lunes, 25 de enero de 2021

Los chicos de la Nickel (Colson Whitehead)

 


"Hasta muertos creaban problemas, los chicos". Los chicos. Niños rotos. Adolescentes rotos. Vidas rotas. Esos son los chicos que, según la primera frase de 'Los chicos de la Nickel', de Colson Whitehead, crean problemas. En realidad, el único problema que pueden crear estos chicos es que todo lo que pasa en la Nickel salga de la Nickel, el reformatorio en el que se ambienta esta novela. Premio Pulitzer. Dos veces lo ha ganado Whitehead. Y se entiende. Una maravilla. Brutal. Por la historia. Por los personajes. Por la delicadeza con la que está escrita. Por los giros que da la trama. Dos. Uno cuando la vida de Elwood Curtis se tuerce para siempre. El segundo, casi al final, cuando cambia de sentido la de Jack Turner, su gran amigo en ese pozo del horror al que ha condenado un juez a estos dos chicos negros. Una historia dura, basada en casos reales, en cementerios ilegales llenos de cuerpos de chicos negros, violados, torturados y asesinados, que Whitehead desgrana buscando los escasos rayos de luz.

La vida de Elwood es todo lo buena que puede ser la vida de un chico negro en los años 50. Huérfano, criado por una abuela que le adora, lector incansable, es un buen estudiante que se saca su propio dinero trabajando en un estanco después de clases y que tiene un sueño, alentado por Martin Luther King: ir a la universidad. Todo le conduce a ello hasta la misma mañana en que debe comenzar el curso universitario. Esa mañana en la que, con sus mejores galas, decide hacer autostop para llegar al campus. En ese momento, en un Plymouth verde, todos sus sueños empiezan a evaporarse. Algo que no hubiera pasado si no fuera por su color de piel. Y acaba en la Nickel. Y ahí es, de verdad, donde empieza la novela. Toda la vida anterior de Elwood, el amor de su abuela, el cariño del señor Marconi en el estanco, la confianza del profesor Hill, los días amables, la voz de King en el tocadiscos... Todo eso que has leído con una sonrisa, compartiendo las ganas y la fuerza de Elwood, sólo sirve para ver que el día más ilusionante de tu vida puede convertirse en un segundo en el peor día de tu vida. Porque lo cambia todo.

Elwood llega al reformatorio convencido de que estará fuera en nada. De que su abogado demostrará lo que ha pasado y le sacará de ahí. Y que, en el peor de los casos, educado y bueno, sabrá seguir las reglas, avanzar escalones y salir de allí. Pero las normas en un lugar como la Nickel no son las del mundo exterior. Allí, ser bueno, ser justo, dar la cara por los más débiles, denunciar los abusos, puede acarrear una segunda condena. Golpes. Castigos. Humillaciones. En la Nickel la única luz es la amistad que puedas trabar con alguien como tú. Y la única esperanza es pasar desapercibido. No destacar. No llamar la atención de los carceleros. Aguardar que llegue la hora en que se abra la puerta. O huir. "Hasta muertos creaban problemas, los chicos".

"Elwood recibió el mejor regalo de su vida la Navidad de 1962, por más que las ideas que ese regalo metió en su cabeza fueran su perdición. 'Martin Luther King at Zion Hill' era el único álbum que poseía, y siempre estaba puesto en el tocadiscos. su abuela, Harriet, tenía algunos discos de góspel que solamente se decidía a poner cuando el mundo descubría una nueva manera de fastidiarla, y a Elwood no le dejaban escuchar a los grupos de la Tamla Motown ni esa clase de música popular porque eran de carácter licencioso. El resto de los regalos de aquel año fueron prendas de ropa —un jersey de color rojo, calcetines— y ni que decir tiene que las llevó hasta gastarlas, pero nada aguantó tan bien el uso y de forma tan constante como aquel disco. Las rayas y ruiditos que este fue acumulando al paso de los meses eran otras tantas marcas de su proceso de concienciación, hitos de los diversos momentos en que las palabras del reverendo se abrieron paso en su intelecto. El crepitar de la verdad".

Título: Los chicos de la Nickel
Autor: Colson Whitehead
Traductor: Luis Morillo Fort
Páginas: 224
Procedencia: Bookish
Precio: 18,90€


8 comentarios:

  1. Una historia muy dura, por lo que cuentas. Me gustaría leerla, pero lo que ya no sé es cuándo, que la lista infinita es ya... Eso, demasiado infinita.
    Besotes!!!

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    1. Margari, yo es que soy muy fan de los premios Pulitzer. Creo que la mayoría de las mejores novelas que he leído han recibido ese premio. Éste se lee muy rápido y es una maravilla. Espero que se cruce en algún momento en tu camino. Y sí, las listas son infinitas. Yo ahora estoy tratando de reducir la montaña de libros pendientes que tengo en casa. ¡A ver si lo logro!

      Un abrazo fuerte.

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  2. Hola. ¿Y no puedo leer solo hasta que se sube en el coche? Aunque lo cuente con delicadeza, este libro tiene pinta de ser una auténtica pedrada del estilo de Tan poca vida, ¿verdad? Me da miedo, es que voy a sufrir mucho y encima es que igual no acaba bien. Muchas veces me acusan de cobarde, de piel fina o de no querer ver la realidad pero no me atrevo con estos libros.
    Un besote Dorothy Yanagihara

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    1. Norah, por supuesto que puedes. De hecho, es un bonito relato hasta ese momento, un poco McCullers, creo. Insisto, es duro, pero pasa suave. Es lo que tiene la belleza. A mí este tipo de libros me gustan mucho. Me cuestan mucho más, de hecho, los de feelgood. Me gustan, pero puedo leer uno cada tanto, porque no me los creo.

      Un besazo.

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  3. Tiene un aspecto brutal, como tú bien dices. Pero, no creo que sea, para mí, el momento de leerla. Rodeado por un cielo gris, bajo, con la lluvia cayendo sobre las calles de Bruselas, ya estoy bastante deprimido. No necesito más. Pero tomo nota; tu reseña, como siempre, es tan buena que dan ganas de intentarlo.

    Besazos

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    1. Sorokin, lo es. Brutal. Como la gran mayoría de los Pulitzer. Da igual de qué color esté el cielo, todo está gris ahora mismo.

      un abrazo fuerte.

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  4. Anotado lo tengo por la recomendación insistente de una librera en IG. A ver si me hago con él. Un besote!

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    1. Rocío, es de esos libros que te tocan el corazoncito. Es crudo, pero vale mucho la pena. Además, creo que es un libro que a los docentes os encantará. Hazle caso a la librera de IG.

      Besines.

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