viernes, 9 de septiembre de 2016

'Desde la sombra', un fantasma del siglo XXI


Cuando Damián se esconde en un viejo armario en unos grandes almacenes huyendo del trabajador de seguridad que le ha pillado robando un pillacorbatas no tiene ni idea de que acabará convertido en un fantasma. O sí. Porque quizás Damián Lobo es, ya, un espectro. Alguien invisible a quien nadie ve, por quien nadie se preocupa y a quien sólo le suena el móvil cuando le llegan mensajes de publicidad. Su soledad es tal que aprovecha cualquier momento para fantasear con la idea de que protagoniza una eterna entrevista con increíbles picos de audiencia en la que desvela sus miserias. Miserias que, aplaudidas y comentadas imaginariamente, se convierten en proezas y anécdotas hilarantes. El armario será su oportunidad de desaparecer, de mutar definitivamente en fantasma, en una presencia en la casa de Lucía, María y Fede. Lucía, la madre, percibe que algo pasa en casa. Que alguien limpia los cacharros, hace la cama, pone lavadoras y recoge la ropa. María y Fede, en cambio, acostumbrados a que se lo hagan todo, no perciben nada. Es la perturbadora historia que narra Juan José Millás en ‘Desde la sombra’, la primera de sus novelas que me ha convencido del todo, que he disfrutado leyendo y que me ha tenido enganchada durante sus cerca de 200 páginas. Se nota su mano en ese tono un tanto surrealista de la historia que, a pesar de todo, es realmente verosímil. ¿Nos sorprende creer en fantasmas? ¿Nos sorprende que alguien, en un momento dado, quierea desaparecer? ¿Nos sorprende el voyeurismo?  No. No. Y no. Se lee de un tirón. Y, por si acaso, yo he revisado a fondo todos mis armarios.

"Sergio O'Kane estaba preguntando a Damián Lobo con qué pez se identificaba más:
–¿Con el tiburón, con la sardina...?
–Con el tiburón, no –respondió Lobo–, carezco de la agresividad que le es propia, soy una persona con escrúpulos. Tampoco con la sardina. No sé, quizá con la morena.
—¿Por qué la morena?
—No es gregaria, se mimetiza con el paisaje, y vive en aguas tropicales. Yo soy un poco friolero.
Sergio O'Kane no existía, era una construcción mental que Damián Lobo utilizaba para hablar consigo mismo."



Título: 'Desde la sombra'
Autor: Juan José Millás
Editorial: Seix Barral
Precio: 18,50€
Procedencia: regalo

martes, 6 de septiembre de 2016

Entre famosos y afronautas


Entrada a la exposición de Juana Biarnés.

Siguiendo las flechas negras se llega al ´Muchismo´ de Cristina de Middel. Las flechas blancas conducen al ´A contracorriente´ de Joana Biarnés. Ambas en el Centro Cultural de la Villa, en Madrid. Ambas en PhotoEspaña 2016. Ambas impactantes. Ambas relacionadas con Ibiza.
Para la primera fue un lugar de paso, cuando del arte pasó al fotoperiodismo a la espera de quedarse en la línea del medio. La segunda escogió la isla como refugio de un fotoperiodismo que viraba al rosa y que había dejado del interesarle.

Dos de las imágenes de la exposición de Cristina de Middel.

Así, en rosa, aparece su nombre en el gigantesco collage que preside la entrada a la exposición de la fotoperiodista catalana. Su nombre arropado por portadas del diario Pueblo, carnets de prensa y fotografías en blanco y negro de cuando los famosos posaban espontáneos. La mirada profunda de una Sara Montiel con beata mantilla y profundo escote. Palomo Linares a carcajada batiente mientras Sammy Davis Jr saluda con su montera, su capa y su estoque. Rocío Dúrcal pillada en un descanso del rodaje de ´Las Leandras´. Sonrisas y ojos alzados ante un Tom Jones de espaldas. Rudolph Nureyev aplaudiendo una pose de Antonio ´El Bailarín´. Ambos en chanclas y bermudas en el caluroso Madrid de 1971.

Exposición de Biarnés.

La voz de la propia Joana Biarnés parece salir del panel. Casi se la escucha. Aguzando el oído el visitante juraría que la oye explicar cómo ella y Massiel viajaron a París a escoger el vestido con el que actuó en Eurovisión en 1968: «Fuimos a Dior, pero pensé que era mejor Courrèges». No son fabulaciones del visitante. Joana Biarnés está hablando. Su voz sale de la pequeña y oscura sala en la que se proyecta un documental sobre su vida.

Biarnés, con su cámara, rodeada de compañeros.

Una proyección en la que Biarnés explica lo mala estudiante que era, lo que le gustaba ver a su padre hacer fotos de deportes los fines de semana, cómo decidió matricularse en la Escuela Oficial de Periodismo, cómo uno de los profesores, Manuel del Arco, la puso a prueba enviándola, sabiendo que no soportaba la sangre, a hacer fotos a un matadero y cómo ese mismo profesor, al ver las impactantes fotos de matarifes despiezando sin piedad con un pitillo entre los labios, auguró: «Usted será buena reportera». Una proyección en la que la catalana rememora las imágenes que captó de las tremendas riadas de Terrassa de 1962 y el momento en que tuvo que enarbolar su carnet de prensa en un campo de fútbol...
(seguir leyendo)
Un visitante en 'Muchismo'.


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