lunes, 20 de marzo de 2017

'La hija de Homero', cuando una princesa convierte lo doméstico en épico

Cuenta una teoría de Samuel Butler que la 'Odisea' no es toda mérito de Homero, sino que una princesa siciliana, nacida dos siglos después, acabó de darle forma a la historia del regreso a Ítaca. Esa princesa, Nausícaa (la que quema los barcos), y esa teoría, son los protagonistas de 'La hija de Homero', del británico Robert Graves (autor de la imprescindible 'Los mitos griegos'), una novela que resulta interesante, divertida y entrañable. Las similitudes entre la 'Odisea' y 'La hija de Homero' son (salvando muchísimas diferencias), más que palpables. Y no sólo porque los protagonistas y el escenario aparezcan en la propia obra de Homero (Nausícaa, hija del rey de los feacios, Alcínoo, y su esposa Arete, encuentra a Odiseo naufragado y su padre, después de que el héroe le relate sus aventuras, le ofrece unas naves para llegar a Ítaca). El personaje de Nausícaa bebe un tanto de esa Penélope desesperada por los aspirantes a casarse con ella y ocupar el trono del rey, su marido... La diferencia es que Nausícaa no tiene que pasarse veinte años destejiendo de noche lo que teje de día para evitar el matrimonio forzado y que es bastante más combativa. La princesa es un bombón de personaje. No me extrañaría nada que Lindsay Davis se hubiera inspirado en ella a la hora de trazar a la romana Flavia Albia. Nausícaa es inteligente, lista, culta, divertida, irónica, combativa, mandona y bella. Es ella la que toma las riendas de la familia y del poder cuando su padre se marcha de la isla en busca de su hijo mayor y heredero, Laodamante, que un año antes se embarcó, azuzado por su caprichosa mujer, Ctimene, para conseguirle un collar de ámbar que eclipsara todos los demás collares vistos nunca antes en Sicilia. Ella es la primera que sospecha que detrás de la desaparición de Laodamante hay una conjura para usurpar el trono y la primera que decide estar alerta, fijarse en los detalles, descubrir quiénes están con su familia y quienes son los que pretenden, a no muy largo plazo, someterlos o matarlos. Lo de la observación lo tiene fácil, ya que 120 pretendientes que aspiran a casarse con ella (entre los que se cuentan sus enemigos), ocupan el patio del palacio, donde duermen, beben y comen, esquilmando, poco a poco, los rebaños y la despensa del rey. Nausícaa, a diferencia del resto de mujeres de palacio, no está dispuesta a resignarse a casarse con uno de los asesinos de su sangre y a vivir como reina consorte de la isla que un día fue de su familia. Cómo, haciendo caso a esa teoría, Nausícaa acaba metiendo su mano en la 'Odisea', obra que admira y a la que hace referencia constante durante la novela, para convertirla en un relato más humano, doméstico y de relaciones que la original, se revela al final del libro, en los últimos párrafos, pero eso es lo de menos. No es uno de los valores principales de 'La hija de Homero', donde lo que destaca son los personajes, la historia clásica, las alusiones a la mitología y unos diálogos medidos, en su estructura, en sus palabra y en su tono, para que de verdad

"Una desdichada tarde, hace tres años, cuando hacía aún muy poco tiempo que mi hermano Laodamante estaba casado, comenzó a soplar el viento que llamamos siroco y una enorme nube se echó pesadamente sobre los hombros del monte Erix. Como de costumbre, se agostaron las plantas de mi jardín, mi cabello perdió sus rizos y todos se volvieron quisquillosos y pendencieros."

Título: 'La hija de Homero'
Autor: Robert Graves
Editorial: Edhasa
Páginas: 384 
Precio: 1,5€
Procedencia: mercadillo

3 comentarios:

  1. Me falta mucho fondo histórico y cultural para disfrutar de este tipo de novelas. Vamos a ver, que además lo de la mitología griega se me da fatal y no me atrae, no lo entiendo y cuando lo he intentado he salido por pies.
    Pero me has nombrado a Davies y a su Flavia y he pensado que a lo mejor, solo a lo mejor...
    Ay, no sé, esta pienso que no me iba a gustar tanto pese a que el personaje promete mucho.
    Besos Dorothy Cabanas

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  2. No he leído nada de Robert Graves. Sí tengo los DVD de la serie "I Claudius", que se publicó allá por los años 80, mucho antes que las series se volvieran lo máximo para todo el mundo informado. Y creo que la serie es muy buena, claro que con esos actores, cualquiera hace algo bueno.
    Por cierto. Hoy la sinrazón le ha tocado a Londres, justo al año se que nos tocara a nosotros en Bruselas. :(

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  3. Fíjate que me llama más que Yo, Claudio... lo apunto =)

    Besotes

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