viernes, 29 de agosto de 2008

Sin camino a la Ciudad Esmeralda


Decenas de zapatos rojos se acumulan en mis armarios. El caótico actual y los desastrosos anteriores. Entre un zapato rojo y otro de cualquier color siempre elijo el rojo. Tengo la esperanza de que algún día, al llegar a casa y calzármelos con mimo en la intimidad de mi habitación, aparezca bajo el charol bermellón un camino de baldosas amarillas que me indique hacia dónde ir sin tener que pensar si cada paso que doy es el correcto. Algunos, viejos, descansan en sus ataúdes cubiertos de polvo en el fondo del tetris del ropero después de muchos pasos perdidos. Otros, comprados hace tiempo, jamás han pisado el suelo. Esperan su momento. Demasiado altos. Demasiado brillantes. Demasiado bonitos. Demasiado rojos. No los merezco, pienso cada vez que abro sus cofres de cartón dispuesta a ponérmelos (ésta vez sí). Pero ahí se quedan. Una vez más. Esperando pacientes la gran entrada a mi Ciudad Esmeralda.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...