lunes, 29 de febrero de 2016

'Ser-ho o no...', la cuestión judía en el rellano


Flotats y Puig, durante la obra.                                                Foto: Ros Ribas

¿Qué pasaría si un día descubrierais que uno de vuestros vecinos es judío? Bueno, si vuestra pareja investigando sobre la cuestión judía en Internet, se tropezara con su nombre.  O su cara. Ése es el punto de partida de ‘Ser-ho o no. Per acabar amb la qüestió jueva’, la obra de teatro que sobre el texto de Jean-Claude Grumberg pone en escena el inmenso Josep Maria Flotats. No sé qué haríais vosotros, pero el caso es que en la obra, ese hombre (el actor Arnau Puig) cuya mujer descubre que uno de sus vecinos (Flotats) es judío, decide preguntarle por ello cuando de forma casual se encuentran en el rellano de la escalera. Un primer encuentro lleno de preguntas, reflexiones, opiniones precipitadas y respuestas irónicas que dará pie a risas y pondrá en marcha la máquina de pensar del espectador, que ya no podrá parar hasta muchas horas después de corrido el telón.

Los vecinos se encuentran una y otra vez. Siempre en el mismo lugar, en esa escalera. En el rellano. En la entrada. En los escalones. Y siempre dando vueltas a lo mismo: la cuestión judía. A esos tópicos mil veces escuchados. A esas preguntas mil veces planteadas. A esas dudas que nos corroen cada vez que escuchamos o vemos informativos. Los diálogos entre los vecinos son un auténtico encaje de bolillos. Perfectos. Cuadrados. Mimados hasta la última palabra. Viajan por el rechazo, el racismo, el fanatismo, la pasión, la admiración, la subyugación. Cada elipsis, negro y oscuridad, apenas unos segundos, se hace larga. Deseas el nuevo encuentro, fantaseas con las siguientes preguntas, imaginas las próximas explicaciones. Desternillantes, irónicas, sarcásticas, tristes, reales, surrealistas.

Título: ‘Ser-ho o no. Per acabar amb la qüestió jueva’
Dirección: Josep Maria Flotats
Intérpretes: Josep Maria Flotats y Arnau Puig
Autor: Jean-Claude Grumberg
Traducción: Salvador Oliva
Escenografía: Alejandro Andújar
Iluminación: Albert Faura
Interpretación musical: Dani Espasa
Ayudante de dirección: Pep Planas
Coproducción: Teatre Lliure y Taller 75

jueves, 25 de febrero de 2016

'La marca del meridiano', ¿quién mató a Robles?


No había vuelto a leer un premio Planeta desde que me llevé una decepción con ‘Mientras vivimos’, de mi adorada Maruja Torres (sí, ya sé, fue en el Pleistoceno). Me enfadé. Desconfié del premio y desde entonces eso, sumado a las críticas que lectores de mi confianza hacen de las novelas galardonadas, han hecho que no volviera a leer ninguno. Ni premiado ni finalista. Pero leí varias críticas que hablaban bien de esta historia de Lorenzo Silva y como estaba en casa de mis padres, decidí darle una oportunidad. Y después de 400 páginas… Me ha gustado, pero no es una historia como para merecer un premio. No deja de ser una novela policíaca que te entretiene, que se lee rápido y de la que, pasado un tiempo, te olvidas. Los protagonistas son los guardias civiles Bevilacqua, Chamorro y Arnau, que investigan el asesinato de un excompañero del primero, Robles. Parece un suicidio, pero la autopsia desvela que Robles ha sido asesinado y torturado. El caso, plagado de agentes corruptos, les lleva a Barcelona (atravesando el meridiano 0), donde reside la amante de Robles, un viaje que, más allá de la investigación, llevará a Bevilacqua a su pasado. Un pasado doloroso y melancólico al que no le quedará más remedio que volver. Hay acción, misterio, amor, corrupción, prostitución, buenos diálogos, unos personajes estupendos… Pero no le he visto nada especial. Nada que no haya encontrado en otras novelas del estilo y, además, tengo la sensación de que el final es demasiado precipitado.

