martes, 31 de enero de 2017

Conjurar el verano...


@Martatorresmol

Soy de verano. De sol. De brisa que quema y embriaga. De buscar las sombras cuando el pelo se me pega a la nuca. De respirar a fondo, como un regalo, el escaso aire fresco. De abanicarme las piernas con el ligero vuelo de un vestido. Y de soplarme discretamente en el escote cuando nadie (o eso creo) me ve. De abrir ventanas y balcones y patios para atraer la corriente y que bailen las cortinas. De colgar la ropa en la rama de un olivo. De sonreír mientras buceo. De sentirme bella cuando el sol dora mi melena y pinta pecas en mi piel. De contar las gotas de mar que se quedan suspendidas en mis escamas de tinta. Soy de verano. El otoño y el invierno se me hacen largos. Eternos. Pesados. Conjuro el estío todos y cada uno de sus días. Lo busco en las páginas de Durrell y Duras. En la crema protectora. En esa colonia que me traslada a puestas de sol con un vino alegre y los pies en la arena. En las olas mordiendo mis pies. En el sabor de las fresas. En chapuzones demasiado fríos. En el (escaso) calor. En el horizonte. En el calendario...

viernes, 27 de enero de 2017

Los libros olvidados*


@Martatorresmol

Marta Torres Molina | Ibiza
Nadie ha leído nunca el ejemplar de 'Les detallades vores del camí', de Marià Villangómez, que hay en la biblioteca Vicent Serra y Orvay, de Sant Jordi. Lleva dos años y medio confinado en el mismo estante del apartado de poesía en el que lo colocaron Joana Guirado y Anna Ribas, las bibliotecarias, cuando llegó. Nunca ha cruzado la puerta. Nunca ha visto el cielo, ni ha ido en coche, ni se ha mecido en ninguna bolsa de mano de camino a la mesilla de noche de algún lector. Nunca ha sentido el calor de unos dedos pasando sus páginas con aprecio. 'Les detallades vores del camí', una antología de poesía del escritor ibicenco, es uno de los libros olvidados de las bibliotecas de las Pitiusas. «Es una pena, es pequeñito, muy bonito», comenta Anna, que hace un poco de autocrítica: «En este caso, que no haya salido nunca quizás es culpa nuestra. No lo hemos puesto a la vista». Con esto quiere decir que nunca lo han colocado en la mesa de recomendaciones de la entrada. No hay libro que no pase por allí y no se lo lleve alguien a casa.

No es el único volumen huérfano de lectores que acumulan las estanterías de Sant Jordi. Muchos de ellos son libros de divulgación científica o ensayo: «Es difícil encontrar novelas que no hayan salido porque cuando llegan las exponemos y, además, como las vamos recomendando, van saliendo». 'Casa saludable', de Mariano Bueno; 'Jugar a ser dioses. Los dilemas morales de la ciencia', de Salvador Macip, y 'Érase una vez el zorro y el erizo. Las humanidades y la ciencia en el tercer milenio', del científico, paleontólogo y divulgador Stephen Jay Gould, tampoco se han prestado jamás. A las bibliotecarias les sorprende especialmente el caso del primero, puesto que hay otros libros de este mismo autor que tienen mucho éxito. Un misterio. Anna y Joana consideran que es una pena que 'El Islam', de Karen Armstrong, no se haya prestado nunca, sobre todo porque la autora «conoce mucho las religiones, las explica muy bien» y consideran que es un buen libro, en el momento actual, para entender el mundo. Las bibliotecarias señalan que mucha gente no se atreve con los libros de divulgación científica y de ensayo porque creen que son complicados de leer. «Hay de todo, pero algunos son muy interesantes, están muy bien escritos y se leen rápido», apunta Anna.

Aunque les cuesta, finalmente encuentran una novela que nunca ha salido de la biblioteca: 'Doble o res', de Manuel de Pedrolo. Lleva ya seis años sin moverse del espacio en el que lo colocaron cuando llegó. Anna explica que es difícil no sólo porque las novelas salen con mucha más facilidad, sino porque con la falta de espacio que hay en las instalaciones, cuando ven que un libro no tiene mucho éxito, lo bajan al almacén. La auxiliar de la biblioteca de Sant Jordi no puede evitar recomendar un libro que se ha prestado muy poco y que, a ella, le encantó: 'La casa vacía', de Algernon Blackwood. «Es un escocés al que su padre le dijo que o trabajaba o se buscaba la vida. Se fue a Canadá y se quedó impactado por la naturaleza, por su poder, y en sus relatos la trata como un ser vivo», explica.

