lunes, 28 de diciembre de 2015

'Charlotte', frase, aliento, frase, aliento, frase...


Charlotte lleva el nombre de una mujer que murió joven. Que se suicidó. Como su madre, cuando ella es apenas una niña. El suicidio persigue a Charlotte a lo largo de toda su vida, que no será muy larga. Pero no sufráis, Charlotte, que no es otra que la pintora Charlotte Salomon, no se suicidará. He tenido que esperar hasta noviembre para descubrir el que, sin duda, es el mejor libro que he leído este año. Y no lo habría descubierto si no me hubieran prácticamente obligado porque no me apetecía volver a David Foenkinos. ‘Charlotte’ no tiene nada que ver con ‘La delicadeza’, ese libro que te encanta mientras lo lees y que con el tiempo, cada vez que piensas en él te disgusta más y más. ‘Charlotte’ es una maravilla. La historia, los personajes y, sobre todo, la forma en la que está escrito. Frases cortas. De menos de una línea. Parece un poema. Pero no. Frases cortas porque después de cada una de ellas tienes que tomar aliento. Necesitas respirar. Coger fuerzas para la próxima frase. Para descubrir lo próximo que le pasa y que siente Charlotte. Desde la niña taciturna a la adolescente a la que le niegan un premio de pintura por ser judía. Desde la adolescente que se enamora locamente del profesor de canto de su madrastra a la joven alemana que huye a Francia con la esperanza de librarse del holocausto nazi y la desesperación de dejar atrás todo lo que significa algo para ella. Una vida que no puedes dejar de leer. Por muchas veces que tengas que tomar aliento para seguir. Da igual. Necesitas la próxima frase. Saber qué pasa por la cabeza y los pies de Charlotte.


“Charlotte aprendió a leer su nombre en una tumba.  
Así que no es la primera Charlotte.  
Antes existió su tía, la hermana de su madre.   
Las dos hermanas están muy unidas, hasta una tarde de noviembre de 1913.   
Franziska y Charlotte cantan juntas, bailan y ríen también.   
Y es algo que nunca resulta extravagante.   
Hay pudor en esa forma de practicar la dicha.”



Título: ‘Charlotte’
Autor: David Foenkinos
Editorial: Alfaguara
Páginas: 214
Precio: 17,90€
Procedencia: Préstamo de una amiga


lunes, 21 de diciembre de 2015

'La hija del veterinario', cuando el horror está en casa


Conocí a Barbara Comyns con ‘Y las cucharillas eran de Woolworths’. Y ya entonces sabía que si me tropezaba de nuevo con ella volvería a leerla. Por esa crudeza extraña con la que cuenta sus historias y que desborda en ‘La hija del veterinario’, una novela de una cotidianeidad que asusta. Porque nada da más miedo que un día a día aparentemente anodino y que, sin embargo, es una pesadilla. Es lo que le ocurre a Alice, la protagonista, que vive con su padre, veterinario, un hombre déspota, autoritario y violento. Alice cuida de su madre, tremendamente enferma. Pero esa vida, que ya parece suficientemente cruda, se endurece aún más cuando la mujer fallece y el veterinario mete en casa a una tabernera que se comporta con Alice como la madrastra de Cenicienta. Así, la vida de la pobre chica continúa sin más alegría que la aparición de un pretendiente que la ilusiona y con el que se siente cómoda, pero es una mínima alegría comparada con todo lo que lleva a sus espaldas y que tan bien describe Comyns, seguramente inspirada por su propia vida, con una infancia nada fácil. Se hace complicado compartir, aunque sólo sea página a página, la historia de Alice, desprovista de todo atisbo de ternura y escrita de una manera contundente, concisa y cruda. Tanto, que antes de darte cuenta has acabado.


“Entré en la casa. Era mi casa, y olía a animales, aunque tenía los suelos de linóleo. Mi madre estaba en el vestíbulo oscuro. Me miró con sus ojos tristes, casi ocultos por los párpados gruesos, pero no dijo nada. Era menuda y tenía los hombros caídos y los dientes torcidos, por lo que, si hubiera sido un perro, mi padre la habría sacrificado.”



Título: ‘la hija del veterinario’
Autora: Barbara Comyns
Editorial: Alba
Colección: Rara Avis
Páginas: 200
Precio: 19,50€ 
Procedencia: biblioteca

