se pierde, o a mí se me olvida algo. Pero está bien. El resultado final depende del público, del escenario, de si tenemos el vino correcto o no... Por eso prefiero los directos a los discos. Los álbumes son un apoyo, un souvenir, pero la música que hacemos, soul, blues, jazz, funk, disco, acid jazz... Tiene que experimentarse en vivo.
—¿Me está diciendo que algo perfecto no tiene por qué ser bello?
—Puede serlo, supongo. Tengo grabaciones de mi madre que rozan la perfección. Es bonito, no importa cuántas veces escuches esa canción, siempre se te ponen los pelos de punta. Hay magia, savoir faire, la capacidad de atrapar ese instante en una grabación. Yo no soy buena en eso. Prefiero el instante que solo puedes recordar en tu mente, o en un vídeo de 30 segundos con un sonido malísimo. Prefiero cuando ese instante no dura.

BENOIT PEVERELLI
—Habla maravillas de Lemonnier. ¿Qué importancia tiene para usted la química con sus músicos?
—Mucha. Muchísima. Tenemos que llevarnos bien. Raphael y yo llevamos siete años. ¡Es la relación más larga que he tenido con un hombre! [Ríe] Esa química es importante. Lo es todo. He trabajado con personas con las que no me llevaba bien y, aunque haces buena música, algo falla. Raphael [se queda ensimismada mirando una persona que se zambulle en la piscina] es una persona muy calmada, sabe muchísimo y estoy aprendiendo mucho de él. También él de mí. Creo que por eso nos llevamos bien. Estamos todo el día diciéndonos ‘¿has escuchado esto? No, pues escucha. ¡Oh! Es fantástico’. Estamos compartiendo cosas constantemente.
—Compone algún tema ¿Necesita escribir canciones?
—No. Hay tantas buenas canciones, que no tengo por qué escribirlas. Es divertido, genial, trabajar con otros escritores y compositores para crear canciones. Pero hay muchísima buena música en el mundo, mucha que aún está por descubrir. Componer no te hace mejor artista. Mira Whitney Houston, nunca escribió una canción y era increíble interpretando. Nina Simone sí compuso. Son dos épocas, dos genios, dos personas. ¿Quién puede juzgar quién es más importante? No se pueden comparar. Michael Jackson tampoco compuso mucho.
—Y nadie duda de que sea un gran artista.
—Efectivamente. El otro día, un buen amigo percusionista, me puso sesiones de Jackson a capella. Escuchas solo eso y sabes que estás escuchando la grandeza. Ves cómo una letra y una melodía se proyectan en una persona. Eso es el talento. Sé que no soy un genio, no soy una buena compositora, si alguien viene con una buena canción, la grabo. No siento que necesite hacer un álbum entero con mis canciones para que me respeten más. Es estúpido pensar que eres más artista porque compones.
—Pero la mayoría lo piensa.
—Sí, supongo que en algún momento se le perdió el respeto al intérprete. Frank Sinatra o Donna Summer eran intérpretes. Piensas en Stevie Wonder y dices que Frank Sinatra no es tan bueno como él. Stevie Wonder cambió la música, sí, lo sabemos, era un gran cantante y compositor y escritor, pero hay que respetar a los dos.