La sección de libros escondidos
En la biblioteca de Cas Serres a estos títulos los llaman «Libros escondidos». De hecho, tienen una sección propia. Un espacio donde cada cierto tiempo exponen títulos que no han salido nunca (o muy poco) para animar los usuarios a llevárselos a casa. A leerlos. A descubrirlos. «Normalmente, cuando los sacas, cuando los pones a la vista, la gente los coge», afirma Pepe Garibo, técnico de esta biblioteca.

Algunos de los «Libros escondidos» que se han expuesto hasta ahora han sido 'Caperucita al desnudo', de Catherine Orenstein; 'En los mares del sur', de Robert Louis Stevenson; 'Si la naturaleza es la respuesta, cuál es la pregunta', de Jorge Wagensberg; 'El país de los cuentacuentos', de Dario Fo; 'El bello oficio de hacerse viejo', de Elena Pita; 'Llámalo sueño', de Henry Roth; 'Las noches', de Gerad Reve, o 'El viajero más lento', de Enrique Vila-Matas. «Estos libros no es que no se hayan prestado nunca, es que con el paso del tiempo quedan arrinconados entre el resto de libros y como no están a mano, no salen. Con esta iniciativa lo que queremos es sacarlos de su rincón y que la gente los vea. Con este pequeño gesto el libro vuelve a vivir y sale en préstamo. Muchas veces el éxito o fracaso no está en su calidad, está en la visibilidad que le damos», apunta Garibo, que avanza algunos de los títulos que podrían estar en próximas ediciones de los «Libros escondidos»: 'Andar (o el arte de vivir una vida salvaje y poética)', de Tomás Espedal; 'Las minas del rey Salomón', de Henry Rider; 'Hermano de hielo', de Alicia Kopf, y 'Cartas a Milena', de Franz Kafka.

Modas y recomendaciones
Manuela Boned, bibliotecaria de Sant Antoni, lamenta ver constantemente en las estanterías libros «magníficos» como 'Solitud', de Víctor Català (pseudónimo de Caterina Albert); 'Tiempo de silencio', de Luis Martín-Santos, o las grandes obras de escritores como Hermann Hesse ('El lobo estepario', 'Bajo las ruedas'...), Albert Camus ('La peste', 'El extranjero'...) o Miguel de Unamuno ('Niebla', 'La tía Tula'...). No ver nunca en manos de nadie –«excepto cuando les obligan»– 'La Regenta', de Leopoldo Alas Clarín, o 'El árbol de la ciencia', de Pío Baroja, también le duele. Boned explica que la lectura de algunos libros va «por tandas» y que se producen situaciones «curiosísimas» como que libros que han tenido lista de espera porque todo el mundo los quería leer en un momento dado, una vez pasada la moda, pueden pasar años sin que nadie los reclame. Es lo que le ha pasado, por ejemplo, a 'La catedral del mar', de Ildefonso Falcones, explica la bibliotecaria, que confiesa que un libro que casi no se presta y que ella recomendaría es 'Opus nigrum', de Marguerite Yourcenar.

'Historia de la lectura en el mundo occidental' sólo ha salido de la biblioteca de Can Ventosa en dos ocasiones desde que llegó hace ahora cuatro años, lamenta Fanny Tur, responsable de este servicio. Habla de este libro y se nota que se le rompe el corazón al imaginarlo tan abandonado. «Es apasionante para los amantes de la lectura. Recoge toda la tradición literaria oral, la imprenta, la alfabetización, la lectura en la época medieval...», insiste Tur, que reconoce que, a veces, influye mucho dónde está colocado el libro: «Lo cambias de sitio y la gente lo coge». También sobre literatura, en este caso sobre escritores, trata 'Las armas y las letras', de Andrés Trapiello, otro de los títulos que más le apena que no lo lea más gente.

