lunes, 4 de mayo de 2020

Gente normal


Gente normal, de Sally Rooney (Random House) | @martatorresmol

A veces, quererse no basta. Por si no fuera ya suficientemente complicado que la persona a la que quieres también te quiera, a veces eso no basta. La distancia. El ritmo. El tiempo. Los tiempos. El momento. Los momentos... Enamorarse no es tan difícil como estar juntos. Y, al mismo tiempo, estar juntos es más fácil que enamorarse. Pero eso no es lo que nos lo han enseñado las comedias románticas, que nos han hecho creer que por más obstáculos que haya, cuando el amor es de verdad, del bueno, siempre sale adelante. Pues no. Y algo así es lo que les pasa a Marianne y Connell, protagonistas de 'Gente normal', de Sally Rooney.

Dicho esto, más de uno pensará ahora que se trata de una novela romántica o de un libro de desamor. Pues sí. Y pues no. Es mucho más. Hay algo en esta novela, tan extraña, tan común, tan extraordinaria, que te obliga a revisar, uno por uno, los costurones de tu propio corazón. Y eso, depende del momento, duele. O no duele, pero hace que recuerdes el dolor, lo que, para el caso, es lo mismo. 'Gente normal' es la historia de uno de esos amores de adolescencia que, lejos de agotarse y olvidarse, perdura durante mucho tiempo. Aunque sus protagonistas, Marianne y Connell, apenas estén juntos una pequeña parte de ese tiempo. Se pierden y se encuentran. Se quieren. Están enamorados. Pero muy pocas veces coinciden los tiempos. O las ganas. Porque sí, se puede querer muchísimo a alguien y, a pesar de eso, a pesar de que se te inflama la piel con el simple hecho de pensar en esa persona, sentir en algunos momentos que estar con ella no es una buena idea.

Marianne y Connell se conocen en el instituto. Y coinciden en la mansión de ella, donde limpia la madre de él. Ella, en clase, es una rarita. Y él. Él es un chico popular. Y se enamoran. De verdad. Para toda la vida. Se quieren. Se admiran. Se desean. Y se hacen daño. Sin querer. Y a veces queriendo porque, en el fondo, es una manera de recordarse que se quieren. Pasan los años. El instituto. La universidad. Las cosas se dan la vuelta. Marianne es la popular. Connell el chico rarito y callado.

Hay algo, en ese Connell, del Holden de 'El guardián entre el centeno'. No sé muy bien qué es. No sé si es esa forma de callarse. De no decir. De esconderse. De quemarse por dentro. Y eso, a veces, no sirve de nada. Quemarse por dentro no sirve de nada. Sobre todo cuando la otra persona está esperando que prendas una hoguera.

"Marianne abre la puerta cuando Connell llama al timbre. Va todavía con el uniforme del instituto, pero se ha quitado el suéter, así que lleva solo la blusa y la falda, sin zapatos, solo las medias.
Ah, hola, dice él.
Pasa.
Marianne da la vuelta y echa a andar por el pasillo. Él cierra la puerta y la sigue. Bajan los escalones que dan a la cocina; la madre de Connell, Lorraine, se está quitando un par de guantes de goma. Marianne se sienta de un brinco en la encimera y coge un tarro abierto de crema de cacao, en el que había dejado clavada una cucharilla.
Marianne me estaba contando que hoy os han dado los resultados de los exámenes de prueba, dice Lorraine.
Nos han dado los de lengua, dice él. Vienen por separado. ¿Quieres ir tirando?
Lorraine dobla los guantes de goma con cuidado y los vuelve a guardar debajo del fregadero."

Título: Gente normal
Autora: Sally Rooney
Traductora: Inga Pellisa
Editorial: Random House
Páginas: 256
Precio: 19,90€
Procedencia: Bookish

6 comentarios:

  1. ¿Sabes qué pasa? Que no tengo ganas de que me revuelvan ni que me recuerden cosas que en realidad aún siguen ahí. Como dicen en Historia de un beso, el problema es cuando en vez de enamorarnos de una mujer o de un hombre, nos enamoramos de una ilusión. Y eso les habrá pasado, que si la historia no se desarrolló se quedó en esa ilusión y así no se acaba. Me han contado que el final es un poco medio, medio, que sí pero no y eso no me atrae nada.
    Me lo tengo que pensar.
    Besotes Dorothy McCullers

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    1. Norah, revuelve. Revuelve muchas cosas. Y parece mentira porque es, aparentemente, una historia tan de andar por casa... Totalmente de acuerdo con 'Historia de un beso', nos enamoramos de una ilusión y, además, no hay nada peor que una historia enquistada, que no llega a desarrollarse. El final no es un final, es un punto de inflexión. Es de esas historias que sabes que no acabarán y el libro acaba en un momento en el que sabes que todo va a cambiar. Entiendo que no te atraiga.

      Un besazo.

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  2. No es una historia que me llame mucho así de primeras. Pero después de leerte, con algo de curiosidad me dejas. Va a depender de si me lo cruzo o no.
    Besotes!!!

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    1. Margari, es una historia de amor muy pegada a la realidad, tanto, que a veces se hace duro leerla.

      Besos.

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  3. Pues no te digo que me lo voy a pensar, porque no me lo voy a pensar. Salvo por una cosa: Me llega un eMilio de la librería de mi barrio diciendo que el lunes 11, abren. Alegría, pero no abren: hay que consultar el libro que quieres en su sitio web, mirar si lo tienen y concertar una cita para ir a buscarlo. Ya he preguntado por el otro libro conocido de Lars Mytting, un libro sobre árboles. Y no lo tienen. Voy a preguntar si tienen el que dices. Si es lo único que tienen a mano, pues tendré que comprarlo.

    Besotes

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    1. Sorokin, aquí lo bueno que hemos tenido es que algunas librerías venden prensa y eso ha hecho que no cerraran, así que alguna cosita se ha podido comprar. Tengo pendiente el de la madera de Mytting, pero me da miedo. Cómo me gustó tantísimo el del Somne...

      Besotes.

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