Otras reseñas de la colección Rara Avis:
-'Harriet', de Elizabeth Jenkins
-'Geishas rivales', Nagai Kafu
-'La formación de una marquesa', Frances Hodgson Burnett
-'La piedra de moler', Margaret Drabble


lunes, 14 de diciembre de 2015

'Leyenda del Golem', en la Praga oscura de Rodolfo II


Leí este libro sentada en el alféizar de la ventana de mi habitación de hotel. Con vistas al río Moldava y al puente de Carlos. Después de haber vuelto a visitar el maravilloso barrio judío de Praga. Lo empecé de noche, cuando la oscuridad de la ciudad iba acorde con la del oscuro momento que refleja este volumen, cuando Rodolfo II, aficionado a las artes oscuras, había perdido ya la cabeza. A esa Praga insegura llega Johan, un joven alemán que ha dejado los estudios para dedicarse por entero a su única obsesión: revivir al Golem. Encontrarlo, insuflarle vida y dominar la ciudad. La historia de Johan, que en el camino se une a una compañía teatral que interpreta obras de Shakespeare en la que se enamora Teresa, sirve para explicar la historia del Golem, de cómo el rabino Löw lo creó con arcilla y le dio vida con el shem, un pergamino con una inscripción mágica, para defender a los judíos. Para explicar algunas de las leyendas que ponen de manifiesto la fuerza desmesurada de esta criatura y los peligros de no controlarlo. Esas leyendas están perfectamente integradas en la historia de Ivana Pechácková, en la aventura de Johan, cuya obsesión por el Golem se cruza con la del emperador, un encuentro que tendrá consecuencias. El libro, ilustrado por Petr Nikl, es un paseo por Praga, desde el castillo a las pequeñas calles del barrio judío, y por una de sus leyendas más arraigadas, que recuerda que nunca se supo si el rabilo Löw destruyó al Golem o lo dejó muy escondido, en algún rincón, por si alguna vez los judíos de Praga necesitaban de nuevo que les protegieran.


“El rabino rezó un momento y le introdujo al Golem en la boca el shem: un pergamino con la fórmula mágica. El pecho del Golem subía y bajaba: estaba respirando. Su creador le dirigió por primera vez la palabra: ‘¡Golem, te lo ordeno, levántate!’ El Golem abrió los ojos como si saliera de un largo sueño. Lentamente se fue levantando hasta mostrar toda su altura. Era un gigante, fuerte y poderoso.”

Título: ‘Leyenda del Golem’
Autora: Ivana Pechácková
Ilustrador: Petr Nikl
Editorial: Meander
Páginas: 114
Precio: 270 coronas checas
Procedencia: comprado en el barrio judío


viernes, 4 de diciembre de 2015

'La vida de los elfos', Muriel, vuelve a los erizos elegantes


Comencé este libro con unas ganas locas. Me gustaba el título. Y la portada. Y la editorial. Y sobre todo me gustaba ella, Muriel Barbery, porque su novela ‘La elegancia del erizo’ me fascinó, me atrapó y con ella me enamoré de esas dos mujeres, esa niña y esa portera maravillosas. Así que abrí ‘La vida de los elfos’ con unas ganas tremendas de sumergirme en esa historia que prometía ternura, fantasía, magia, aventuras y personajes entrañables. Y no. Y lo que he encontrado ha sido un intento de todo eso. Pero sólo un intento. Comienza bien, presentándonos a María y Clara, dos niñas muy especiales que, aunque no nos lo dice, sabemos que, en cierta manera, están unidas. Una vive en una aldea en el bosque, cuidada por todo el pueblo, que la mima y se preocupa por ella porque saben que deben cuidarla. Lo saben porque llegó de una manera especial. Simplemente, apareció en la nieve. La otra aprende piano, protegida por una mansión, maestros y un guardián tierno que se embriaga. Toca como nadie. Sus dedos transforman las partituras. Y las dos están a la espera de algo. De algo malo que no saben por dónde ni cuándo vendrá. Unos mimbres fantásticos para tejer una historia que te atrape. Y, sin embargo, me he perdido. A medio camino he desconectado. He intentado regresar, volví para atrás, releí, recuperé las páginas que aún me gustaban y seguí adelante otra vez, pero sólo para perderme de nuevo en el mismo punto. Lo he acabado, porque siempre acabo los libros. La optimista que llevo dentro siempre confía en que hasta el libro más malo acabe enderezándose. Pero no ha valido la pena. He tardado más de una semana en leer la segunda mitad de ‘La vida de los elfos’ y esa segunda mitad me ha parecido tiempo perdido. Hay belleza en la forma, pero la historia que comenzaba con magia pierde todos los destellos así como avanza, dejando tras de sí un rastro de polvo de hadas que se convierte en ceniza a cada página que pasas.


“La pequeña pasaba la mayor parte de su tiempo libre en las ramas. Cuando no sabían dónde encontrarla, iban a los árboles, primero a la gran haya que dominaba el cobertizo del norte y donde le gustaba soñar observando el movimiento en la granja, luego al viejo tilo del jardín del cura tras el murete de piedras húmedas y, por último, y era lo habitual en invierno, a los robles de la hondonada oeste del campo contiguo, una parte del terreno plantado con las tres especies más hermosas de la región.”



Título: ‘La vida de los elfos’
Autora: Muriel Barbery
Editorial: Seix Barral
Páginas: 304
Precio: 20€
Procedencia: regalo mamá

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