Tur explica que, como en todas las bibliotecas también se dan casos extraños, como que de un mismo autor haya libros que se presten mucho y, otros, prácticamente nada. En Can Ventosa pasa con el filósofo Julián Marías. Mientras 'La mujer y su sombra' ha pasado en los últimos años por decenas de manos, 'La justicia social' permanece olvidado en las estanterías. Lo mismo le pasa a la obra completa de los textos de Salvador Dalí. La gente enloquece pidiendo catálogos de sus exposiciones, pero el que escribió él mismo, si bien se prestó bastante entre 2003 y 2008, a partir de ese momento no ha interesado a prácticamente nadie, comenta ligeramente triste Tur, que confiesa que, de vez en cuando, también hay sorpresas «agradables». Mientras pensaba títulos olvidados para este reportaje le vinieron a la cabeza los volúmenes de crítica literaria de Harold Bloom. Pensaba que no tendrían mucho éxito. Lo comprobó. Se equivocaba.

Las que confían en no equivocarse son Joana y Anna. Al descubrir, con este reportaje, que el libro de Villangómez no había salido nunca de la biblioteca lo colocaron en la mesa destinada a la poesía, con la que intentan animar los usuarios a leer poemas. Están convencidas que en pocos días 'Les detallades vores del camí' cruzará, por primera vez, la puerta de biblioteca. El libro respirará. Viajará. Vivirá.


*Publicado originalmente en catalán (Els llibres oblidats) en el suplemento Mola de Diario de Ibiza

lunes, 23 de enero de 2017

'El copartícipe secreto', el capitán y su doble


"El gran logro de Conrad es haber transformado la experiencia de su vida marinera en metáfora convincente de la existencia humana". Así lo asegura Jules Cashford en 'Joseph Conrad: homo duplex', el pequeño ensayo que cierra 'El copartícipe secreto', de Joseph Conrad, una frase con la que no puedo estar más de acuerdo. Porque da igual dónde estén ambientadas y quiénes sean los protagonistas de sus obras, siempre tienes algo a lo que agarrarte. O que te agarra. No sé cuántas veces he leído 'El corazón de las tinieblas'. Al menos, que recuerde, cinco. Y ninguna de esas cinco veces leí el mismo libro, aunque recorriera con los ojos las mismas palabras. Siempre he pensado que son los libros, y no nosotros, los que deciden cuándo los leemos. Y cuándo los releemos. Y 'El copartícipe secreto' decidió hace unos días que lo volviera a leer. Me susurró, incluso, que le apetecía volar. ¿Quién soy yo para llevarle la contraria a un libro? Así que cuando lo saqué de su estantería mientras buscaba, en realidad, 'El agente secreto' (que aún no he leído, esa manía mía de dosificar los libros de mis dioses para no quedarme sin ninguno pendiente por descubrir...), lo abrí, leí algunas frases y... acabé metiéndolo en el bolso con la tarjeta de embarque como punto de libro (qué raro se me hizo leer en el aire a un Conrad ambientado en el mar). Y me ha vuelto a pasar. La historia es la misma que leí hace unos años, la de un capitán que recoge una noche a un hombre surgido del mar (la Mar), al que guarda en su camarote, escondiéndolo de su tripulación. A partir de ese momento, la tensión, que ya se palpa en las primeras páginas, va en aumento. Roza la claustrofobia, al imaginar al polizón sin poder salir de ese espacio. Y la angustia, al ponernos en la piel del capitán, pendiente en todo momento de que no le descubran. En susurros, en los escasos momentos en los que pueden hablar, el hombre cuenta su historia al capitán, que desde el primer momento se refiere al intruso, de quien planea su huida del barco, como su otro yo. La relación con su doble le aleja de sus hombres, que ven en su capitán reciente, a un loco, alguien de quien no se fían, en quien no confían. La historia es la misma que leí hace unos años, seis o siete, y, sin embargo, ahora tengo menos claro que entonces qué pasó realmente en ese barco. Si el copartícipe existió. O si fue invención del capitán de ese barco perdido en las islas malayas. Lo que tengo muy claro es que si tengo un ejemplar de 'El corazón de las tinieblas' en mi pequeño templo hindú (ése que me regalaron unos amigos indios para que colocara en él a mis dioses) es por algo. Y no es sólo porque Conrad escriba de forma sublime. Y ahí vuelvo a la frase del interesante ensayo de Cashford con la que empieza esta reseña: "El gran logro de Conrad es haber transformado la experiencia de su vida marinera en metáfora convincente de la existencia humana".

