lunes, 29 de octubre de 2018

'La novia gitana', el secreto de Carmen Mola


'La novia gitana', Carmen Mola. | @martatorresmol

No sé quién es Carmen Mola. No me interesa saberlo. La de libros estupendos que nos perdemos por prejuicios con los escritores y la de libros regulares o directamente infames que devoramos porque nos encanta un autor. Así que, sea quien sea Carmen Mola: ¡Chapeau! Si escribe otro libro, lo leeré. Seguramente lo leeré igual que su 'La novia gitana'. Lo compraré (o me lo comprarán) en una de esas librerías de aeropuerto saturadas de bestsellers y lo comenzaré a leer minutos después, en la cola para embarcar. O ya sentada, mientras el resto del pasaje trata de colocar sus equipajes y sus cuerpos. Es lo que tienen las vacaciones, que me atraen irremisiblemente hacia los bestsellers. Con resultados desiguales, todo hay que decirlo, que algún chasco me llevé en las últimas.

No ha sido el caso. 'La novia gitana' me tuvo enganchada a sus páginas apenas dos días. Y es precisamente por eso, para no tener que dejar de leer, por lo que busco bestsellers en vacaciones. No quiero ni pensar qué habría pasado si la hubiera comenzado y me hubiera tenido que ir a trabajar. Me habría pasado las horas pensando en Susana Macaya, esa novia gitana, preciosa, a la que asesinan de un modo atroz en su despedida de soltera, y en ese niño encerrado en un zulo con un perro muerto que no puede más que observar el baile de los gusanos que se lo comen. Dos historias que, aparentemente, no tienen nada que ver una con la otra pero que, a poca novela negra que se haya leído, ya se intuye por dónde van los tiros. Sobre todo cuando descubrimos, con horror, el modo en el que han matado a esa mujer que estaba a punto de casarse. Pero todo ello no es más que una excusa. La muerte de la novia gitana es la forma que tenemos para conocer a la inspectora Elena Blanco. Una mujer directa, aparentemente fría, que disfruta cantando temas de Mina en un karaoke y que se refugia de algo que no sabemos en litros de grapa. Elena Blanco es un imán. Una trampa. Pasada la mitad de la novela ya no quería seguir leyendo para descubrir al asesino de Susana Macaya, sólo quería seguir leyendo para conocer el secreto de la inspectora. Y es ese secreto el que te deja paralizada en las últimas páginas. Con retortijones en el estómago cada vez que lo recuerdas. Dándole vueltas cada vez que, incluso con otro libro ya entre las manos, vuelves a ese final.

Hay quien compara a Carmen Mola con Pierre Lemaitre. O con Luca d'Andrea. Lo primero lo entiendo. Sólo 'Vestido de novia' me ha dejado en los últimos años con la cabeza tan loca y tan mal cuerpo como 'La novia gitana'. Lo segundo no. La novela de Carmen Mola me parece bastante mejor que la del italiano. Al leer la última página algo me daba vueltas a la cabeza. Algo... Algo que vez pero que no llegas a poder coger. Hasta que cayó, de golpe, y se me plantó delante de los ojos. A lo que de verdad se parece ese final tan crudo e inquietante de la novela de Carmen Mola no está en ninguna novela. Está en una película. Una que cada vez que engancho en la televisión me hace apagarla, como un acto reflejo, y cuaja mis sueños con pesadillas e inquietudes. El final de 'La novia gitana' (y lo que se nos viene en la presumible segunda novela protagonizada por Elena Blanco) es gemelo, por las sensaciones que me provoca, a 'Los sin nombre', de Jaume Balagueró. Nunca una película, salvo '¿Quién puede matar a un niño?', me ha dado tanto miedo. Y, a pesar de eso, leeré esa segunda novela de Carmen Mola. Sea quien sea.

"Al principio parece un juego. Alguien ha encerrado al niño en un lugar oscuro y él tiene que intentar salir de allí por sus propios medios. Lo primero sería encontrar el interruptor de la luz, pero el niño no lo busca porque piensa que la puerta se va a abrir en cualquier momento.
La puerta no se abre.
También puede ser un concurso de resistencia, gana el que pasa más tiempo en silencio, el que no pide ayuda. El niño pega la oreja a la puerta de madera, desportillada. Oye un ruido ensordecedor, una moto que arranca y se aleja. Entonces comprende que está solo. Si empezara a gritar, notaría el eco de su voz en ese espacio lóbrego, lleno de polvo y humedad; pero está tan asustado que no le sale ni el llanto".

Título: 'La novia gitana'
Autora: Carmen Mola
Editorial: Alfaguara
Páginas: 408
Precio: 19,90€
Procedencia: regalo 

