lunes, 5 de octubre de 2020

Inés del alma mía (Isabel Allende)


Inés del alma mía, de Isabel Allende | @martatorresmol


Descubrí quién era Inés Suárez hace un año y medio, a raíz del calendario 'Tiempo de mujeres, mujeres en el tiempo', que dedicó 2019 a exploradoras y aventureras (podéis descargarlo aquí). Historias, vidas en realidad, todas ellas fascinantes. Inés Suárez no aparecía en él, pero llegué a ella buscando información sobre Mencía Calderón, otra de aquellas mujeres que se aventuró a cruzar el Atlántico rumbo al Nuevo Mundo. Ya entonces supe que Isabel Allende había escrito un libro sobre ella. Y lo anoté en mi libreta de libros que me gustaría leer. Y ahí se quedó. Hasta hace un par de semanas, cuando vi el anuncio de la serie que se ha hecho sobre el libro. Y corrí a buscarlo. Para conocer la historia en papel antes que en pantalla. Por suerte, un librero de viejo lo tenía, y en esa maravilla de colección Areté de Plaza y Janés. Libros grandes, pesados, de tapa dura, márgenes anchos, letra generosa, aire entre líneas y palabras y dorados en la sobrecubierta. Y apenas por un euro. 

'Inés del alma mía' empieza en la cama, con una Inés Suárez ya mayor, de pelo cano y alma dispuesta a marcharse. Pero no sin dejar escrito antes todo lo que vivió. La aventura de embarcarse a las Indias en busca de su marido, la de sobrevivir remendando calzas y vendiendo empanadas, la de cruzar el desierto rumbo a un territorio desconocido, la de enfrentarse a los mapuches, el hambre, la sed, el agotamiento extremo, la de fundar una ciudad, la de gobernarla... Lo mucho que amó a los tres hombres de su vida. Juan de Málaga, en su Extremadura natal, su marido, mujeriego y guapo y gracioso, que le descubrió el amor y los secretos de alcoba. Pedro de Valdivia, en Perú, soldado, fuerte, soñador, tan apasionado en la conquista como ingenuo entre sábanas, casado con una mujer etérea que quedó allá lejos, en España y con quien compartió la salvaje conquista de Chile. Rodrigo de Quiroga, amigo antes que marido, soldado también, risueño, valiente, con la cabeza bien puesta y las manos y los labios cuajados de amor. 

Así, desde la cama, en noches de insomnio y arropada por los fantasmas de quienes un día la acompañaron en una vida con la que la joven Inés no podría haber soñado jamás. Inés, que va y vuelve de sus recuerdos mientras escribe, no escatima detalles. Por duros que éstos sean. Las atrocidades que cometieron los españoles en su llegada al Nuevo Mundo para apropiarse de recursos y personas están ahí. También las cruentas respuestas que recibieron en ocasiones de un pueblo que no estaba dispuesto a ceder sus riquezas y su libertad por las buenas. Tampoco se olvida de las humillaciones y los peligros a los que se enfrentaban, además de a los propios de la aventura, las mujeres. Hay mucho sufrimiento en este apasionante relato que parte de un pueblo de Extremadura y acaba en Santiago, en Chile, pasando por meses de dura travesía en barco, Panamá y Perú. También mucha valentía. En quienes luchaban y se adentraban en selvas, desiertos y rutas nunca exploradas por el hombre blanco, sí, pero también y sobre todo de aquellos que les acompañaban y cuyos nombres nunca quedaron escritos. Mujeres e indígenas. Soportaron las mismas calamidades que los aguerridos conquistadores. Y muchas veces a pie, sin un caballo o una mula. Y cargados con comida, agua, catres, armas, tiendas, baúles... 'Inés del alma mía' es la historia de una costurera que se enfrentó a lo que más miedo le daba, el océano, por amor. Que no regresó a España cuando supo la suerte que había corrido su marido precisamente para no volver a montarse en un barco. Y que llegó a ser gobernadora de Santiago de la Nueva Extremadura, por su valía. Porque era una mujer valiente, con arrestos, capaz de afear conductas crueles a su amante, el gobernador Pedro de Valdivia, lista, inteligente, que curaba huesos, soportaba la fetidez y el dolor de las peores heridas, apreciada por los más débiles, a quienes defendía y por cuyo bien procuraba, capaz de encontrar agua en el desierto, de cocinar empanadas cuando no quedaba un gramo de carne, de comunicarse con los mapuche y que blandía la espada como el más experimentado de los guerreros. Sencillamente apasionante.

