lunes, 3 de agosto de 2020

El diamante de Moonfleet



El diamante de Moonfleet, de John meade Falkner | @martatorresmol

A mí, el verano, me pide aventuras. Nada como estar tumbada al sol, con el sonido del mar (la Mar) de fondo para sumergirse en duelos de espada, peligrosos recorridos fluviales, búsquedas de tesoros o apasionantes singladuras. Cada verano, entre chapuzón y chapuzón, devoro más de una. 'El diamante de Moonfleet', de John Meade Falkner, editado por Zenda Aventuras (prólogo de Arturo Pérez-Reverte), ha sido la primera de este extraño verano. "Es la novela que siempre quise escribir, pero lo único que pude hacer fue 'La isla del tesoro'", afirman que dijo sobre ella Robert Louis Stevenson. Y oye, si lo dice R. L., pues se lee. Sin pensarlo mucho. Si para alguien no basta, ahí van otros dos motivos para aventurarse por los acantilados del poblado inglés con el joven huérfano John Trenchard y el experimentado contrabandista Elzevir: Joseph Conrad (...te alabamos, óyenos...) elogió la construcción de estos personajes y Hergé ha reconocido el paralelismo de los protagonistas con Haddock y Tintín.

La verdad es que la relación entre los protagonistas es lo mejor de la novela. El joven John encuentra en Elzevir el padre que no tiene. Y el viejo lobo de mar halla en el adolescente alguien en quien volcar el cariño y la ternura que una vez dedicó a su fallecido hijo. John llega al ¿Por Qué No?, el pub que regenta Elzevir, medio muerto después de quedarse encerrado en la cripta que los contrabandistas de la localidad usan para guardar la mercancía. Curioso y aventurero, el joven no puede reprimir las ganas de saber qué se esconde tras los golpes que, procedentes de la cripta, interrumpen el oficio religioso. De allí, medio moribundo tras varios días sin agua ni comida, lo saca Elzevir, que, enternecido por la valentía del chico, lo adopta. De su paso por la cripta, John se lleva como recuerdo un medallón en cuyo interior hay lo que el joven interpreta como una pista que les llevará directos al diamante de Moonfleet, la joya que un día perteneció al monarca de Francia y que, según la leyenda de esa pequeña aldea pesquera de un condado del poniente inglés, anda escondido. Una joya que le permitiría dejar de ser un simple huérfano y ofrecerle una vida y un futuro dignos a Grace, la joven a la que ama y que, para más inri, es hija del juez, un hombre cuya enemistad con Elzevir viene de lejos. La aventura está servida.

Hay duelos. Hay sangre. Hay peligro. Algo de amor. Amistad. Espadas y pólvora. Naufragios. Villanos. Aprovechados. Vértigo. Largos caminos por fieros acantilados. Muerte. Huidas. Justicia poética. Un mensaje en clave. El diamante más perfecto jamás visto. Criptas. Contrabandistas. Una subasta. Disfraces. Mar. Y la mayor aventura de todas: la de hacerse adulto.

"La aldea de Moonfleet está situada a setecientas yardas del mar, en el lado derecho o margen occidental del curso del Fleet. Cuando este riachuelo pasa por entre las casas es muy angosto, y sé de un saltarín ágil que lo ha cruzado de un solo brinco sin la ayuda de una pértiga. Luego, sin embargo, el riachuelo se ensancha y se desparrama en las marismas que hay más abajo del pueblo, hasta que por fin desemboca en un lago de agua salobre. Esta extensión de agua conforma uno de esos lugares que en las Indias denominan laguna, y no tiene ninguna utilidad salvo como un refugio de aves marinas, garzas y ostras. La laguna está cercada por una playa enorme y monstruosa, un dique de guijarros que la separa de los mares abiertos del Canal de la Mancha(...). Cuando yo era un niño, creía que el pueblo se llamaba Moonfleet, porque durante las noches serenas, ya fueran de verano o de invierno helado, la luna brillaba de modo deslumbrante sobre la laguna. Sin embargo, más tarde, supe que el nombre era una contracción de Mohune-Fleet, y debía su origen a los Mohune, una familia de gran relevancia que antiguamente había sido la propietaria de todas esas tierras".

Título: El diamante de Moonfleet
Autor: John Meade Falkner
Traductora: Dolores Payás
Editorial: Zenda Aventuras
Páginas: 372
Precio: 16,90€
Procedencia: comprado

2 comentarios:

  1. A mí estas lecturas me recuerdan a tarde de sábado viendo la peli en la tv y el bocadillo de nocilla. Reconozco que en libro no he leído tantas, la última creo que fue La leyenda del ladrón, de Juan Gómez Jurado. Me lo paso bien pero no sé por qué no me ánimo más con ellas. La recomendación de Conrad y Stevenson son palabras mayores, pero la tuya pesa aún más. Habrá que ir apuntando.
    Besotes Dorothy Salgari

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    Respuestas
    1. Norah, yo no era nada de Nocilla, siempre he sido más de salado, pero sí, entiendo eso que dices. A mí me encantan las novelas de aventuras. Una de las últimas que más he disfrutado ha sido 'Redburn', de Melville. Supongo que nos gustan tanto esas lecturas porque nos recuerdan esos momentos en los que los problemas, como nosotras, eran pequeños.

      un besazo.

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