"A mi derecha había hileras de estacas de pescar, semejantes a un misterioso sistema de vallas de bambú semisumergidas, que dividían incomprensiblemente el territorio de los peces tropicales y que, por su aspecto desvencijado, parecían abandonadas definitivamente por alguna tribu nómada de pescadores ahora desplazada al otro extremo del océano; pues no había signo alguno de vida humana hasta donde alcanzaba la vista".

Título: 'El copartícipe secreto'
Autor: Joseph Conrad
Traductor: Francisco Torres Oliver
Editorial: Atalanta
Páginas: 130
Precio: 14€
Procedencia: comprado

lunes, 16 de enero de 2017

'La nieta del señor Linh', regreso a los abismos de Claudel


He tardado años, no recuerdo cuántos, en volver a Philipe Claudel. Años. Años. No podía. Era incapaz de volver a arrojarme a ese abismo. Porque eso es lo que son los libros de Claudel, abismos a los que te lanzas decidida y de los que no sabes si podrás salir. He tardado años en recuperarme de 'Almas grises', una historia que me dolió, que me llenó de gris. Y así, gris por dentro, no podía volver a él, a sus palabras y sus personajes. Demasiado abismo. Incluso para quienes lo buscamos. Pero no. 'La nieta del señor Linh' no lo es. No lo es, al menos, en apariencia. Lo lees y sufres. Sufres con el señor Linh, ese anciano de una aldea de un país oriental que llega, tras semanas de travesía en barco, a un lugar desconocido. Huye de la guerra, del dolor. Huye con un enorme vacío. La guerra se lo ha arrebatado todo. Su casa. Su hijo. Su nuera. Sus cultivos. Su ilusión. Su esperanza. Lo único que le queda es un saquito en el que guarda un puñado de su tierra, esa tierra negra y porosa a la que ya nunca volverá, y su nieta, Sang Diu, a la que no deja de apretar contra su pecho. En poco más de cien páginas acompañas al anciano en sus primeros días en ese país extraño que parece querer escupirle, en el piso de acogida para recién llegados donde no es más que un viejo que molesta con su simple presencia. En sus primeros paseos por esas calles llenas de edificios que conducen al mar. Y en su primer encuentro con el señor Bark, un hombre gordo y grande, con el que, sin pretenderlo, entablará una amistad. Extraña. Curiosa. Imposible, casi. Ninguno de los dos entiende la lengua del otro. Pero los dos se entienden. Y se buscan. Y sí, en apariencia 'La nieta del señor Linh' es un relato diáfano, tierno, con momentos duros, pero muy alejado del abismo. En apariencia. Sólo en apariencia. Porque si rascas las palabras de Claudel (esas palabras directas, vestidas de frases cortas), si te acercas al tiovivo del muelle, si escuchas los silencios del señor Linh, si prestas atención a Sang Diu, si te pierdes por el laberinto de calles, si llegas al último capítulo... Entonces sí. Entonces descubres que el abismo siempre estuvo ahí. Muy cerca del señor Linh.

"Un anciano en la popa de un barco. En los brazos sostiene una maleta ligera y a una criatura, todavía más ligera. El anciano se llama Linh. Es el único que lo sabe, porque el resto de las personas que lo sabían están muertas. De pie, en la cubierta, ve alejarse su país, el país de sus antepasados y sus muertos, mientras la criatura duerme en sus brazos."


