lunes, 27 de febrero de 2017

En las páginas del siglo XVII del 'Blanc' y el 'Vermell'

 
@Martatorresmol

Adivinar por qué se llamaban el ‘Llibre Blanc’ y el ‘Llibre Vermell’ (Libro Blanco y Libro Rojo) de la Universitat de Ibiza (el órgano de gobierno y representacion local de Ibiza y Formentera entre los siglos XIII y principios del XVIII) es ahora imposible. En su tiempo, cuando estaban recién encuadernados era fácil. Piel crema de buena calidad para envolver las páginas del ‘Llibre Blanc’. La misma, pero de un rojo encendido de la que apenas se conservan unos retazos marrones en el lomo, servía para distinguir el ‘Llibre Vermell’ entre todos los legajos que se escondían en la habitación del escribano de la Universitat, allá por el siglo XVII. Todos en el Archivo Histórico Municipal del Ayuntamiento de Ibiza pensaban que los dos volúmenes, que recogen la contabilidad de la Universitat, habían desaparecido. Pero en 1987, un día cualquiera, mientras los responsables del archivo hacían limpieza, aparecieron. En un rincón. En el mismo lugar en el que alguien, hacía siglos, los había dejado. Con el tiempo y la falta de espacio otros legajos cayeron sobre ellos. Polvo. Más documentos. Otros libros. Polvo. Y así, poco a poco, desaparecieron de la vista. Todos los buscaban sin éxito a pesar de que estaban allí, sepultados.



Los dos, el ‘Llibre Blanc’ y el ‘Llibre Vermell’, necesitan una restauración. No sólo para recuperar las encuadernaciones de colores que abrigan las más de 350 inmensas páginas que componen cada uno de ellos. A pesar de que el papel es de muy buena calidad, las manchas de humedad y los hongos han hecho mella en ellos. Los bordes son irregulares y una nube de polvo emborrona la vista al pasar cada una de las gigantescas hojas. Antes de que la restauradora se ponga a trabajar, los responsables del archivo eliminan con un pincel el polvo agazapado en los pliegues del papel. Piedras diminutas salen despedidas con una sola caricia de las cerdas. La importancia de estos libros no sólo radica en los detalles que revelan sobre las cuentas de la antigua Universitat, sino también en que son de los pocos que se conservan escritos en catalán, ya que son anteriores a los Decretos de Nueva Planta que, promulgados entre 1707 y 1716 por Felipe V tras la Guerra de Sucesión, abolieron las leyes e instituciones propias de los reinos de Valencia, Aragón y Mallorca y el Principado de Cataluña.



El ‘Llibre Vermell’ recoge todas y cada una de las compras que efectuó la Universitat entre 1601 y 1621. Lo que se vendía, lo que se pagaba, la fecha, a quién... Nada escapaba a la tinta del escribano. La causante de otro de los problemas que sufren los libros. En varios textos, la extrema acidez del pigmento se ha comido el papel. De hecho, al poner al trasluz algunas de las páginas, especialmente aquellas en las que la elegante caligrafía conserva un intensísimo color negro, se aprecian pequeños agujeros. Como si en vez de con pluma y tinta las palabras se hubieran grabado con un tizón demasiado caliente. Sus 550 páginas repartidas en 18 cuadernillos y encuadernadas en pergamino están agrietadas. Hay agujeros en la encuadernación. Además de insectos, manchas de humedad y arrugas.


«Joan Llobet promet que farà bona administració de 54 lliures i 7 sous» ("Joan Llobet promete que llevará a cabo una buena administración de 54 libras y 7 sueldos") es una de las inscripciones que pueden leerse entre las muchas indicaciones sobre la harina o el maíz que se había comprado. También es posible saber que el 9 de mayo de 1611, al señor Balanzat se le pagaron 2.771 libras. Unas líneas paralelas en diagonal, tachando varias líneas de texto indican que esa deuda se había saldado. «Aunque también pueden ser equivocaciones. Se tachaba y se volvía a empezar», comenta Fanny Tur, la responsable del archivo, señalando dos textos similares, uno de ellos rayado. A veces, pasar las páginas del libro es complicado. Centenares de pliegues más pequeños cosidos con mimo al borde de las hojas complementan las informaciones. Recibos o textos manuscritos en los que el personal de la Universitat se compromete a hacer buen uso del dinero que le han adelantado, en su mayoría para las compras, como la de Joan Llobet.


El ‘Llibre Blanc’, por su parte, recoge los deudores de la Universitat entre 1686 y 1708. Este volumen (350 páginas en 22 cuadernillos encuadernados en cartón forrado de pergamino) se encuentra en mejor estado que el 'Vermell'. El hilo aguanta fuertemente amarrados los pliegos de papel y éste se aprecia menos manchado. En él se descubre, por ejemplo que Joan Soler debía «1.604 modins de sal» que se habían descargado de una embarcación llamada ‘La Dorotea’. El escudo con que algunos notarios daban fe de que la deuda se había saldado adornan el margen de varios de los escritos. También permite conocer datos curiosos de la vida cotidiana de la Universitat, como lo que se pagaba por el tabaco: «D’ordre del magnífic senyor jurat mossen Antonio Riera Clavari entrega 1.132 reals i mig de plata per 453 lliures de tabac de fum», ("de orden del magnífico señor jurado Antonio Riera Clavari entrega 1.132 reales y medio de plata por 453 libras de tabaco de fumar") reza uno de los escritos leído al azar de uno de estos dos libros que permitirán desentrañar un poco más el día a día de la Universitat de Ibiza.

*Publicado en un especial de Sant Jordi de Diario de Ibiza

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