viernes, 24 de enero de 2014

Un oficio en vías de extinción

M. T.
Recuerda Goyo que hoy es el día de nuestro patrón. El de los periodistas. Y se pregunta en Twitter si hay algo que celebrar. Lo único que se me ocurre es que a pesar de los intentos y los intereses de muchos de que los periodistas desaparezcan, aún no lo hemos hecho. Aún seguimos aquí. Cada vez menos, cobrando menos, viendo la hoja de la guillotina cada vez más cerca de nuestros pescuezos y teniendo que pelear más por defender nuestra profesión. Sería muy simple decir que los demás, que la sociedad, tiene toda la culpa de que ésta, la de contar lo que pasa, sea una profesión en vías de extinción. Al menos la del periodista de prensa. Nos hemos cavado nuestra propia tumba al no entender y no saber reaccionar ante las nuevas tecnologías. Tampoco hemos sabido conseguir que la gente entienda que somos necesarios, que sin periodistas toda la información será interesada porque vendrá de los gabinetes de prensa de los políticos o de los departamentos de comunicación de empresas. Y ambos esconderán, obviarán e ignorarán lo que los periodistas, si trabajan bien, sacarían a la luz. Una sociedad sin periodistas es una sociedad que abre las puertas al oscurantismo y a la ignorancia. Y me juego el cuello a que cada vez que desaparece un medio hay descorches y brindis en los despachos de los políticos que están más cerca. Y sí, es verdad que a veces hacemos las cosas mal, que nos equivocamos y que hay muchos periodistas que no se merecen ese nombre. Los que se limitan a copiar y pegar notas de prensa, los que juegan a ser amigos de los políticos en vez de ponerlos en duda, los que no preguntan nunca (ni se cuestionan nada), los que no se plantean colarse donde se supone que no pueden estar, los que se conforman con lo que les dicen, los que prefieren cerrar los ojos para ahorrarse trabajo, los que no buscan más allá de lo que ven o les cuentan... Pero hoy no hablo de esos. En todos sitios hay periodistas que hacen bien su trabajo. Que preguntan una y otra vez, que se pelean con los responsables de prensa, que tragan sapos, que se atreven a decir las cosas moleste a quien le moleste, que se indignan cuando otros desprecian su profesión, que van siempre con los ojos y los oídos bien abiertos, que se toman su oficio en serio, que no descansan hasta que consiguen lo que han ido a buscar, que creen y aman de verdad en lo que hacen. Y hay otros muchos que se juegan la vida cada día para que sepamos qué pasa en algunos rincones del mundo.

lunes, 20 de enero de 2014

'Harriet', el horror del misterio de Penge

Cuando lees la faja blanca de 'Harriet', de Elizabeth Jenkins, y ves que habla de una pesadilla y de que la sociedad victoriana se estremeció con su publicación, piensas en una novela de terror. En el terror de lo desconocido, de lo que se esconde en la oscuridad, de voces que no sabes de dónde vienen o misterios que te ponen el vello de la nuca de punta. Pero no. Lo que hay en 'Harriet', basada en una historia real, es terror de verdad. De ese que te revuelve el estómago y te hace pararte a pensar que no es posible que eso pasara realmente. Pero como aclara Rachel Cooke en el fantástico epílogo, la historia que novela Jenkins, a pesar de que hay algunas diferencias, se ajusta bastante a la realidad. Harriet es una joven británica de buena familia que, por lo que se deduce, sufre un retraso intelectual. Cuidar de ella se hace pesado, así que su madre la envía cada año una temporada a casa de unos familiares con menos recursos a cambio de una asignación. Allí tiene sus más y sus menos con su prima Elizabeth, una belleza que no soporta que Harriet pueda permitirse vestidos y joyas que considera que le sentarían mucho mejor a ella. Allí conoce también a Lewis Oman, un guapo empleado de subastas supuestamente enamorado de Elizabeth que rápidamente pide la mano de Harriet y, en contra de la voluntad de la madre de la joven, se van a vivir a Penge, donde Harriet, enamorada, confía en empezar una feliz vida de casada. Lo que encontrará, sin embargo, será una habitación en casa de unos vecinos, el olvido, el hambre, la enfermedad... Una pesadilla que, lejos de acabarse, subirá página a página un escalón más hacia el horror más absoluto, el que no causan los monstruos sino las personas.

