miércoles, 2 de marzo de 2011

'Todos eran mis hijos' o el día nefasto de los Keller

Gloria Muñoz y Manuela Velasco enjugándose las lágrimas mientras casi 500 personas aplauden. Kate Keller y Ann Deever aún no las han abandonado. El público aplaude a las actrices, pero son sus personajes los que aún están en el escenario. Se resisten a marcharse y ahí están Kate y Ann llorando a través de los ojos de Gloria y Manuela. No necesito más. Es el último detalle para que la representación de 'Todos eran mis hijos' sea inolvidable. Si ellas lloran yo también puedo llorar. Entré en la sala con miedo. Sinceramente, no confiaba mucho en el talento teatral de Fran Perea (Chris Keller), pero no quería perderme a Carlos Hipólito (Joe Keller) ni dejar pasar una obra de Arthur Miller. Conocía el texto, el principio, el final, los diálogos... Y a pesar de eso el disparo con el que Joe Keller se quita la vida, incapaz de aguantar más la culpa y la verdad escondidas durante años por la cortina de una familia feliz en un barrio feliz, me ha hecho saltar de la butaca. Como si no lo esperara. He pasado dos horas en tensión. Con la sonrisa congelada mientras a mi alrededor casi todos reían las situaciones y comentarios cómicos con los que Miller juega y que hacen más tremenda la verdad. Los demás reían, inocentes. Yo apenas era capaz de sonreír. Sabía la verdad. Gloria Muñoz y Manuela Velasco lloran poseídas aún por Kate y Ann. Kate llora por su marido muerto, por su hijo muerto, por su hijo vivo que ha descubierto la verdad, porque ya no tiene mentiras que tapar, porque se ha quedado sin la necesidad de fingir que todo es perfecto, porque el día fasto fue en realidad un día nefasto. Ann llora por la verdad desvelada, por su padre abandonado, por su novio muerto, porque no sabe si ahora será capaz de amar al hermano de su novio muerto. Las dos lloran por lo mismo: la culpa. Yo lloro por ellas. Y aplaudo.

17 comentarios:

  1. Qué entrada más sentida, Dorothy! Qué gozada ir al teatro y que los actores te hagan vivir de esa manera la obra y vibrar en cada escena. Teatro en estado puro!!
    Besos,

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  2. Carmen, la verdad es que me encanta el teatro y tenemos tan pocas ocasiones de ver cosas realmente buenas en Ibiza... Además, siento debilidad por Arthur Miller y Tennessee Williams, así que no me sorprendió acabar llorando.
    Un beso

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  3. ¡Vaya entrada, Dorothy! me emocioné contigo y de alguna forma me sentí espectadora. Realmente el teatro con buenas obras e interpretes es Arte en estado puro. Me encanta Carlos Hipólito.

    Besos

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  4. Me gusta lo que cuentas!!
    Tuve en mis manos Balada del Pacífico Sur, y de momento lo dejé. Merece la pena????

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  5. Hola Dorothy!
    Acabo de conocer tu blog y me ha gustado tu escrito sobre esta obra de Miller. No la he leído ni la he visto representada, pero la verdad es que tras leerte me he quedado con las ganas.
    Si no te importa, pasaré a visitarte más veces. Un abrazo!

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  6. Elysa, gracias. Es que me gusta tanto el teatro... Cuando salgo contenta salgo muy contenta, pero cuando no me ha gustado, con lo que vale, salgo muy enfadada.
    Un beso

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  7. Sonia, bienvenida. Me quedan 20 páginas y me ha gustado mucho mucho. en cuanto lo acabe, crítica al detalle. Pero vale mucho la pena.
    Besos

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  8. Zamarat, bienvenidísima. Ahora me paso a verte.
    Un abrazo

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  9. Me gusta tu blog.. es muy interesante. te sigo y te enlazo en mi blog de poemas, para poder acercarme con mas frecuencia..

    Un abrazo
    Saludos fraternos.

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  10. Siempre un placer volver a pasar por tu casa...

    Saludos

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  11. siento un profundísimo respeto por todo aquel actor que se sube a un escenario (me parece de lo más tremendamente difícil...) vivir la interpretación tan de cerca me abduce, me emociona (vale soy llorona, jajaja... y de las que aplaudo a rabiar... )
    no he tenido la oportunidad de ver esta obra... ainss qué penita

    un beso

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  12. Ante la majestuosa pulcritud de tu presencia

    Confieso que soy el cielo
    El sol,
    Las nubes amamantando el tiempo

    Confieso que las estrellas
    Las dibuje con mis sueños
    Iluminando el firmamento de mis sentimientos

    Que tus cabellos
    Los acaricie palpitando mis deseos,
    Y que tu cuerpo
    Lo transite coloreando mis pasiones
    Elocuentes del que ama

    Confieso que no soy nada
    Ni nadie en este mundo
    Ante la majestuosa pulcritud de tu presencia
    Mujer,
    No soy el que confisca tus besos
    Ni el que marchita tu alma
    En añicos de penas,
    Soy,
    El que respeta tu nombre
    Pintado
    En el firmamento beso del te quiero

    Confieso
    Que soy
    El que emancipa la palabra
    Convirtiéndola en caricia mutilada de ternura,
    Mujer
    Eres
    Luz
    Embarazo creador de lo eterno
    De lo infinito
    Mezclado con el esperma
    Quietud erótica de mi cuerpo
    Ante la belleza emblemática de tu movimiento
    Vida

    Adolfo Payés.


    Con todo mi respeto y admiración ara la Mujer en estas fechas y el mes de Marzo..


    Un abrazo
    Saludos fraternos...

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  13. Maria, a mí me da pánico y vértigo lo de pensar en subir a un escenario por eso los actores para mí son dioses. ¿Fundamos el club Lloronas sin complejos?
    Un besazo

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  14. Me ha gustado mucho la crítica, tiene fuerza ;)

    Estaré atenta por si viene a Málaga. Hace tiempo Fran Perea era uno de mis favoritos, lo reconozco, la verdad es que tenía mi cuarto lleno de sus pósters.

    Un besote.

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  15. Marina, eso de la habitación llena de pósters de alguien me suena de algo... A mí me pasó con Alejandro Sanz, Take That, Brad Pitt...
    Espero que tengas la oportunidad de verla.
    Un beso

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  16. Leyendo otro post tuyo, me encuentro con éste y me doy cuenta de una metedura de pata al hacer un comentario en no recuerdo que blog. Resulta que hablábamos de Miller, de una de sus obras y yo recomendé La muerte de un viajante, acordándome de esta obra de teatro que en realidad se llama Todos eran mis hijos y que tuve la oportunidad de ver en Sevilla el año pasado? (no recuerdo). En fin que cambié una obra por otra. Esta memoria mía.. Besotes.

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    Respuestas
    1. Marisa, no me extraña que te equivoques, a mí también me cuesta a veces diferenciar las obras y, a veces, incluso confundo las de Miller y Williams...

      Un besazo

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