BENOIT PEVERELLI
—¿Por qué hay canciones que siempre estarán ahí?
—No lo sé. Por la energía, por las interpretaciones. Hay quien tiene esa fuerza, ese je ne sais quoi, algo que cuando te miras al espejo por la mañana sabes que no tienes. No todo el mundo está llamado a ser una superestrella, un gran compositor o a cambiar la música. Y debe ser así. Imagina que todos fuéramos superhéroes. ¡Sería aburrido! Pero la gente que canta esas canciones son superhéroes. Mi madre viene de otro planeta, yo sé que no vengo de ahí, pero eso no significa que no pueda seguir haciendo música.
—¿Tiene la sensación de que las comparan?
—Sí, muchas veces.
—¿Y cómo lo hace para salir al escenario?
—¡Bebo mucho! [Ríe] Es broma. Dando lo mejor de mí. Siempre habrá alguien que te compare, a quien no le gustes, pero también siempre habrá alguien a quien le llegue lo que haces. Creo que puedo llegar a la gente, por eso llevo siete años actuando. Debes hacer todo lo que puedas. Es lo que me dijo mi madre cuando tenía 15 o 16 años. Encontré una cinta suya, de adolescente, en un talent show. Me quedé sin aliento, lloré. Le dije que no entendía cómo ella pensaba que yo tenía suficiente talento, porque ella siempre tuvo ese algo especial. Me cogió entre sus brazos y me dijo: ‘Cariño, está bien. Tienes que hacer lo mejor con lo que tienes y poner toda tu persona, tu mente, tu cuerpo y tu alma en el escenario. No puedes cantar como yo, pero tienes algo y la gente lo sentirá’. Me comparan con mi madre, no está mal.
—Podría darle miedo que lo hagan.
—Sí, podría ser aterrador tener ese talento frente a ti y sentir que no vales, pero mis padres siempre me apoyaron. Es lo que pienso cada vez que canto temas como ‘Why don’t you do right’, ‘Work song’ o ‘I just want to make love to you’. La gente siempre tiene una versión en la cabeza y siempre te comparas.
—¿No es una pena estar pensando en otra versión?
—En el escenario vienen muchas cosas a mi cabeza.
—¿Me está diciendo que piensa en otras cosas en el escenario?
—Sí, soy una mujer, puedo hacerlo. [Ríe]
—¿En qué piensa ahora?
—En la gira de ‘Crazy blues’. Mucha gente piensa que el jazz no está suficientemente reconocido, que no sale en los medios, que no tiene respeto. Nunca he viajado tanto como con el jazz. Hay jazz en todo el mundo. Nadie en Francia, por ejemplo, sabía que aquí había un festival. Estaba en Mónaco en la gala de la Cruz Roja y Bob Sinclair pensaba que venía a cantar en una discoteca. No sabía que había un festival con 25 años de historia. Hay jazz en todos los lugares y, a pesar de eso, hay quien suplica más atención. Pero creo que es cool mantener como un secreto.
—Ya que hace versiones, cuál es la última versión que le ha llegado.
—¡Uf! Escucho muchas. Del último disco de Cécile McLorin Salvant, ‘You bring out the savage in me’ Adoro esa versión, grito cada vez que la escucho.


24 comentarios:

  1. Guao, no conocía esta cantante, qué gran descubrimiento, me parece absolutamente fabulosa.
    Ten una buena semana, abrazos

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    1. Claudia, es fabulosa, aunque yo me quedo con su madre, pero las dos son realmente fabulosas.

      Ten una buena semana tú también, abrazos

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  2. Tampoco la conocía pero la entrevista pero me ha abierto la puerta. Algunas respuestas me han dejado asombrada, sobre todo en referencia las comparaciones, su "lugar", el tema de interpretar y componer...
    Un beso

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    1. Marilú, lo de las comparaciones a mí también me dejó bastante asombrada, la verdad. No tiene manías ni complejos. Le gusta cantar y canta. No le gusta componer, pues no compone. La verdad es que dan ganas de ser así.

      Un besote

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  3. Le perdí la pista, pero con 15 años escuchaba a esta mujer. Me sorprende que cante en francés tan bien y sea americana. Casi todas las canciones que tengo de ella son en ese idioma.

    Un beso.

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    1. Azalea, muchos músicos de jazz norteamericanos acaban estableciéndose en Europa, principalmente en Francia, porque el circuito está mucho más animado que en Estados Unidos. Viven en Francia, por eso habla tan bien este idioma.

      Un besazo

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  4. No la conocía. Voy a ver qué tal, que a mí el jazz, según me pille.
    Besotes

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    1. Norah, si eres de las del jazz así asi, te gustará. ella canta estándards de jazz, canciones muy conocidas, así que seguro que, al menos, no te disgusta.

