domingo, 20 de noviembre de 2011

Los gases de Don Camilo y los cafés con Barrionuevo

Una flatulencia tan sonora que interrumpió un discurso, Barrionuevo invitando a un café a una de las 'nuevas', Zapatero en tertulias de madrugada con los rivales políticos, una chulería dirigida a la entonces ministra de Medio Ambiente Isabel tocino... Son sólo algunas de las anécdotas que conservan políticos como la actual de Defensora del Pueblo, María Luisa Cava de Llano, o el exministro de Exteriores Abel Matutes de su paso por el Congreso o el Senado. Si queréis descubrirlas, seguid la línea de puntos............

jueves, 17 de noviembre de 2011

'Contagio', mal tráiler, buena película

Sinceramente, cuando vi el tráiler de 'Contagio' lo último que pensé fue en ver la película. Imaginé una de esas películas catastrofistas americanas en las que la humanidad (entiéndase como humanidad Estados Unidos) a punto está de desaparecer por algún desastre imprevisible. Esa era mi intención, pero cuando te plantas delante de la cartelera y la película que en realidad quieres ver empieza una hora y media más tarde... En ese momento alguna buena crítica y el impresionante reparto de la película de Steven Soderbergh (Kate Winslet, Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Marion Cotillard, Laurence Fishburne, Jude Law...) acabó por decidirme. La verdad es que desde el primer momento sorprende el montaje de la película. 'Día 2', se lee en la pantalla mientras Gwyneth Paltrow, con cara de griposa, habla por teléfono en un aeropuerto, escala de un vuelo desde Asia a Estados Unidos. Evidentemente, en el día 1 está la explicación de todo y, como no podía ser de otra manera, Soderbergh se lo guarda hasta los últimos minutos de las dos horas de la apasionante cinta, que cuenta cómo un virus con un alto índice de mortalidad y que se contagia fácilmente afecta a buena parte de la población mundial (entiéndase mundial como mundial, es decir, de todo el planeta). Además de las fabulosas interpretaciones y un montaje rápido y trepidante lo mejor de 'Contagio' es que no parece americana. Nada de fatalismo ni de tono apocalíptico. En todo momento los científicos se muestran convencidos de que, en algún momento, la mortaldad se ralentizará. Mientras ellos intentan controlar el contagio y descubrir una vacuna, se muestra la vida de algunas personas: Matt Damon, un padre con anticuerpos del virus que intenta por todos los medios que su hija adolescente no se contagie; Jude Law, un blogger con millones de seguidores que está convencido de que la comunidad científica y los gobiernos esconden algo y al que, por cierto, le dicen una de las mejores frases de la película ("bloguear no es escribir, es un graffiti con signos de puntuación"); Marion Cotillard, una experta de la Organización Mundial de la Salud raptada en una pequeña aldea de China hasta que lleguen las vacunas...

sábado, 12 de noviembre de 2011

'Lo que le falta al tiempo', pintura y sectas

Lo digo ya: no me ha gustado 'Lo que le falta al tiempo', de Ángela Becerra. Cuando la editorial me envió el libro lo coloqué al fondo de la montaña de pendientes ésta fue creciendo tanto que me olvidé de él. Hasta hace unas semanas, cuando me propuse rescatar del olvido las historias sepultadas hace tiempo. 'Lo que le falta al tiempo' comienza como una novela intimista, de sentimientos, de personajes que no se entienden pero se necesitan. Mazarine, la protagonista, es una adolescente fascinada por la obra de Cádiz, un pintor en plena crisis de los 60, que accede a darle unas clases. Aunque lo hace a regañadientes, pronto descubre que la presencia de la chica le inspira. De repente, sin embargo, se mezcla en la historia un misterio relacionado con una secta secreta, los Arts Amantis, obsesionados con la recuperación de una reliquia, La Santa, el cuerpo de una virgen que murió apaleada y lapidada hace varios siglos y que, curiosamente, se esconde en casa de Mazarine. Es precisamente la combinación de estos dos tipos de novela, la intimista y la pseudohistórica, lo que no me ha parecido que estuviera bien resuelta. Además, me parece que a los personajes principales les faltan capas, son demasiado planos y no llegan en ningún momento a caerme bien. Mazarine se me antoja una mujer sin carácter, que no lucha por lo que quiere, que se conforma con lo que le llega, que ni siquiera se defiende de los peligros. Cádiz es egoísta, sin escrúpulos, un aprovechado. Pero los dos se quedan en eso. En ningún momento Mazarine es algo más que eso que intuimos desde el principio, lo mismo que Cádiz. Sólo salvaría a Sara Miller, la mujer del pintor, una fotógrafa de éxito que es capaz de tomar decisiones, de abandonar su casa, de irse prácticamente sola a la selva colombiana, de odiar y también de perdonar.
Título: 'Lo que le falta al tiempo'
Autora: Ángela Becerra
Editorial: Planeta
Páginas: 477
Precio: 21,50€

martes, 1 de noviembre de 2011

'Eva', ¿qué ves cuando cierras los ojos?

'Eva', dirigida por Kike Maíllo, podría ser fabulosa y no lo es. Lo tiene todo para ser una grandísima película (unos protagonistas fantásticos, una estética sorprendente, una fotografía magnífica y un tema que da para mucho) y a pesar de eso no lo es. 'Eva' explica la historia de Álex (Daniel Brühl, permitidme un suspiro), un científico que regresa a la universidad de robótica en la que estudió para intentar acabar el prototipo de un robot de niño humano que dejó a medias antes de huir. Y ese, para mí, es el fallo de la película: no os devanéis los sesos intentando saber qué  pasó antes de ese momento, no se explica, así que que cada uno piense lo que quiera. Aunque en ocasiones funciona, debo decir que empiezo a estar cansada de finales y preliminares abiertos, a veces tengo la sensación de que se utilizan para enmascarar la incapacidad de algún guionista para tejer una historia, pero bueno, es algo personal. El gran acierto de 'Eva' es, sin duda, la estética. Un futuro cibernético pero retro. Como si el futuro de robots y humanoides hubiera viajado a los setenta. Coches de formas cuadradas, jerséis de lana, robots que parecen juguetes. También algunos actores. Lluís Omar está estupendo interpretando a Max, un robot doméstico capaz de preocuparse por los demás mientras adecenta la casa y prepara la cena en pocos minutos. Divertido, tierno e, indudablemente, un robot. También Eva (Clàudia Vega), la niña que encandila a Álex y que le sirve como modelo para su prototipo, está magnífica. Un poco repelente en ocasiones, eso sí. Daniel Brühl y Alberto Ammann (que da vida a su hermano David) no me terminan de convencer, aunque creo que se debe a las lagunas de la trama, y Marta Etura (Lana, científica supuesta novia de David, ex novia de Álex y madre de Eva) hace lo de siempre. A pesar de todo esto la cinta te obliga a pensar. A reflexionar. A creer que, en estos momentos, nuestros robots podrían sentir más que nosotros mismos. A tener la certeza de que nos preocuparíamos por dotarlos de unas emociones a las que nosotros hemos renunciado. A mirarnos al espejo y descubrir que seríamos capaces de asesinar a nuestra creación con una frase ("¿Qué ves cuando cierras los ojos?") sólo porque no es como queríamos.
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