lunes, 15 de octubre de 2018

Día de las escritoras: Marguerite Duras


'El Amante', Marguerite Duras | @martatorresmol

"Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los dieciocho años ya era demasiado tarde. Entre los dieciocho y los veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto. A los dieciocho años envejecí". Fue justo ahí, en las primeras frases del tercer párrafo de 'El amante', cuando me enamoré de Marguerite Duras. Hay amores eternos. Y son de papel. No era más que una adolescente que llegaba al libro persiguiendo aquella sensualidad que la había dejado ojiplática frente a la pantalla. No sé las veces que vi la película. La pubertad es obsesiva. Seguramente era demasiado pronto para aquella historia. Una adolescente, sólo un par de años mayor que yo, seducida y rendida ante un chino alto, guapo y rico de veintiséis. La vi muchas veces. Algunas en bucle. En casa no hubo límites para ver, escuchar o sentir. Aún hoy me estremezco al recordar la escena del río. El transbordador en el Mekong. El coche. La niña del sombrero. El chino del Norte. Cuando la obsesión se estabilizó llegué al libro. Buscando más. Y no hubo marcha atrás. Me enamoré de Duras. De sus frases cortas. Directas. De un par de palabras, a veces. De su huida constante de la subordinación. De sus historias. Tan reales. Tan de verdad. De sus personajes. Perdón, de sus personas. Sobre todo de sus personas. De sus mujeres. He sido buena parte de ellas. Sólo Duras entiende a quienes tenemos la costumbre de manchar el sexo con amor o de enturbiar el amor con sexo. Ahí, en las primeras frases del tercer párrafo de 'El amante', me enamoré de Duras sin saber lo que se me venía encima. Leerla es fácil. Es como dejarse acariciar por la brisa perezosa de las tardes de verano. Pero digerirla es difícil. El libro se queda contigo. Al principio no lo notas. Pero poco a poco empieza a pesar. Brota. Le crecen ramas gruesas y retorcidas, que no te dejan respirar. Te ahogan. Y entonces lo entiendes todo. Y las ramas te dejan tranquila. Duermen, plácidas, hasta que vuelves a abrir un libro suyo. Siempre he pensado que quiero a Jane Austen porque la necesito para compensar a Marguerite Duras. Porque hay días en los que también necesito creer en los finales felices. En las Lizzy Bennet y los Fitzwilliam Darcy. Y eso, con Duras, no es posible. Es real, dura, cruda incluso. En su Odisea, Ulises jamás pisaría de nuevo Ítaca y, a pesar de eso, Penélope seguiría esperando. Ella esconde la dulzura en los rincones de las frases. Un regalo para quienes la amamos sin condiciones. Porque nos conoce. Porque nos entiende. Porque escribe personajes como nosotras.

"Podría engañarme, creer que soy hermosa como las mujeres hermosas, como las mujeres miradas, porque realmente me miran mucho. Pero sé que no es cuestión de belleza sino de otra cosa, por ejemplo, sí, de otra cosa, por ejemplo de carácter. Parezco lo que quiero parecer, incluso hermosa si es eso lo que quieren que sea...".

Título: 'El amante'
Autora: Marguerite Duras
Traductora: Ana María Moix
Editorial: Tusquets
Páginas: 152
Precio: 855 pesetas
Procedencia: comprado

domingo, 7 de octubre de 2018

'¡Melisande! ¿Qué son los sueños?': cuando alguien sueña contigo y se despierta


'¡Melisande! ¿Qué son los sueños?' | @martatorresmol

Imagina que alguien está soñando contigo. Imagina que ese alguien, de repente, se despierta. Él te pierde. Y tú le pierdes.Y no queda más remedio que confiar en que, en algún momento, esa persona vuelva a soñar contigo. Para reencontraros. Para saber realmente qué erais. Qué sois. O qué seréis. Y así, esperando, está Hoo, el protagonista de '¡Melisande! ¿Qué son los sueños?', de Hillel Halkin. Y mientras espera, Hoo escribe una carta a Mellie, la mujer que se despertó mientras soñaba con él. Una carta que se descontrola, que cobra vida propia, que se extiende. La carta de una vida. De dos. Una carta que no tiene formato de carta. Que se esconde. Que juega a disfrazarse de novela. Que juega con el lector. Hasta que cae rendida. El disfraz se resbala. Y entonces lo vemos. Vemos la carne de esa larga carta de amor.

Hoo viaja hasta el principio. Hasta los años 50. Hasta el momento en el que él, Ricky y Mellie, adolescentes, se conocen en la revista del instituto. Al momento que marcó sus vidas y en el que comenzaron una amistad que, entonces, no sabían dónde les llevaría. El tres es un número caprichoso. Difícil. Para la amistad. Y para el amor. Pero eso, en ese momento, en el Nueva York de los años 50, aún no lo saben. Aún no saben que se separarán, que se enfadarán, que se enamorarán, que se pelearán, que fingirán haberse olvidado, que se harán daño. Y por todo eso pasa esta carta que se cree novela. Por décadas de amistad. Y de amor. Y de cambios sociales. El macarthismo. Los abortos clandestinos. La guerra de Vietnam. A veces es dura. Otras cruel. Tierna. Apasionada. Divertida. Irónica. Cínica, incluso. Poética. Pero sobre todo es hipnótica. Es una ventana abierta por la que no quieres dejar de mirar. Aunque a veces los visillos entelen la vista. 

"Aquel verano mis padres se fueron de viaje a Europa. Los vi zarpar en el Queen Elizabeth. Tenía el apartamento todo para mí. Solía despertarme y quedarme tumbado en la cama viendo cómo los rayos del sol se filtraban a través de las venecianas. Me vestía y, al salir, me topaba con un gran golpe de luz y calor y desayunaba buñuelos o un brioche con pasas y café en una pequeña cafetería mientras leía el periódico, sintiéndome como un turista en una ciudad extranjera que hubiera visitado tantas veces que ya no necesitara ir a ninguna parte. Fue un verano dedicado a no hacer nada mientras esperábamos a hacer de todo, cosa que ocurriría en esos misteriosos lugares llamados Amherst y Swarthmore y Oberlin y Bard a los que iríamos en otoño".

Título: '¡Melisande! ¿Qué son los sueños?
Autor: Hillel Halkin
Traductora: Vanesa Casanova
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 264
Precio: 18,95€
Procedencia: comprado


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