      Un beso enorme

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  5. ¿Pero cómo no conocía a China Moses? ¿Pero cómo no había visto ese vídeo de Dee Dee Bridgewater con su hija (lo que he llorado viéndolas y escuchándolas)? Cielos, menos mal que esto tiene arreglo...

    Gracias, gracias, gracias!!!

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    1. Ana, el vídeo es una maravilla, yo también lloro cada vez que lo veo, estoy muy sensible con algunos temas últimamente, pero verlas y escucharlas es una belleza para los ojos y los oídos. Casi todo, aunque no lo pensemos, tiene arreglo.

      De nada, de nada, de nada!

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  6. Yo tampoco la conocía, es fantástica, la veo con personalidad, buscaré mas coitas de ella.
    Gracias por presentármela, una entrevista formidable Dorothy.

    Besos :)

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    1. Nieves, tiene mucha personalidad, es muy muy divertida sobre el escenario y canta bastante genial. Lo tiene casi todo.
      Gracias

      Besotes

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  7. Una entrevista fantástica, me parece una mujer con una personalidad divertida y simpática. Y me gusta lo que dice de esas grandes voces femeninas de hace unos años que parecen ya de otra época
    Besos

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    1. Mientrasleo, personalidad no le falta, desde luego. Esas voces, desde que nos falta Amy, parecen tan de otra época...

      Besines

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  8. Vaya... Menuda personalidad.
    Yo soy otro que no la conocía, a su madre sí, aunque no la he escuchado demasiado. Yo soy más bien de Diana Krall o Eliane Elias, pero reflexionando un poco es verdad lo que dice, que es un jazz mucho más calmado y menos agresivo. Será que asocio el jazz con los momentos de tranquilidad, con una copa de vino y no con un vaso de tequila.

    Un beso.

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    1. M., a mí Krall y Elias me gustan, aunque no me emocionan, como algo muy bello, pero que no te llega. Soy pasional, impulsiva y emocional y necesito que la música, como todo en la vida, sea así. Si no, me canso rápido. Yo también asocio el jazz con una copa de vino. Y poca luz y un sofá en buena compañía, ya puestos. El tequila me pega más con el rock, que es lo que realmente me gusta.

      Un beso

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  9. La conocía de oídas, me encanta la gente con una personalidad tan definida como se desprende de la entrevista. Un besote.

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    1. Meg, yo también prefiero la gente con personalidad, la que no tiene pelos en la lengua, la que no tiene miedo a decidir, a decir claramente lo que piensa, la que no teme a las consecuencias.

      Un besazo

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  10. Otra que no conocía a esta cantante. Y voy a tener que lanzarme a escucharla, que me has dejado con ganas de más. Y me ha gustado muy la entrevista. Con mucha personalidad se le ve y con las ideas muy claras. Me ha gustado. Y además me llevo apuntado también el nombre de Cecile McLorin Salvant, que tampoco la conocía. Y la tengo ahora de fondo y me está dejando con la boca abierta.
    Besotes!!!

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    1. Margari, Cécile es fa-bu-lo-sa. Sus canciones son increíbles. Y la Moses, si te digo la verdad, lo mejor que tiene es la puesta en escena. Pocas veces he visto a alguien tan divertido sobre un escenario. Se hace querer. Y mucho.

      Besines

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  11. La adoro!!!!! Intenté verla en diciembre en La Coruña, su actuación más cercana a mi casa, y al final no pude, cuánto lo sentí!!!! La entrevista es estupenda!!!!♥♥♥

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    1. Sonia, es que es estupenda, no me extraña que lo sintieras.
      Muchas gracias.

      Besos

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  12. Vaya. Tengo que unirme al grupo de los que no la conocían y, al mismo tiempo, a los que han dicho que es muy buena. Tomo nota de la cantante que ella recomienda, Cécile McLorin Salvant, la voy a buscar en Spotify. Y tu entrevista, como siempre, magnífica.

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    1. Sorokin, Cécile me encanta y China Moses es un portento en el escenario. De lo más divertido que he visto nunca. Spotifía, spotifía, que seguro que te gusta.
      Muchas gracias.

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