miércoles, 30 de mayo de 2012

'El abuelo que saltó por la ventana y se largó', historia y carcajadas

A estas alturas de la película pocas personas desconocerán el éxito de 'El abuelo que saltó por la ventana y se largó', la primera novela del periodista sueco Jonas Jonasson. Había visto el libro en la mesa de novedades de la librería, pero no me decidí a comprarlo hasta que vi la entrevista al autor en 'Página2'. He leído 'El abuelo...', que llegó en Sant Jordi, en apenas un par de tardes. Y aún me estoy riendo de las aventuras de su protagonista, Allan Karlsson, que el día en que cumple cien años decide escaparse de la residencia en la que vive descolgándose por la ventana, con su traje de las fiestas y unas alpargatas, y sin ningún destino. El inicio sorprende. La mente (por lógica, cerebral) del lector no consigue entender cómo todo un centenario aparentemente en su sano juicio toma esa decisión. Menos aún cuando el anciano llega a la estación de autobuses y, animado por la casualidad, roba la maleta a un joven pandillero. Todo esto se va comprendiendo así como avanza la novela, en la que se alternan capítulos cortos que explican la huida de Karlsson y otros, más largos, en los que se desgrana la apasionante vida del anciano, quien ha tenido un papel fundamental en muchos de los grandes episodios de la historia mundial: casi hace volar a Franco por los aires durante la Guerra Civil, hace algo más que servir los cafés durante la invención de la bomba atómica, sobrevive a sus rocambolescas relaciones con Stalin y Kim Jong-il, se relaciona con la mujer de Mao... Uno de los puntos fuertes de la novela son, sin duda, los personajes secundarios: una pelirroja malhablada que tiene como mascota a un elefante escapado de un circo, un ex ladrón, un hombre que casi acabó decenas de carreras y que tiene un puesto de perritos calientes, un comisario que desea que los supuestos malos sean inocentes, un fiscal papanatas, un traficante gafe... Son maravillosos, excéntricos, están bien trazados, tienen maneras de hablar diferenciadas y destilan ternura y pasión. Se nota que Jonasson los ha mimado mucho. Aunque es inevitable reírse a carcajadas con esta novela, 'El abuelo que saltó por la ventana y se largó' es mucho más que una comedia. Está muy pero que muy bien escrita, se lee en apenas un par de tardes y acerca al lector a la historia mundial del siglo XX. Ya estoy deseando que Jonasson, que dedica el libro a su propio abuelo, un hombre que consideraba que aquellos que "sólo saben contar la verdad no merecen ser escuchados", publique una segunda novela.

"Es verdad que habría podido decidirse antes y de paso haber tenido la deferencia de comunicar su decisión a los interesados, pero Allan Karlsson nunca había dedicado tiempo a pensar las cosas antes de hacerlas.
Por tanto, en cuanto la idea le vino a la cabeza, abrió la ventana de su habitación en el primer piso de la residencia de ancianos de Malmköping, provincia de Södermanland, y bajó por el emparrado hasta el arriate del jardín.
La maniobra le resultó complicada, algo comprensible dado que ese mismo día Allan cumplía cien años. En menos de una hora se celebraría su fiesta de cumpleaños en el salón de la residencia. El mismísimo alcalde haría acto de presencia. Y la prensa local. Y el resto de los ancianos. Y el personal al completo, con la furibunda enfermera Alice a la cabeza, por supuesto.
Sólo el homenajeado no tenía la intención de presentarse."

Título: 'El abuelo que saltó por la ventana y se largó'
Editorial: Salamandra
Páginas: 413
Precio: 19€