“No era el momento ni el lugar, pero vio la ocasión y eso es algo que una mujer no desaprovecha nunca. Tan pronto como el guardia Arnau enfiló hacia los aseos de la gasolinera, la sargento Chamorro se dio la vuelta y, mirándome como si quisiera fulminarme, me espetó: 


-Tú te estás guardando algo.”



Título: ‘La marca del meridiano’
Autor: Lorenzo Silva
Editorial: Planeta
Páginas: 400
Precio: 21€ 
Procedencia: biblioteca papá y mamá


viernes, 19 de febrero de 2016

'El caníbal', un banquete por amor


¿Se puede considerar caníbal a una persona que únicamente ha comido carne humana una vez? ¿Y que no volvería a comerla nunca más porque la única carne humana que ha deseado devorar era la de esa persona? Pues eso es precisamente lo que le pasa a Blai, protagonista de ‘El caníbal’, de Isabel-Clara Simó. Blai es un chico tímido, apocado, que no tiene muy claro qué hacer en la vida hasta que descubre el matadero, un lugar en el que por primera vez se siente cómodo, pero en el que pronto descubre que lo que le gusta no es el despiece, sino la transformación que sufre la carne al pasar por la cocina. Y así, Blai, ese chico al que le cuesta traspasar su propio cascarón acaba convertido en un magnífico cocinero. Un chef de éxito que no tiene es capaz de pensar más que en su negocio y en su cocina hasta que se tropieza con Rosario, latina con un pasado crudo, que le trastoca los esquemas y le convierte en un ser humano. Un humano que siente y padece y se preocupa y ama y siente deseo y tiene deseos. Un humano capaz de perder la cabeza y de pensar que aquello que a los demás nos revuelve las tripas es lo más lógico cuando se ha querido de verdad a una persona. ‘El caníbal’ es una novela de amor peculiar, un cuento largo que te hace pensar, que te hace darle vueltas al comportamiento de Blai, que te repugna en algunos instantes, pero del que cuesta apartar la vista. Repugna, pero no da miedo, ninguno, porque Blai no es un asesino, es sólo un hombre que una vez fue caníbal.


“Blai es caníbal, pero no un caníbal sistemático, ni siquiera un caníbal ocasional. Sólo ha sido caníbal en una ocasión. Nadie podría condenarle, porque el canibalismo no está prohibido por ley. Y él no ha matado a nadie: se ha limitado a comerse a una persona. Blai no se ha comido a una persona porque sea un salvaje, o un desaprensivo, o una persona rústica, de aquellas que hacen el amor con las cabras y espachurran escarabajos entre el índice y el pulgar. No, todo lo contrario: lo ha hecho por amor.” *



Título: ‘El caníbal’
Autora: Isabel-Clara Simó
Editorial: Columna
Páginas: 144
Precio: 21,60€ 
Procedencia: Biblioteca


*Traducción propia del catalán.

martes, 16 de febrero de 2016

'La chica danesa', fría, fría, fría...


No siempre una buena historia se cuenta bien. O con el ritmo adecuado. O en el tono correcto. Y todo eso junto es lo que le pasa a ‘La chica danesa’. Es bonita. Agradable a los ojos. Con un vestuario fabuloso. Pero ya está. Es como cuando de un hombre dices que es «muy majo». Si es lo mejor que puedes decir de él, malo. La historia de Einar Wegener, primer transexual, tiene, a priori, muchos puntos para ser interesante, conmovedora, para removerte por dentro y pensar por todo lo que tuvo que pasar, a todo lo que tuvo que enfrentarse para intentar ser quien quería ser, quien era, en realidad. Pero no. ‘La chica danesa’ no es más que un telefilm con buena fotografía y unos actores de lujo. Y esto último, lo siento, pero lo pongo en cuarentena. Si Alicia Vikander, que interpreta a Gerda, la mujer de Einar, que le apoya y permanece a su lado hasta el final, está muy bien (sufres con ella, intentas entender, como ella), de Eddie Redmayne, el protagonista, no puedo decir lo mismo. No me lo he creído, en ningún momento. No he conseguido meterme en su historia. Ni como Einar ni como Lily. Ni en los peores momentos. No me ha transmitido absolutamente nada. Y mira que había para transmitir...

