miércoles, 18 de octubre de 2017

'Tres días y una vida', la culpa


@martatorresmol

La culpa puede decidir una vida. Puede decidir por ti. Escoger por ti. Descartar por ti. Hacer como que olvida por ti. Fingir por ti. Mentir por ti. La culpa puede comerte. Darte un buen mordisco, un bocado atroz, que te deje medio muerto y una cicatriz que te impida olvidar. Y seguir comiéndote, poco a poco, royéndote y lamiéndote, el resto de tu vida. La culpa... Ésa es la protagonista de 'Tres días y una vida', de Pierre Lemaitre, que sigue fascinándome por su capacidad para tenerte con el corazón en la boca durante todas y cada una de sus páginas. Con sencillez, con naturalidad, sin artificios. Como si sus historias discurrieran por el único camino posible y, al mismo tiempo, el que no esperarías nunca.

'Tres días y una vida' sucede en Beauval, un pequeño pueblo francés. Un lugar en el que todos se conocen y en el que, quizás por eso, todos se esconden. Protegen lo que ocurre visillos adentro con el mismo afán con el que tratan de mirar más allá de los visillos de los demás. El protagonista es Antoine, un tímido preadolescente de doce años condenado a la soledad de los bosques que rodean la aldea desde el momento en que su madre le prohíbe jugar con las consolas de sus amigos. Apartado del grupo, sintiéndose aislado, Antoine pasa las horas construyendo una cabaña en un árbol con la única compañía de Ulises, el perro de su vecino y, a veces, Rémi, su pequeño dueño. Antoine, que siente que ese perro es el único ser en el planeta que le entiende (su padre huyó de su lado tras el divorcio y su madre trabaja tanto para mantenerle que apenas está en casa), no puede superar la despiadada muerte del animal, que presencia, horrorizado. Primero le poseen las lágrimas, las pesadillas. Luego, la rabia, que paga con quien no tiene culpa alguna. Y finalmente, la culpa, que ya no le abandonará. Por más que pase el tiempo. Y que irá, con el paso de esos años, configurando a su antojo la personalidad de Antoine. Y estableciendo los límites no deseados de su vida. Porque la culpa, como la tristeza y como la soledad, si no las echas a tiempo, se te meten tan dentro que ya no hay manera fácil de deshacerte de ellas.

Lemaitre, con esa asombrosa clarividencia de la parte más oscura del ser humano, con ese profundo conocimiento de nuestra cara B, te hace sufrir. Como si fueras Antoine. Porque, ¿quién está seguro de que jamás mataría a otra persona? Es una pregunta a la que tuve que responder hace tiempo, en la universidad, en una de las fabulosas clases de 'Periodismo y literatura'. A pesar de los años que han pasado, mi respuesta sigue siendo la misma: cualquiera, en un momento dado, se puede manchar las manos con sangre ajena. Y entonces, salvo que seas un sociópata, ahí estará la culpa. Intentando hacerse dueña de tu vida.

"A finales de diciembre de 1999, una sorprendente serie de sucesos trágicos sacudió Beauval, el más importante de todos, la desaparición del niño Rémi Desmedt. En esa región cubierta de bosques y habituada a un ritmo lento, la súbita desaparición del pequeño causó estupor e incluso fue considerada por muchos de los habitantes como un presagio de futuras catástrofes. Para Antoine, que estuvo en el centro del drama, todo empezó con la muerte del perro. Ulises."

Título: 'Tres días y una vida'
Autor: Pierre Lemaitre
Traductor: José antonio Soriano Marco
Editorial: Salamandra
Páginas: 224
Precio: 18€
Procedencia: regalo mamá

13 comentarios:

  1. Es muy complicado estar en la piel de Antoine y Lemaitre te mete de lleno, no te deja leer desde fuera. Me encanta este autor, sobre todo en esta faceta suya que no es la del inspector tremendo ese que no pienso leer. Pero su estilo y sobre todo la intensidad de lo que te hace sentir cuando lees es de genio para arriba. Eso sí, es para ir de poco a poco.
    Tengo ganas de leer Nos vemos allá arriba.
    Besos Dorohty Murdoch

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    1. Norah, Lemaitre es un genio tejiendo historias y creando personajes. No sé cómo lo hace, pero es crudo y tierno al mismo tiempo, al menos es lo que me ha parecido que consigue con el personaje de Antoine. Yo no, yo los leo del tirón, si no lo hago así, me cuesta.

      Besos.

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    2. Me refería a leer uno al año o así. Desde luego se leen del tirón.
      Besos

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  2. La culpa... Cómo te puede arruinar la vida! Y desde luego me dejas con ganas de disfrutar o de sufrir con este libro.
    Besotes!!!

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    1. Margari, totalmente. Es una historia de las que no puedes dejar hasta que la terminas.

      Besines.

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  3. Qué le gusta a Lemaitre hurgar en las heridas. Es cierto que se mete de lleno en nuestra cara B pero eso es lo realmente interesante de sus libros. Me lo anoto Dorothy aunque aun me quedan los dos últimos de la saga Verhoeven (¿se escribía así?) Bueno, tú me entiendes. Besos

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    1. Marisa, hay pocos escritores actuales que consigan meterse tanto de lleno en la cara B del ser humano. Y escribir sobre ello lo bien que él lo hace. Leyéndolo, ¡parece tan sencillo! Lo consigue en tan pocas páginas... Yo con Verhoeven (creo que se escribía así, sí) aún no me he estrenado.

      Besotes.

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  4. Es un libro terrible. Te deja con el corazón estrujado, semiderruído. Iba a regalárselo a una amiga que tiene un hijo de la edad de Rémi, pero antes le expliqué un poco por encima de qué iba, por si acaso. Y efectivamente, se negó en redondo a leerlo, así que como alternativa le regalé "the children act" (la ley del menor) de Ian MacEwan, que tampoco es moco de pavo. Todavía no sé cómo le habrá sentado.
    Besos

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  5. Este relato plantea muchas preguntas que llevan a la reflexión ¿qué hubiera hecho yo en una situación así? ¿cómo se puede seguir viviendo cuando se ha hecho algo tan grave? ¿cómo guardar un secreto así?
    Desde luego una lectura que no deja indiferente.
    Un abrazo

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Dorothy, qué reseña tan buena. Y es curioso que uno se sienta tan atraído por esta historia en la que la culpa, ese sentimiento que no deseamos experimentar por nada del mundo, sea la protagonista.
    Otra novela que me apunto.
    Un abrazo.

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  8. ¡Hola! me encanta Lemaitre, para mi es uno de los mejores escritores de los que he leído. Y la culpa..., es uno de los sentimientos más destructivos que existen (tanto o más que el odio). Y como tú dices, hay que desprenderse de ella cuanto antes, porque puede hacer estragos en nuestro interior.

    Besos

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  9. Y yo todavía sin leer nada de él, y con este esperando su turno. Espero disfrutarlo tanto como tú. Un besote!

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