 |
Marta Torres |
En el valle de Corona, en Santa Agnès, no hay cobertura. Sólo almendros en flor. Y una iglesia blanca y encalada. Y un centro cívico en el que los abuelos juegan a cartas y a dominó por las tardes. Y un bar en el que hace años servían las mejores tortillas de la isla. Y un señor que vende globos al sol el día de fiesta, cuando aún es invierno pero los almendros empiezan a desperezarse, acabando de decidir si ya es el momento de teñir de blanco el valle. En el valle de Corona no hay ruido. Sólo almendros en flor. Y un silencio sólo roto por el tintineo de las cucharas en los vasos. Y conversaciones entre quienes no se esconden nada y se lo esconden todo. Y los pájaros. Y las cámaras de los móviles. Y el viento que juega con las flores de almendro recordándoles su fragilidad. En el valle de Corona no hay nieve. Sólo almendros en flor.
Me han dado ganas de pasear entre esos almendros en flor... 1beso!
ResponderEliminarTizire, visitar el valle en esta época es una tradición para muchos. Desde mediados de enero vamos mirando todos los días los almendros que tenemos cerca para ver cuándo florecen y escaparnos de excursión.
EliminarUn besote
Me sobran los móviles que además de hacer fotos suenan para que fuera perfecto pero ya me gustaría un paseo por un sitio así. Toda la razón con lo de que se cuentan todo sin contarse nada.
ResponderEliminarBesos, Dorothy Shonagon
Norah, es que hoy casi todo el mundo va con móviles en vez de con cámaras de fotos. Yo ésta la hice con la cámara. Lo mejor es, después de pasear, sentarse en una de las mesas de madera maciza de la terraza del bar, al sol, pedirse un café calentito y leer con vistas a los almendros. (No te preocupes por los móviles, no suena nada porque no hay cobertura)
EliminarBesos, preciosa
Qué bonito debe de ser pasear por allí...
ResponderEliminarAbrazo!
Es bonito, pero sobre todo relaja porque te parece que estás muy lejos de todo lo que te estresa.
EliminarUn abrazo
Me gusta tu blog. Me pasaré a menudo.
ResponderEliminarUn saludo.
Meternura, gracias.
EliminarUn abrazo
No sé si alguna vez he visto algún almendro en flor la verdad pero desde luego, leyéndote dan ganas de hacer las maletas y visitar ese valle. Besos
ResponderEliminarMarisa, este valle es un poco como un pequeño valle del Jerte, pero de almendros en vez de cerezos. Pues nada, haz las maletas y nos tomamos un café con vistas al campo.
EliminarBesotes
Bea, el valle va a ser que se queda para otro fin de semana, que éste trabajo...
ResponderEliminarUn ligar tan idílico no podía ser perfecto con cobertura en el movil. Así que el que no pueda sonar el teléfono no debe ser otra cosa que una bendición....
ResponderEliminarQue bonito momento el que nos has hecho vivir gracias a tu exquisita narrativa Dorothy
Besos!!!
:)
Dan ganas de ir para allá. Tiene que ser un sitio ideal para desconectar de todo, para relajarte, para recargar fuerzas...
ResponderEliminarBesotes!!!
Me gusta cómo suenan los silencios cuando se rompen por tintineos.
ResponderEliminarUn beso!
Mini-crónica perfecta de un lugar perfecto para desconectar de la realidad y olvidarse de todo un poco. No hay muchos lugares así y son bien necesarios, que los humanos también necesitamos "reiniciarnos" de vez en cuando.
ResponderEliminarBesines, Dorothy!
Me habías hablado del valle Corona cuando conté mi viaje a los cerezos en flor del Jerte. Tal como lo cuentas, suena de fábula, tranquilo y pacífico. En cambio en el valle del Jerte, durante la floración hay masas enteras de gente (madrileños casi todos) y no es nada tranquilo.
ResponderEliminarPreciosa la flor del almendro. Yo he visitado el valle del Jerte que me pilla cerca, una verdadera maravilla. Me ha inspirado ternura el señor de los globos, le compraría alguno sin duda!
ResponderEliminarUn abrazo! :)
Qué belleza, yo he salido con mi cámara esta semana a tomar fotos a algunos que he descubierto en la ciudad, son tan delicados.
ResponderEliminarSaludos
Y a veces no se necesita nada más, solo desconectar un poco de la tiranía de la cobertura.
ResponderEliminarPor aquí estan preciosos..aunqeu el tiempo lo svuelve locos..un beso desde Murcia...
ResponderEliminarMe parece un precioso primer párrafo para un texto de mayor extensión, Dorothy. Ya me tienes enganchada al relato... Precioso.
ResponderEliminarBesines, guapa!
Me encantan descubrir "els primers ametllers florits", me da un buen rollo, eso de pensar que el frío al fin se acabará y llegará la primavera, y por aquí en febrero ya los vemos.
ResponderEliminarUna abraçada