lunes, 28 de mayo de 2012

'J. Edgar', vida de un personaje oscuro

El mayor logro de 'J. Edgar', una biografía sobre Edgar Hoover, responsable del FBI durante casi 50 años, es que Leonardo DiCaprio te dé asco. Sólo por eso Clint Eastwood (director de la película) se merece mi respeto por este trabajo que, con un buen guión y una buena factura, no es, ni muchos menos, para tirar cohetes. En realidad, creo que si no fuera por los actores (ahí sí que hay que alabar a Eastwood, que los dirige magistralmente) esta cinta no se diferenciaría mucho de un muy buen telefilm. Supongo que abordar una figura tan polémica y complicada como Hoover no debe ser fácil, aunque se tengan dos horas y media de metraje. Hoover se hizo cargo de la gestión del FBI en 1924, lo modernizó y estableció la forma y los procedimientos que aún hoy se utilizan (suya fue la idea, por ejemplo, de analizar los cadáveres en la escena del crimen y la propia escena del crimen en profundidad). Se mantuvo al frente de la institución con siete presidentes a pesar de que varios de que casi todos ellos hubieran dado su mano derecha por quitárselo de encima. Una de las cosas que hacía Hoover era investigar la vida sexual de los políticos, información que luego amenazaba con utilizar, algo que se muestra en la película. La propia sexualidad de Hoover fue siempre un misterio. Nunca se casó y los rumores apuntan a que mantuvo una larga relación con Clyde Tolson, director asociado del FBI. Y es esta relación uno de los puntos fuertes de la película. Eastwood apuesta claramente porque Hoover y Tolson fueron pareja durante décadas y es precisamente este personaje, Clyde Tolson (interpretado por Armie Hammer), el que se gana la simpatía del público así como avanza la película mientras se te remueven las tripas cada vez que Hoover aparece en pantalla. Aunque 'J. Edgar' no es espectacularmente buena, es interesantísima para entender el trasfondo de la política norteamericana. Es inevitable echar de menos algo más de atención a algunos casos de los que se habla en la cinta (Capone, Ku Kux Klan, los Rosenberg...), pero ése no es el objetivo de Eastwood, que lo que pretende es mostrar la personalidad de Hoover algo que, sin duda, consigue, a pesar de que la estructura en la que se presenta la biografía (Hoover dictando sus recuerdos al agente Smith, interpretado por Ed Westwick, Chuck Bass en 'Gossip Girl') no es la más acertada. La película es fría y dura. El final, crudo.

viernes, 25 de mayo de 2012

Quiero ser 'La hija de Robert Poste'

Ya había decidido que, en una vida literaria paralela, quería ser o la Beatriz de 'Mucho ruido y pocas nueces' o Elizabeth Bennet. Pues bien, ahora añado a Flora Poste a las mujeres mordaces, irónicas, inteligentes y divertidas que me han fascinado desde las páginas de un libro. Flora es la protagonista absoluta de 'La hija de Robert Poste', una hilarante novela de la londinense Stella Gibbons que se devora en un par de sentadas y que cuenta la historia de Flora Poste, una joven que, lejos de venirse abajo con la muerte de sus padres y, sobre todo, con la escasísima herencia que le dejan, tiene un plan para salir adelante. En esta deprimente situación, Flora escribe a todos sus parientes para pedirles que la acojan en sus hogares. Las respuestas de todos ellos, granjeros, son de lo más curiosas. Flora, finalmente, decide ir a  casa de los Starkadder quienes, al parecer, tienen una deuda con ella por algo horrible que le hicieron a su padre. Así, a la aventura de cambiar el animado Londres por una granja, se suma la misión de descubrir qué ocurrió en el pasado. Pero los planes de Flora cambian rápidamente. A su llegaba a Cold Comfort Farm, que así es como se llama la granja, la hija de Robert Poste se encuentra una familia estrambótica, un ambiente campesino y unos comportamientos que una señorita educada como ella no puede permitir. Y eso, después de pedirle por telegrama a su mejor amiga en Londres que le envíe unas botas de goma, se convierte en su nuevo reto. Flora pondrá todo su empeño en convertir a una salvaje en una dama digna de casarse con el mejor partido de la zona, controlar el apetito sexual de uno de sus primos, convertir a otro en el heredero por derecho de Cold Comfort Farm, conseguir que la matriarca Starkadder salga de su habitación después de décadas de encierro, calmar el apetito sexual otro de sus primos, enseñar a la criada a huir del influjo de la parra virgen... Una labor tan divertida como agotadora que Gibbons desgrana con ironía y sarcasmo.

"La hija de Robert Poste tendió la mano, pero nadie se la estrechó. El farol se elevó un poco más mientras Judith observaba cuidadosamente el rostro de Flora, en silencio. Pasaron los segundos, uno detrás de otro. Flora se preguntó si su carmín se habría corrido. Entonces se le ocurrió que podía haber una causa menos frívola para que se produjera aquel silencio entre ellos, y para que su prima la estuviera mirando tan fijamente. Flora pensó que así debió sentirse Colón cuando los pobres indios clavaron sus solemnes y severas miradas en su rostro marinero. Por vez primera un Starkadder se topaba con un ser procedente de la Civilización".

Título: 'La hija de Robert Poste'
Autora: Stella Gibbons
Editorial: Círculo de Lectores
Páginas: 357
Precio: 18,50€

jueves, 24 de mayo de 2012

Adopta un libro, dos Alicias para dos lectoras

Alicia es lo que tiene, que siempre te vuelve loca la cabeza. Le he estado dando vueltas y, al final, he decidido que no hay sorteo del ejemplar de 'Alicia en el país de las maravillas', de Lewis Carrol. El objetivo de la campaña 'Adopta un libro' es abrir hueco en la sobrepoblada biblioteca de mi exiguo piso, así que como únicamente dos personas (Elysa y Dona invisible) se han apuntado a esta campaña, pues las dos se llevarán una de las varias ediciones de este libro que andan por ahí. En cuanto recupere la movilidad (tengo el coche en el taller y vivo en las afueras, en la playa, con escasísimas conexiones de transporte público a la civilización) os los envío. Eso sí, para eso necesito vuestras direcciones de correo postal, la de Ely ya la tengo, pero no la de Dona invisible. Me la puedes enviar a oystergirl1305@hotmail.com. Espero que disfrutéis con Alicia, el Sombrerero, los naipes que pintan flores, el té, el conejo que llega tarde y la oruga que fuma.