jueves, 11 de febrero de 2016

'No me cuentes tu vida', un padre y dos cuadernos


Ya sabéis que me enamoré de las palabras y las frases de Luis García Montero con ‘Una forma de resistencia’, ese maravilloso libro en el que nos enseña todo lo que pueden llegar a decir nuestras cosas de nosotros. Pues bien, éste, ‘No me cuentes tu vida’, no tiene nada que ver. Es una novela. Una novela larga que es mejor leer despacio, a tirones, siguiendo el propio ritmo de sus protagonistas. ‘No me cuentes tu vida’ es, precisamente, la propia vida que Juan le explica a su hijo, Ramón, cuando descubre que éste se ha enamorado de Mariana, la chica rumana que trabaja limpiando en casa. En ese momento en que ve a su hijo y su empleada encamados, tras la vergüenza y el desconcierto, comienza a escribir en un cuaderno negro. Se lo escribe todo. Desde la historia de sus abuelos a lo que piensan él y su madre, Lola, de todo lo que va pasando en su relación con Mariana. Escribe tanto, que el cuaderno negro se le queda pequeño y necesita otro, azul, para continuar con esa vida en la que se mezcla todo lo que suele mezclarse en una vida: amor, deseo, decepciones, amistad, viajes, discusiones, ilusión, desilusión, hijos, padres, infidelidad, mentiras, secretos, viajes, libros, trabajo… Una historia que tiene como telón secundario Rumanía. Desde la de Ceaucescu a la actual. Desde las calles grises y decadentes en las que la política lo llenaba todo al parque colorido en el que sólo se habla de amor y futuro. Una historia común. Como tantas en tantas vidas y tantas casas. Nada especial. Nada sorprendente. Una historia, a secas. Pero aderezada con esa prosa llena de poesía tan característica de García Montero que hace que, a veces, la belleza de la forma supere a la importancia de la historia.


“Mi hijo Ramón no quiere que le cuente mi vida. Fue su forma de cerrar la discusión y de decirme que su mundo y el mío tienen ya muy poco que ver. Más que la escena de la tarde anterior, me asustó entonces volver a las mismas conclusiones de los dos últimos años, admitir una vez más la dificultad de que nos entendiéramos. Resulta inútil hablar. Yo no quería perder el avión. Así que le di un beso, salí de la conversación, de la cocina, de la casa, del ascensor, de la calle, de la ciudad, y me fui hacia el aeropuerto. Pero me llevé el cuaderno negro…”



Título: ‘No me cuentes tu vida’
Autor: Luis García Montero
Editorial: Planeta
Páginas: 462
Precio: 20€
Procedencia: Préstamo de Marian


martes, 2 de febrero de 2016

A los futuros hombres de mi vida...

@Martatorresmol

A los futuros hombres de mi vida...
Por favor, por favor, por favor, no condenéis libros. Ni autores. No hagáis que no me atreva a leerlos. Que no ose acercarme a sus páginas. Jamás. Por los siglos de los siglos. No provoquéis que cada vez que sus nombres o títulos me sorprendan en una librería cualquiera se me revuelvan el estómago y los recuerdos. Que me paralice al toparme con ellos en la seguridad de la biblioteca. No cortéis mi libertad lectora. No me ahoguéis con páginas que nunca seré capaz de leer. Sé que lo hacéis con cariño. Con amor. O con pasión. O atrapados por un enamoramiento tan prematuro como falso. Gracias por querer descubrirme mundos literarios que desconocía. Por abrirme vuestro universo lector. Por compartir conmigo historias, estructuras, frases y mensajes que formaban parte de vosotros. Por mostrarme los pedazos de papel de los que estáis hechos. Por esas dedicatorias que no puedo olvidar. Gracias, de verdad, por prescindir de lo fácil, de los regalos cliché (decenas de libros, ningún ramo de rosas). Gracias, pero, por favor, no me regaléis libros. No si no estáis seguros de que seguiréis ahí cuando, ya leídos, acumulen polvo. No nos condenéis. No nos lo merecemos. Ni ellos. Ni yo.

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