Título: 'La nieta del señor Linh'
Autor: Philippe Claudel
Traductor: José Antonio Soriano Marco
Editorial: Salamandra
Páginas: 128
Precio: 12,50€
Procedencia: biblioteca

jueves, 12 de enero de 2017

'Alboroto en el guayabal': una huida, un árbol y muchos monos borrachos


La India es un país que huele, que sabe, que suena. Que pone a prueba tu cordura, tu sensibilidad y tu fuerza. Y eso es precisamente lo que hace ‘Alboroto en el guayabal’, de Kiran Desai, que traza una novela divertida, simpática y alocada que no por eso deja de tener un fondo más allá de esa apariencia desenfadada. ‘Alboroto en el guayabal’ (muy diferente a otros libros sobre la India comentados aquí: 'Pasaje a la India', 'Un jardín en Badalpur', 'En la ciudad de oro y plata', 'El vagón de las mujeres', 'India mon amour' o el maravilloso e imprescindible 'Raj'), comienza con el nacimiento del protagonista, Sampath, en una noche lluviosa y en una familia menos pudiente de lo que le hubiera correspondido si su madre no fuera tan singular, lo que obliga a sus padres a buscarle un marido fuera de su casta. Veinte años después nos encontramos con Sampath, antes del monzón, un aburrido funcionario de correos a quien todo le da igual, que no tiene ganas de nada y a quien todo molesta. Hasta tal punto, que un día decide abandonar su casa, su trabajo y subirse encima de un guayabo, donde no sabrá nada de nadie, donde no tendrá que hablar con nadie y donde no le molestará nadie. En teoría. Porque ni su familia ni sus compañeros de trabajo ni los desconocidos ni siquiera los monos que aterrorizan a los clientes del cine de la ciudad le dejarán tranquilo en su guayabo, su hogar, que se convierte en un lugar de peregrinación después de que Sampath, que no es que fuera un ejemplar y discreto trabajador de correos, muestre cierto don adivinatorio. Así que toda la familia y toda la sociedad de Shahkot de las que quería huir, le siguen hasta su guayabo, en el que encontrará de todo menos la tranquilidad, la calma y el ensimismamiento que tanto buscaba. Un guayabo alrededor del que se suceden situaciones cómicas y surrealistas que a cualquiera que no haya convivido en la India con familias del país le parecerán exageradas. Os aseguro que, aunque presentadas de una forma irónica, no lo son (algún día os contaré mi viaje a la India para una boda). Lo mejor de esta novela no es tanto la trama como el retrato de los personajes y de la sociedad india. Las relaciones familiares, los problemas de los que se enamoran fuera de los matrimonios concertados, la dificultad de aquellos que son diferentes, la imposibilidad de encontrar silencio y soledad... Sobre todo eso. Esa sensación de no conseguir despegarte del todo, de no poder huir, de saber que siempre habrá alguien que te siga. Hay momentos realmente delirantes, como la visita al guayabo de la prometida de Sampath. Carcajeante.

“Fue entonces cuando el señor Chawla tuvo de pronto una visión con un fogonazo de clarividencia, una visión tan súbita e increíble en su naturaleza que sumió su corazón en un estadod e constante agitación: Sampath podía hacer que su familia se enriqueciese. ¡Se harían ricos! ¿Cuántos ermitaños eran secretamente acaudalados? ¿Cuántos santones no eran en absoluto los mendigos que parecían?”.

Título: ‘Alboroto en el guayabal’
Autora: Kiran Desai
Traductor: Eduardo Iriarte Goñi
Editorial: Salamandra
Páginas: 256
Precio: 1,5€
Procedencia: mercadillo solidario