"Muchos habrían dicho que la señora Ogilvy, a pesar  de su marido y su excelente organización doméstica, era una mujer muy desdichada, y ella misma se entregaba a esta idea por momentos, pero siempre prevalecía su carácter alegre. Harriet, su única hija, era lo que los vecinos del pueblo de donde venía la señora Ogilvy llamaban 'tontita', aun cuando no tuviera una inteligencia tan escasa que le impidiera relacionarse con las personas corrientes."

Título: 'Harriet'
Autora: Elizabeth Jenkins
Editorial: Alba
Colección: Rara Avis
Páginas: 336
Precio: 19,50€

viernes, 17 de enero de 2014

'La piel fría', noches de lucha en un faro

Dos hombres solos, un faro, noches largas luchando con criaturas salidas del mar. Eso es 'La piel fría', de Albert Sánchez Piñol. Y no puedo decir 'es sólo eso' porque aunque la historia se puede resumir en las trece palabras con las que comienza esta reseña, hay mucho, muchísimo más, detrás de ese relato de aventuras y ciencia ficción. La trama es emocionante, trepìdante, angustiosa, claustrofóbica, terrorífica, desconcertante... Y en los escasos segundos de respiro que ofrece es inevitable pensar en todo lo que hay detrás. Porque 'La piel fría' (que tiene unas de las mejores primeras frases que he leído en mucho tiempo) no habla sólo de dos hombres desconocidos y desconfiados que no tienen más remedio que unir sus fuerzas para sobrevivir noche tras noche en ese faro de esa isla desierta. Habla de la naturaleza humana, del instinto de supervivencia que arrasa con todo, de que la persona que puede salvarte la vida no tiene por qué convertirse en un amigo, de que damos por hecho que lo que no conocemos es malo y que lo diferente es una amenaza. Todo esto es lo que se olvidaron de explicarme los que, hace años, me recomendaron esta novela, que devoré en un par de tardes. Me hablaron de una novela entretenida con monstruos y dos protagonistas (el supuesto farero y el nuevo oficial atmosférico) fuertes. No me hablaron de la supervivencia ni me comentaron que la lucha de los dos únicos habitantes de esa isla fría, gris y olvidada no es contra esos monstruos de aspecto casi humano y piel reluciente y fría que convierten las noches en un infierno o contra su compañero forzoso de aventura, sino contra ellos mismos.

"Nunca estamos infinitamente lejos de aquellos a quienes odiamos. Por la misma razón, pues, podríamos creer que nunca estaremos absolutamente cerca de aquellos a quienes amamos. Cuando me embarqué ya conocía este principio atroz. Pero hay verdades que merecen nuestra atención, y hay otras con las que no conviene mantener diálogos."

Título: 'La piel fría'
Autor: Albert Sánchez Piñol
Editorial: Edhasa
Colección: Pocket
Páginas: 288
Precio: 8,95€

lunes, 13 de enero de 2014

'Bridget Jones. Loca por él', Bridget ya tiene 50

Bridget, Bridget... No tardé ni un día en ir a verte cuando supe que tenías nuevas aventuras. Sabes que eres mi debilidad. Que te quiero "tal como eres". Que me río y me enternezco contigo. Que me muero de vergüenza al descubrir en ti metidas de pata que pensaba que eran sólo mías. Pero esta vez te diré que no tardé ni un par de horas de lecturas en enfadarme con Helen Fielding por la jugarreta que nos..., perdón, TE ha hecho en este libro. No voy a desvelar a qué me refiero, aunque es algo que se descubre muy al principio de tu nueva historia, en la página 38. No lo entiendo. No debería haber sido así, pero supongo que de otra manera sería imposible que te hubieras sumergido en el peligroso y desmoralizador mundo de las relaciones cibernéticas, esas que tan mal te lo hacen pasar, pero con las que (con tu permiso) me he reído tanto. Es agradable ver que no soy la única que mete la pata con los mensajes, que aguarda impaciente que suene el teléfono, que sonríe con cara de tonta cuando el mensaje es de la persona que esperas, que intenta desconectar el móvil cuando sale para no tener la tentación de hacer lo que sabes que no debes hacer, que le da mil vueltas al armario antes de quedar con alguien especial y que acaba poniéndose siempre ese vestidito que te hace sentir bien, que se pelea con la báscula, que a veces se refugia en una copa de vino, que llora cuando sabe que algo ha acabado antes siquiera de empezar... Siento muchísimo que cuando ya estabas feliz, con tu querido Mark Darcy (ese chico bueno que besa como crees que sólo los chicos malos saben hacerlo), con tus hijos y con tu vida perfecta, se vaya todo por el sumidero y tengas que empezar de nuevo. A los 50. Con las arrugas dándote tantos dolores de cabeza como los kilos. Con ese caos que siempre te acompaña. Con tus neuras. Con tus obsesiones. Con tu madre haciéndote sentir un desastre. Con dos hijos que no entienden algunas cosas. Con un profesor de gimnasia que te hace sentir ridícula cada vez que te mira. Con un toy-boy que te vuelve loca en el buen y en el mal sentido. Con una vida profesional por recuperar. Con tus queridos Jude y Y con una cuenta de Twitter que carga el diablo.

