miércoles, 6 de diciembre de 2017

'Ofrenda a la tormenta', cerrar el círculo en Baztán


Podría haber leído la trilogía de Baztán, de Dolores Redondo, de un tirón. Es como lo han hecho muchos lectores que conozco y es como me cuentan en mi biblioteca que lo han hecho la mayoría de quienes se los han llevado a casa. Lo entiendo, es lo que te pide el cuerpo. Es lo que deseé hacer cuando acabé 'El guardián invisible' y cuando leí la última frase de 'Legado en los huesos'. Pero no lo hice. No lo hago nunca. No me gusta estar atada y tengo la sensación de que series, sagas, trilogías, pentalogías y otras cadenas me secuestran como lectora. Así que no. Después de los crímenes del Basajaun dejé pasar muchos meses antes de adentrarme en los del Tarttalo y lo mismo antes de sumergirme en los de la Inguma.

Debo reconocer que en 'Ofrenda a la tormenta' me he reconciliado un poco con la protagonista, Amaia Salazar, aunque no del todo. Es un personaje duro, difícil. Admiro la valentía de la autora, Dolores Redondo, por haber creado un personaje así para protagonizar su trilogía y le agradezco las debilidades que, en esta ocasión, muestra Amaia. Sabíamos de su miedo, de su instinto, de su fuerza, de su independencia, de su obstinación y su tenacidad, pero no sabíamos hasta esta tercera entrega que también cede a la tentación. Y hay pocas cosas más humanas que dejarse caer en ella.

En la ¿última? (esa última frase del inspector Dupree del FBI...) entrega de los crímenes del Baztán Amaia Salazar y su equipo deben investigar una serie de muertes infantiles. Bebés. Niños de menos de dos años que, aparentemente, fallecen de muerte súbita, muerte de cuna. La investigación se dispara cuando el padre de un pequeño fallecido roba el cadáver de su propio hijo y lo mete en una mochila. La autopsia, que hasta entonces no se había hecho, desvela pelos blancos en la cara del bebé. Pelos que coinciden con el de su osito polar de peluche que, comprueban, huele a rayos. La mitología del valle navarro vuelve a hacer aparición en 'Ofrenda a la tormenta'. En este caso, es la Inguma, un espíritu que roba el aliento de los durmientes. Al tirar del hilo, eso que se le da tan bien a Amaia Salazar, descubre muchos bebés fallecidos de muerte súbita cuyos cadáveres, curiosamente, desaparecieron de sus tumbas. La investigación, cómo no, está enredada con los anteriores casos, con el temor a que la madre de Amaia siga viva y siga queriendo matarla, con los inquietantes comentarios del inspector Dupree, con una muerte inesperada en las tropas de Amaia, con el juez Marquina cumpliendo ¡por fin! mi vaticinio arrastrado desde el primer libro... Como sus predecesores, un libro para dos tardes de lluvia bajo mi manta de sirena. O para un par de madrugadas de tormenta amortiguada por el nórdico. Pero esa última frase...

"Sobre el aparador, una lámpara iluminaba la estancia con una cálida luz rosada que adquiría otros matices de color al filtrarse a través de los delicados dibujos de hadas que decoraban la tulipa.Desde la estantería, toda una colección de animalitos de peluche observaba con ojos brillantes al intruso, que, en silencio, estudiaba el gesto inquieto del bebé dormido."

Título: 'Ofrenda a la tormenta'
Editorial: Destino
Páginas: 544
Precio: 18,50€
Procedencia: biblioteca

6 comentarios:

  1. Efectivamente, yo me leí la trilogía de un tirón, poque no podía despegar ni mis ojuelos ni las pocas neuronas que me van quedando de la trama del Baztán. Me alegro que tú lo hayas hecho a pedazos, porque leyendo tu reseña del tercer libro, lo he vuelto a revivir un poco. Sí, me gustó, pero se me había casi olvidado. Y lo del juez, estaba efectivamente cantado.
    Sin embargo, lo que no me gustó nada fue el premio Planeta que vino después, "Todo esto te daré". Se ve que Dolores Redondo va un poco a la deriva en Galicia, no trasmite la magia del Baztán.
    Saluditos

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    1. Sorokin, es que con los libros pasa como en la vida, lo que fácil llega fácil se va. Y para eso, para leer fácil, las novelas negras al uso son ideales. Ni se me ha pasado por la cabeza leer el premio Planeta, hace tiempo que dejé de leerlos, tras varias decepciones. A ver si algún día publica la del inspector Dupree.

      Saludos.

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  2. No puedo con ella. Yo también barrunté lo de Marquina, tanto lo uno como lo otro. Respecto al marido de la inspectora, no me gusta que conviertan a los buenos en tontos, tenía que hsber seguido siendo bueno pero sin cruzar la línea. Que Amaia me caiga mal no es un problema ,el problema es que no me gusta lo que me ha querido vender Dolores. Aparte la autora no me dio buen feeling y eso es insalvable para mí.
    Besos Dorothy Brown

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    1. Norah, a mí tampoco me gustó lo de James, creo que se merecía un trato algo mejor como personaje. ¡Para mí lo quisiera! El 'feeling' es el 'feeling', contra eso no se puede luchar. Por eso no tengo claro que me gustara conocer a algunos de mis escritores favoritos, porque si me cayeran mal igual no les volvería a leer.

      Un besote.

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  3. Creo que lo de Marquina era un giro que en algún momento se nos pasó por la cabeza a casi todos. Hasta a mí que para estas cosas sigo siendo muy pavo :P

    Aunque es verdad que la trilogía te pide devorar los tres del tirón, yo al final no lo hice así y también dejé unos meses de entretiempo entre uno y otro. Con sus altibajos, pero me ha gustado.

    Y coincido contigo también en lo que comentas sobre la inspectora. La vi más errática, más creíble, más humana como dices. Seguramente algo más vulnerable y aún menos encorsetada que en las dos anteriores. Supongo que el ¿fin? de la historia también pedía esa suerte de "liberación"

    Un besote!

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    1. Rober, lo de Marquina lo tenía claro desde el principio, en el aspecto criminalístico, lo que no creía es que ella cediera en el otro aspecto. Y sí, esta inspectora también me ha gustado mucho más que la de los dos anteriores libros. ¿Fin? Yo creo que la volveremos a leer.

      Besines.

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