domingo, 8 de enero de 2017

'Legado en los huesos', miedo y lluvia en Baztán


Lo confieso. Tuve que cerrar 'Legado en los huesos' a pocas páginas del final. Dejar de leer, aunque me apetecía sorber de un tirón esos últimos capítulos llenos de lluvia, porque era incapaz de seguir. No podía. No, al menos, de noche. Enfundada en mi cola de sirena. Con el corazón en vilo. Envuelta en ese silencio en el que todo, incluso lo que no existe, se oye. No. No podía. Tuve que darle un portazo al libro de Dolores Redondo, el segundo de su Trilogía del Baztán, y esperar a la mañana siguiente. A la luz. Al día. Al sol entrando por la persiana y el ruido de las olas colándose por la ventana. A la paz. A la calma. Tuve que esperar a la seguridad, en definitiva, para poder acompañar a la inspectora Amaia Salazar en sus últimos pasos para resolver los crímenes de esta entrega. Esos asesinatos coronados después con suicidios y en los que se mezclan profanaciones religiosas, brazos de bebés muertos y, cómo no, esa mitología del valle navarro que rodea siempre a la protagonista. Tuve que dejar que acabara la noche porque me daba miedo seguir leyendo. Intuía qué iba a pasar, y esa certeza me aterraba. Quizás haya quien tema a las arañas, a las alturas, a la velocidad, a los payasos... Pero creo que lo que aterra a Salazar desde niña, ese miedo a la propia madre, es de los peores miedos que pueden atenazar a un niño. Y a ese niño cuando ya es adulto. Y es ese miedo, que se intuye desde el primer capítulo, desde que la inspectora llega al juicio por el asesinato de Johana Márquez, una de las víctimas de 'El guardián invisible', y su asesino, a pesar de estar esposado, se corta el cuello en el lavabo del juzgado. Desde ese momento, en el que ves (es un decir) a Amaia embarazadísima, sabes que las casi 600 páginas que le quedan por delante no van a ser fáciles. Sabes que la investigación acabará siendo algo personal, que sus corpóreos fantasmas familiares volverán a acecharla y que, en algún momento, temerás por ella. Y sabes que devorarás esta entrega a la misma velocidad que sorbiste la primera. Pero, eso sí, a ser posible de día. Cuando el sol se cuela por los agujeros de la persiana y sabes que te quedan aún muchas horas para espantar la sombra del miedo.

"Localizó la tumba guiándose por la línea que el agua había dibujado en el suelo al caer desde el alero de la casa. Se arrodilló y de entre sus ropas extrajo una palita de jardín y una piqueta con las que desconchó la superficie compacta de la tierra oscura, que se desprendió en terrones húmedos y esponjosos, destilando un aroma rico como a madera y musgo."

Título: 'Legado en los huesos'
Autora: Dolores Redondo
Editorial: Destino
Páginas: 560
Precio: 18,50€
Procedencia: biblioteca

jueves, 5 de enero de 2017

'El secreto de la modelo extraviada', ese 'spoiler'...


A ver, ¿a quién se le ocurrió el título de este libro? Mira que adoro a Eduardo Mendoza, sobre todo en las alocadas novelas en las que utiliza al peculiarísimo protagonista de ‘El laberinto de las aceitunas’ (y de ‘El misterio de la cripta embrujada’, ‘La aventura del tocador de señoras’ o ‘El enredo de la bolsa y la vida’) pero aún no entiendo lo del título de su última novela, ‘El secreto de la modelo extraviada’. ¿Por qué? Pues muy sencillo, porque es un spoiler, como se dice ahora y que no es nada más que el destripar argumentos de toda la vida. Resulta que al principio de la novela nos encontramos con ese desternillante personaje ingresado en un psiquiátrico, de donde lo rescatan dos agentes con la excusa de que el comisario Flores (otro personaje de aúpa) necesita que, como en otras ocasiones, le ayude a resolver un delito. Han asesinado a una modelo, tienen mucho trabajo y precisa a alguien que se encargue de buscar a un perrito desaparecido. Una decepción absoluta para el protagonista que, a pesar de eso, decide investigar el asesinato de la modelo, para lo que decide hacerse pasar por el agente Asmarats (quien lleva el caso en realidad) y pedir la ayuda de la señorita Westinghouse, una travesti muy amiga suya y un personaje fantástico, sobre todo con el giro que da al final de la novela. La surrealista y divertida historia recorre buena parte de la Barcelona de los años 80. Bueno, corre, más que recorre, porque el falso Asmarats descubre en el footing (running, en el siglo XXI) el transporte público ideal. La verdad es que obviando el pero del titular la novela es exactamente lo esperable de una nueva aventura de este popular personaje de Mendoza. Divertida, irónica, alocada, con personajes surrealistas y encantadores con los que todo va a mucha velocidad. También la lectura. Y con esa forma de escribir tan de Mendoza, que me encanta Eso sí, reconozco que mi favorito sigue siendo ‘El laberinto de las aceitunas’, con el que me reí muchísimo.


“En términos generales, estaba bien. De salud, de memoria y pare usted de contar. En estas condiciones y después de tantas aventuras, debería haber llevado una vida de sosiego, y en ello estaba cuando me mordió un perro y lo echó todo a rodar.”


