sábado, 31 de octubre de 2009

Manson y Burton, pesadilla ideal

http://www.youtube.com/watch?v=hnhc5PJ-7-8
Aunque algunos maldigan la moda de halloweenizar la noche del 31 de octubre, a mí me encanta. Vale que es un poco yanky, pero me gusta y desde que me he levantado esta mañana no dejo de cantar 'This is Halloween', el tema principal de 'Pesadilla antes de Navidad', una de mis películas favoritas. Si además la canta Marilyn Manson... ¡Mmmmmm! Se me ponen los pelos de punta y me tiemblan las piernas...

Boys and girls of every age
Wouldn't you like to see something strange?
Come with us and you will see
This, our town of Halloween
  This is Halloween, this is Halloween
Pumpkins scream in the dead of night...

martes, 27 de octubre de 2009

Yo también soy Boris Yellnikoff


Reconozco que después de 'Vicky Cristina Barcelona' mis dudas al entrar en el cine para ver 'Si la cosa funciona' eran más que razonables. Pero a Woody Allen sólo le hicieron falta un par de minutos de cinta para diluir los grandes interrogantes negros con los que me senté en la butaca. Sólo con las primeras palabras de Boris Yellnikoff (Larry David) ya supe que esa película me iba a gustar. No me equivoqué. Como buena cínica que soy no pude evitar reírme con ganas al verme reflejada (hasta cierto punto, por supuesto) en el protagonista. Como nada es perfecto, le encontré un gran pero a la película: ¡EL DOBLAJE! Y es que el trabajo de Evan Rachel Wood (la rubia Melodie) se queda en nada al convertir su acento del Mississippi en algo informe y sin sentido. Y otra cosa. A la entrada de la sala debería haber un gran cartel en el que se leyera: 'El director no se hace responsable del posible aumento en su desconfianza en el género humano'.

domingo, 18 de octubre de 2009

Chanel loves Joss



Cuando la escuché hace unos años no me podía creer que aquella voz que me ponía los pelos de punta saliera de la boca de una adolescente de 16 años. "Si ahora hace esto, ¿de qué será capaz a los 30?", pensé atónita. Desde entonces la tenido siempre dando vueltas por mi pequeña montaña de cedés. Hace un par de inviernos me sorprendí tarareando la versión del 'Love' de Nat King Cole que sonaba de fondo mientras Keira Knightley vestida de rojo jugaba y reía con un bote de Coco Mademoiselle en el anuncio del perfume de Chanel. Lo que no me sorprendió fue que tras este tema estuviera ella. Una delicia. Cursi, pero una delicia.

"L is for the way you look at me
O is for the only one I see
V is very, very extraordinary
E is even more than anyone that you adore and

Love is all that I can give to you
Love is more than just a game for two
Two in love can make it
Take my heart but please dont break it
Love was made for me and you"

martes, 13 de octubre de 2009

Un corazón que hace tic tac


Lo encontró mi madre en la librería del aeropuerto de Menorca. Vio la portada y pensó: "Este libro es para Marta". Después de observar con más detalle el dibujo le dio la vuelta para leer el párrafo de la contraportada y repitió mentalmente: "Este libro es para Marta". Lo cogió y se lo enseñó a mi padre, que después de repetir los movimientos de mi madre llegó exactamente a la misma conclusión. Al tenerlo entre las manos no pude evitar pensar lo transparente que resulto para las poquísimas personas que han atravesado mi duro caparazón. Efectivamente, me encantó 'La mecánica del corazón', la historia de amor y fantasía de Jack, un chico con un reloj de cuco en el corazón, y Miss Acacia, una bailarina andaluza que prefiere ir tropezando por la vida a ponerse sus gafas, escrita por Mathias Malzieu (cantante de Dionisos, un grupo de pop francés). El relojero y mago Mèlies y el brutote y tuerto Joe en su túnel del terror no faltarán en la película de animación que se está preparando sobre este libro que ha sido un best seller en Francia. Luc Besson no pudo resistirse a este relato que comienza con tres reglas: "Primero, no toques las agujas de tu corazón. Segundo, domina tu cçolera. Tercero y más importante, no te enamores jamás de los jamases. Si no cumples estas normas, la gran aguja del reloj de tu corazón traspasará tu piel, tus huesos se fracturarán y la mecánica del corazón se estropeará de nuevo".

martes, 6 de octubre de 2009

Una tortuga fuera del jardín


Podría haberse subido ella sola al escenario y no habría echado de menos absolutamente nada. Carmen Machi se basta y se sobra para llenar la escena en 'La tortuga de Darwin'. De verdad acabas viendo en ella a una tortuga de 200 años. Lo cierto es que ella está fantástica, aunque el texto no acabó de convencerme. Los dos primeros actos me encantaron, pero a partir de ahí me diluí en una tierra de nadie en la que los momentos cómicos no eran todo lo cómicos que deberían y los trágicos no conseguían que sintiera la más mínima pena. Y soy muy exigente con la tragicomedia, mi género favorito. Lo absurdo tampoco era absurdo y lo real tampoco real. Suerte que Machi seguía ahí, bajo su caparazón, dando vida a Harriet, la historia contemporánea con gorrito de lana y patitas muy cortas. Hubiera disfrutado más un texto un poco más trabajado, con más atención al tono y un poco más de sensibilidad, pero hay varias frases que todavía no se me han olvidado. Sobre todo una: "La historia es un matadero".

viernes, 2 de octubre de 2009

El infierno en los 'siete pisos' de Buzzati


Ampliando y ordenando la biblioteca (¡qué gusto da ver una estantería de metro y medio por llenar!) me tropecé con una pequeña joya de la que apenas me acordaba. Es un pequeño relato (un relato enorme, en realidad) de Dino Buzzati: 'Siete pisos'. La primera vez que lo leí me dejó en estado de shock. No podía dejar de pensar en ese hospital y sus siete pisos. Siete escalones directos a la muerte. Un infierno antes del infierno. Un día después lo volví a leer pensando que una segunda vez no me causaría la misma impresión. Error. Mi imaginación estaba más preparada para hacer más oscuro e inquietante el relato. He vuelto varias veces a él, cuando alguna noche de lluvia parecía llamarme desde la estantería. El movimiento de los libros volvió a despertarlo hace apenas unos días. Y ahí me quedé. Con un pie apoyado todavía en la escalera, el trapo del polvo en una mano y el abismo en forma de cuento en la otra. "Giuseppe Corte se quedó en la ventana, inmóvil, mirando fijamente las persianas cerradas del primer piso. Las miraba con una intensidad morbosa, tratando de imaginar los secretos fúnebres de aquel primer piso terrible, donde confinaban a los enfermos que ya iban a morir. Y se sentía aliviado sabiéndose lejano de ese piso".
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