domingo, 29 de octubre de 2017

'Billy Budd, marinero', a bordo del 'Bellipotent'


@martatorresmol

A Melville hay que leerle cerca del mar. Igual que a Conrad. O en trenes. De la misma forma que a Graham Greene hay que leerle de noche, a Manuel Rivas cuando la calidez hogareña es la frontera de tardes desapacibles, a Durrell en pegajosas tardes de verano ensordecidas por las cigarras o a Ishiguro cuando el día está aún desperezándose. La primera vez que leí 'Moby Dick' lo hice en un par de noches a bordo. Y recuerdo las horas de sol y sal en las que devoré 'Redburn, su primer viaje', hace dos veranos. 'Billy Budd, marinero', se fue en una noche entre los corales de mis sábanas y dos mañanas a pelo en la arena. Es una historia interesante. De ésas que te hacen parar y pensar. Y darle vueltas. Y es en esas reflexiones cuando te conviertes, sin quererlo, en el capitán Vere, el auténtico protagonista de esta historia, aunque su nombre no aparezca en el título. No sé hasta qué punto Melville (ese hombre que navegó "océanos y bibliotecas") pulió esta pequeña novela. Si el manuscrito que encontró su biógrafo casi tres décadas después de su muerte estaba acabado o era el esbozo de una novela más extensa. Da igual.

El capitán Vere, ese hombre al que, en cierta forma, compadeces más que al pobre Billy Budd, prácticamente no aparece hasta que la novela está ya mediada. Está, obviamente, es el capitán del 'Bellipotent', un setenta y cuatro cañones de la Armada Británica en el que obligan a enrolarse a Billy Budd, gaviero, hasta entonces, del 'Derechos del hombre', un mercante. Está porque él, tras el abordaje, es quien decide llevarse al joven. Pero ya. Apenas aparece hasta el momento culmen, ese instante, esas páginas, en las que le compadeces, le entiendes, sufres con él y, tras tener sus mismas tentaciones, llegas a la misma conclusión que él. Tomas, en tu cabeza, su misma decisión, aunque te duela, porque es lo que debes hacer. Ese momento en el que la novela, que hasta entonces iba ligera, se ralentiza para que puedas convertirte en el capitán Vere. En los primeros capítulos vemos a Billy, el "marinero bonito", embarcarse con sorprendente buen ánimo en el 'Bellipotent', la relación con sus compañeros, las noches en su coy, y las conversaciones con ese holandés, viejo lobo de mar, que ve más allá que los demás y que, desde el primer momento, advierte que las sonrisas que el maestro de armas dedica al joven están llenas de veneno. Y entonces, habituados a la rutina del barco, sucede lo que sucede. Y vemos al maestro de armas deshacerse de su piel de cordero. Y a Billy Budd enfrentándose al lobo con poco tino. Y al capitán Vere reflexionando sobre si lo que establece la justicia es lo más justo y haciendo, al final, lo que tiene que hacer. Lo único que puede hacer. Aunque no quiera, aunque le cueste.  Y tú ahí, en el camarote de proa, en un improvisado consejo de guerra, dando las mismas vueltas que el capitán Vere.

"En la época anterior a los barcos de vapor, o tal vez con más frecuencia entonces que ahora, quienes paseaban por los muelles de cualquier gran puerto de mar reparaban de cuando en cuando en un grupo de marineros bronceados, tripulantes de buques de guerra o de algún mercante, que vestidos de domingo disfrutaban de un permiso en tierra. En algunos casos flanqueaban, o rodeaban igual que guardaespaldas, a una figura superior que se movía con ellos como Aldebarán entre las estrellas menores de su constelación. Dicho objeto señalado era el 'marinero bonito' de las épocas menos prosaicas de las flotas tanto militares como mercantes."

Título: 'Billy Budd, marinero'
Autor: Herman Melville
Traductor: Miguel Temprano García
Editorial: Alba
Páginas: 152
Precio: 16€
Procedencia: comprado

10 comentarios:

  1. Con Melville tengo un tira y afloja particular. Hay alguna cosa que me ha gustado y otra que no. De momento no contemplo leer nada suyo. besos

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  2. Marisa, eso me pasó cuando leí sus cuentos completos, que unos me gustaron mucho y otros que me parecieron un poco flojos, pero es un escritor que me encanta y que tuvo una vida apasionante. No eres la primera que me dice eso. Muchos, sobre todo, después de haberse aburrido y dejado a medias 'Moby Dick'.

    Besos.

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  3. Hoy, más que la reseña en sí, me ha encantado la intro, la presentación, esa apusta por la lectura en lugares y momentos concretos. Y el libro...tomo nota, claro. Un besote!

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    1. Rocío, son manías de lectora. Hay libros o autores que tengo la sensación de que reclaman su espacio y su momento. no los disfruto tanto de otra forma. ¡Muchas gracias!

      Un besazo

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  4. Coincido con Rocío, me ha gustado especialmente esa receta de lugares para leer según el qué. Y es verdad, algunos libros pueden leerse en cualquier sitio pero si son especiales, no.
    Respecto a Melville, todavía no he ido ni a por la ballena, siempre me ha parecido una lectura demasiado densa para mí, fuera de mi capacidad de comprensión. Aunque me has hecho dudar con tus reseñas y creo que debería intentarlo. Que no me suelo yo embarcar y mira, sería un descubrimiento. La verdad que hablas con tanta pasión del libro que apetece ponerse para robarte la sensación.
    Besos Dorothy Grant

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    1. Norah, cómo nos gusta a los lectores que nos hablen de manías, de rutinas de lectura, de bibliotecas o de las pequeñas historias que se esconden detrás de libros y autores... La ballena no es fácil. Conozco a muchos lectores que no llegaron jamás al último encuentro entre ella y Ahab. Creo que 'Redburn' te gustaría. Es una novela clásica de aventuras marineras. Se lee rápido, fácil y se disfruta mucho. No es complicada ni densa y, además, es muy interesante porque te hace tener una idea de cómo fue ese primer rol como marinero, siendo apenas un adolescente, de Melville, ya que es un libro un tanto autobiográfico.

      Besos
      (qué lejos me queda ya la búsqueda de los náufragos del 'Britannia'...)

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  5. Ay, lo quiero
    No tenía ni idea de este título y me apetece muchísimo.
    Llámalo fetichismo de lectora, si quieres
    Besos

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    1. Mientras Leo, si te gusta Melville, es una delicia de libro, sobre todo la segunda mitad, cuando todo se precipita.

      Besines.

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  6. Es cierto, el ambiente del que te rodeas para leer ciertos libros, ayuda a sumergirse en el relato, así que esta noche de brujas, fantasmas y moros resucitados (Washington Irving dixit) me voy a leer varios relatos de terror de P.D. James. Espero sobrevivir.

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    1. Sorokin, yo en estos días soy muy de releer a Bécquer y a Poe. Aunque este año, con la vorágine del trabajo no he podido ni leer lo que tenía entre manos.

      De los libros siempre se sobrevive.

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