sábado, 31 de diciembre de 2011

¿Dónde van los patos del lago de Central Park cuando el agua está helada?

Lo mío con este libro era gafe. En varias ocasiones no pude pasar de la página 50 porque desapareció (lo perdí, lo olvidé, lo arrancaron de mi biblioteca...), así que una, que presta mucha atención a las señales, decidió esperar a que el libro de Salinger volviera por su cuenta. Y ese regreso se produjo este mismo año, el 23 de abril, a través de David, que tuvo el detalle de regalarnos un libro a sus seguidores. Y ahí estaba, de nuevo, por tercera o cuarta vez, 'El guardián entre el centeno'. Y sí. Era su momento. No volvió a escaparse. La historia del ansioso adolescente Holden Caulfield apenas me duró tres noches entre las manos. Había leído y oído tanto sobre esta obra que la cogí con miedo, temiendo que me decepcionara, pero todas las ideas previas no han conseguido minimizar el impacto que, por otra parte, estoy convencida de que hubiera sido mucho mayor si lo hubiera leído durante la adolescencia. Holden, un joven ansioso y desorientado que no acaba de encajar en ningún lado (ni en los diferentes colegios de los que lo han expulsado ni en su propia familia), tiene todos los ingredientes para que cualquier adolescente se sienta identificado con él. Holden es todo en 'El guardián entre el centeno'. Él es el protagonista. Él es quien cuenta la historia. Él es el único punto de vista. Holden vampiriza las páginas, por las que desfilan más de 30 personajes, sombras apenas en la huida del adolescente. Expulsado del internado Pencey, decide disfrutar de un fin de semana de libertad y fiesta en Nueva York. Las salidas y encuentros, sin embargo, no esconden la profunda soledad que rodea al adolescente, que necesita pasar unos minutos por su casa, aprovechando que sus padres no están, para hablar con alguien, aunque sea Phoebe, su preciosa y listísima hermana pequeña. En esa soledad aparentemente ignorada y pretendidamente escondida, a la vista del lago de Central Park helado, Holden no puede dejar de preguntarse algo a lo que el propio Salinger no halló nunca respuesta: ¿dónde van los patos de Central Park cuando el agua está helada?

"Si realmente les interesa lo que voy a contarles, probablemente lo primero que querrán saber es dónde nací, y lo asquerosa que fue mi infancia, y qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y todas esas gilipolleces estilo David Copperfield, pero si quieren saber la verdad no tengo ganas de hablar de eso. Primero porque me aburre y, segundo, porque a mis padres les darían dos ataques por cabeza si les dijera algo personal acerca de ellos."

Título: 'El guardián entre el centeno'
Autor: J. D. Salinger
Editorial: Alianza
Páginas: 266
Precio: 6,95€

sábado, 3 de diciembre de 2011

Cuando los enemigos se encuentran

Lo estaba deseando. Desde que hace años conocí al capitán Alatriste, he aguardado hambrienta cada una de sus nuevas aventuras. 'El puente de los asesinos' no ha sido una excepción. Lo he devorado tan rápido que he necesitado leerlo una segunda vez a velocidad normal para digerir bien esta nueva historia en la que Alatriste sigue enamorándome a pesar de que ahora, en 1627, el capitán tiene la vista glauca más cansada, se echa más azumbres de vino al coleto y, sobre todo, está más desencantado que nunca con el ser humano, la sociedad y esa España por la que tanto se ha jugado y que tan poco le ha dado. 'El puente de los asesinos' tiene como escenarios las calles de Nápoles, Roma, Milán y Venecia, en las que Alatriste, acompañado de Íñigo Balboa (que ya es todo un hombre) y algunos conocidos del lector como Sebastián Copons y el moro Gurriato, debe participar en una conjura de la corona española para asesinar al dogo de Venecia en la que le aguarda una desagradable sorpresa: Gualterio Malatesta, su enemigo, es parte del equipo. Es precisamente esta relación entre Alatriste y Malatesta, la tensión, la desconfianza, la tregua de apenas tres días que le dan a sus mutuas ganas meter una cuarta de acero en el cuerpo del otro, lo mejor de esta aventura, en la que el capitán descubre que, seguramente, tienen más en común de lo que les gustaría. No hablaré del lenguaje (magnífico) ni la ambientación (impecable), como siempre de Pérez-Reverte, que cierra esta aventura con un tenso fin que me hizo temer una desaparición que hubiera considerado imperdonable.

"Miraba Diego Alatriste otra vez el agua del canal. El doble rectángulo de luz quieta. Era difícil establecer cuál era el objeto real y cuál su reflejo. De pronto, desconcertado, pensó que tal vez  conociese al hombre que tenía cerca mejor que a nadie en el mundo.
-La gente ahora...
Se interrumpió, dejándolo a medias, y estuvo inmóvil y callado un poco más, observando el reflejo.
-Son otros tiempos- dijo al fin-. Y otros hombres.
Cuando alzó la vista y miró atrás, Malatesta se había ido".

Título: 'El capitán de los asesinos'
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Editorial: Alfaguara
Páginas: 377
Precio: 19,50€
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...