"08.30. ¡Me ha llegado un mensaje! Puede que sea Talitha. Para mandarme el número de Caxadoradecuero. Tal vez incluso sea el mismísimo Cazadoradecuero, que bromea para quitarle hierro a la situación y me pregunta si quiero salir con él. ¡Soy sexualmente viable!
Era el departamento de preescolar del colegio.
"

Título: 'Bridget Jones. Loca por él'
Autora: Helen Fielding
Editorial: Planeta
Páginas: 480
Precio: 19,90€

martes, 7 de enero de 2014

Noche de reyes con cuatro suicidas

Foto: M. T.
Pues sí, cumplí las normas, me tragué la impaciencia sin atragantarme y aguanté 48 horas (¡48 horas!) sin abrir el paquete. Bueno, confieso que miré por el agujerito que lleva el sobre acolchado para respirar, pero a dios pongo por testigo de que no vi nada. ¡Menos mal! Hubiera matado la ilusión de descubrir en el momento justo qué escondía ese sobre que me ponía ojitos. Y ahí, protegido con burbujitas, con las marcas de su anterior dueño (¿o su dueño aún, en realidad?), estaba él. 'En picado', de Nick Hornby. Desde 'Alta fidelidad' no había vuelto a encontrarme con él. Y no sé por qué, porque me fascinó ese libro. Creo en las señales. Quizás no debía leer nada más de él hasta ahora, cuando alguien pensara en ese libro para mí. Lo empecé esa misma noche. Me lo llevé a la cama y acaricié sus frases hasta que mis pestañas acariciaron sus páginas. Ahí ando, en la azotea de un edificio de Londres con Jess, Maureen, Martin y JJ, cuatro suicidas que ya me han conquistado. Como los Reyes Magos.

viernes, 3 de enero de 2014

Hasta la noche de reyes

Marta Torres
Hoy han llegado los Reyes Magos. Me han dejado un regalo. Un paquete que no puedo abrir. Que me tortura. Lo he dejado en el zapato, como toca. Sobre la alfombra y apoyado en los cojines. Me pone ojitos. Y tengo tentaciones de abrirlo. Como una niña. Con la ilusión de esperar la noche de Reyes para poder destrozar el sobre y saber qué esconde. Qué habrá puesto ahí mi rey mago. ¿Qué será? ¿Qué será? ¿Qué será? ¿Qué será? ¿Qué será? ¿Qué será? ¿Qué será? Me río. No pensaba recuperar esa ilusión. No a mi edad. Y ahí estoy, mirando el sobre. Poniéndole ojitos. Contando las horas. Los minutos que faltan hasta que pase la cabalgata. Hasta que llegue a casa. Hasta que me quite el frío de las horas en la calle con una ducha caliente. Hasta que me unte todo el cuerpo con crema de vainilla. Hasta que me sirva una copa de vino tinto de esa tierra. Hasta que me siente en la alfombra, sobre mis tobillos. Entonces cogeré el sobre. Lo abrazaré. Lo acariciaré una vez más. La última. Y dudaré si abrirlo. ¿Tú sabes dónde va la ilusión cuando le abres la puerta?
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...