Título: ‘El secreto de la modelo extraviada’ 
Autor: Eduardo Mendoza 
Editorial: Seix Barral 
Páginas: 320 
Precio: 18,50€
Procedencia: regalo

lunes, 2 de enero de 2017

Entre Falcó y Marsh, las entradas más vistas de 2016



1- 'Falcó', noches entre falangistas y hupa-hupas
Se acabó. Ya no hay más. No habrá más hupa-hupas en la penumbra de un bar de hotel. Ni más personalidades falsas. Ni más borsalinos medio caídos sobre un ojo...


2- 'Tierra de fuego', el dolor, el odio, el perdón...
Hace más de una hora que han echado el telón (es un decir, porque en 'Tierra de fuego no se abre ni se cierra el telón, todo se ve) y aún no he reaccionado...

3- 'Flores para la señora Harris', la deliciosa historia de la señora de la limpieza y un vestido de Dior
'Flores para la señora Harris, de Paul Gallico, es una absoluta delicia. Un cuento que te mantiene en vilo, que te hace sonreír y que, aunque creas que sabes cómo va a acabar...

4- La pared de piedra, el tesoro pirata, los fantasmas...
Detrás de la pared de piedra está el primer periquito que hubo en casa. Unas ramas en forma de cruz marcaban el sitio en el que lo dejamos dormir. Nada queda ya de aquella cruz. Ni de nada...



5- Premio de Periodismo contra la Violencia de Género
Hay instantes balsámicos a los que sabes que podrás aferrarte cuando lo necesites. Este año he vivido uno de esos. Y aún no me lo creo. Había ganado el Premio de Periodismo sobre Violencia de Género que la Fundación Grupo Norte...

6- 'Redburn', el primer viaje de Melville
Wellingborough Redburn es Wellingborough Redburn. Herman Melville es Herman Melville. Pero Redburn, en realidad, es Melville. Redburn es Melville antes de que Melville se fuera a cazar ballenas, y de que viviera con una tribu de caníbales...

7- La muñeca
La pequeña no lloraba. Ya ni siquiera lloraba. Ni pataleaba. Ni gruñía. Ni se enfadaba. Ya no. Igual que ella. Ella tampoco lloraba ya. Ni se entristecía. Ni se compadecía. Ni pretendía entender...



8- 'El amante bilingüe', el hombre que se fingió charnego para seducir
No sé si leí 'El amante bilingüe', de Juan Marsé. Sé que pasé los ojos por cada una de sus palabras. Que las yemas de mis dedos palparon cada página. Que sé cómo Norma abandonó a su marido...

9- Del Olimpo a las Cícladas
En Santorini, las parras no levantan un palmo del suelo. Crecen enrolladas sobre sí mismas, llenando los campos de coronas verdes en las que reposan las uvas. No es capricho, es necesidad...

10- 'Ante todo no hagas daño', neurocirugía con corazón
Supongo que 'Ante todo no hagas daño', la autobiografía del neurocirujano británico Henry Marsh, no es un libro para cualquiera. Hipocondríacos, alérgicos a los hospitales y aquellos que...



Entrada histórica más leída:
'Pasaje a la India', ¿qué pasó en las cuevas de Marabar?
Hace muchos, muchos años, leí 'Pasaje a la India', de Edward Morgan Forster. Hace muchos, muchos años, no lo entendí. Hace unas semanas volví a leer 'Pasaje a la India'. Hace unas semanas me enamoré de ese libro...

Mejor lectura de 2016:
'El secreto de Joe Gould', un personaje, dos perfiles y un periodista
Joe Gould es un indigente. Un personaje del Village. Un sujeto peculiar. Culto. Escritor. Joe Gould es un hombre que renunció a los bienes materiales para poder dedicarse a la gran labor de su vida...

Peor lectura de 2016 (por eso no pongo imagen):
'Nadie hace el amor los martes', un auténtico churro
Un libro de emergencia. Te has acabado el que llevas en el bolso y pillas, de donde estés, lo que te coja más a mano y de dimensiones adecuadas para no acabar con la espalda destrozada...

Entrada menos vista (y con pena):
Concha Buika: "La música es un milagro y un misterio"
La conversación con Cocha Buika fluye como algunos de sus temas. Empieza calmada, plácida, suave, lenta, susurrante... Y, casi sin que te des cuenta, poco a poco, las palabras te adentran en una charla intensa y profunda...

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