 "Soy Inés Suárez, vecina de la leal ciudad de Santiago de la Nueva Extremadura, en el Reino de Chile, en el año 1580 de Nuestro Señor. De la fecha exacta de mi nacimiento no estoy segura, pero, según mi madre, nací después de la hambruna y la tremenda pestilencia que asoló a España cuando murió Felipe el hermoso. No creo que la muerte del rey provocara la peste, como decía la gente al ver pasar el cortejo fúnebre, que dejó flotando en el aire, durante días, un olor a almendras amargas, pero nunca se sabe. La reina Juana, aún joven y bella, recorrió Castilla durante más de dos años llevando de un lado a otro el catafalco, que abría de vez en cuando para besar los labios de su marido, con la esperanza de que resucitara. A pesar de los ungüentos del embalsamador, el Hermoso hedía. Cuando yo vine al mundo, ya la infortunada reina, loca de atar, estaba recluida en el palacio de Tordesillas con el cadáver de su consorte; eso significaba que tengo por lo menos setenta inviernos ente pecho y espalda y que antes de la Navidad he de morir. Podría decir que una gitana a orillas del río Jerte adivinó la fecha de mi muerte, pero sería una de esas falsedades que suelen plasmarse en los libros y que por estar impresas parecen ciertas. La gitana sólo me auguró una larga vida, lo que siempre dicen por una moneda". 

Título: Inés del alma mía 
Autora: Isabel Allende 
Editorial: Plaza y Janés 
Páginas 368 
Precio: 1€ 
Procedencia: librería de segunda mano

5 comentarios:

  1. ¿Sabes qué me pasó con ese libro? Que yo quería otra Eva Luna y claro, no era el caso. Entonces me superó la parte histórica y las batallas y lo otro quedó ensombrecido. Qué chulas eran esas ediciones, si no has leído Hija de la fortuna y Retrato en sepia te las recomiendo. Cómo echo de menos esa Allende. La del realismo mágico y la sensualidad desbordante que te hacía emocionarte con todos los sentidos cuando leías esos libros. Quizá fue eso lo que me faltó con Inés, que no deja de ser un personaje fascinante. Quizás debiera darle otra oportunidad pero ahora mismo no me da el ánimo.
    Besotes Dorothy García Márquez

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  2. Pues no sabía que estaba basado en un personaje real. No era de los libros de Allende que más me llamara, pero al final me has convencido para leerlo.
    Besotes!!!

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  3. Ya "hablamos" (vamos, digo "hablar", ya intercambiamos comentario y respuesta) cuando publicaste la reseña de "Afrodita" y te conté mis experiencias con la lectura de Isabel Allende cuando vivía en Veracruz (yo, no ella). Compré "Afrodita" como resultado y, la verdad, no me la he leído entera. No tuve fuerzas. Por eso, no sé si atreverme con Inés, sobre todo porque aquí no la voy a encontrar, y estamos bastante confinados. Lo dejo en "veremos..."

    Besazos

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  4. Como me gustó ese libro! Y eso que no soy mucho de Allende.
    Enhorabuena por tu blog! Te acabo de conocer. Yo acabo de empezar un blog de literatura infantil y tengo mucho que aprender de gente como tú! Un fuerte abrazo!

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  5. También yo lo tenía anotado, pero al final me ha podido el ansia de la serie. ¡Qué mujer! Un abrazo!

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