El día 1 de junio conoceréis el nuevo libro en adopción. Igual que éste, seguro que muchos de vosotros ya lo tenéis. Es un ejemplar nuevo, envuelto en su plástico y todo porque, como ya lo tenía y preferí sortearlo que cambiarlo por otro, no llegué a abrirlo. Se publicó a principios del siglo XIX y es la primera obra editada de su autora, una de mis escritoras favoritas.

martes, 22 de mayo de 2012

'Sombras tenebrosas', risas macabras

'Sombras tenebrosas' no está, ni de lejos, entre los mejores trabajos de mi adorado Tim Burton. Eso sí, se deja ver, la estética es (como siempre) fabulosa, los actores son estupendos, la trama no está mal y, sobre todo, es muy divertida. Es mejor que 'Alicia...', pero no alcanza el nivel que los fans de Burton esperaríamos de una película titulada 'Sombras tenebrosas'. La película explica la historia de Barnabas Collins, un vampiro enterrado vivo por una bruja despechada y que regresa al mundo de los vivos cuando, alrededor de 200 años después, unos obreros desentierran el ataúd. Barnabas no es otro que el actor fetiche del director, Johnny Depp, responsable de la mayoría de las risas de los espectadores, provocadas por el choque cultural entre Barnabas y el mundo actual. Curiosamente, la actriz fetiche de Burton, su mujer, Helena Bonham-Carter, que da vida a la doctora Julia Hoffman, una psiquiatra que trata al pequeño de la familia, David, no protagoniza una de sus mejores actuaciones. Es más, se la comen todas las demás mujeres del elenco. Una pena que Michelle Pfeiffer, magnífica como Elizabeth Collins, señora de la decadente mansión de la familia, que está en la ruina después de haber sido la empresa pesquera más próspera del pueblo, no tenga un personaje con más fuerza durante toda la película. La banda sonora, la selección setentera (lo siento, Danny Elfman), es fabulosa, igual que los detalles, a los que hay que estar atentos: la aparición de Cristopher Lee, uno de los cuadros de la mansión, algunos de los personajes más anecdóticos... Aunque se trate de un Burton menor, algo que ya se deduce por el tráiler, es una película sin otra pretensión que la de que el público se divierta. Y eso lo consigue. Aunque a los cinco minutos de salir del cine la mayor parte de la cinta se haya diluido en la memoria.

martes, 15 de mayo de 2012

'El amor de las abejas obreras', amor bolchevique

Ninotchka, aquella mujer comunista a la que dio vida Greta Garbo a finales de los años 30, no surgió únicamente de la mente de Ernst Lubitsch. No del todo. Aquella inolvidable Ninotchka debe buena parte de lo que fue a Aleksandra Kollontái, la única mujer que formó parte del Comité Central del Partido Comunista y, además, la primera embajadora en el mundo. Por si esto no fuera suficiente, Kollontái escribió también varios ensayos y relatos. Muchos de estos le sirven como exorcismo, para explicar la realidad que vivían las mujeres en la Rusia de su época, sus relaciones y, especialmente, su papel en la política. Eso hace, precisamente en 'El amor de las abejas obreras', un volumen que recoge dos relatos ('El amor de tres generaciones' y 'Hermanas') y una novela ('Vasílisa Malyguina') y al que, sinceramente, creo que sobran los dos relatos iniciales, absolutamente prescindibles. Caso aparte es la novela que lo cierra, una historia de amor y política, que escribió como crítica a la política económica de Lenin y que muestra como los dos protagonistas, Vasia y Volodia, enamorados desde el instante en que se escuchan hablar en un mitin, cambian así como van desempeñando diferentes funciones en el partido y el gobierno hasta ser auténticos desconocidos con una visión de la política completamente diferente. Los mismos ideales que los unieron cuando Vasia llevaba trenza y Volodia acababa de llegar de Estados unidos son los que amenazan con separarlos. La historia, que se lee rápido y resulta interesantísima para conocer los entresijos de las relaciones amorosas en la Rusia bolchevique, sirve además a Kollontái para analizar la lealtad y la fidelidad en la pareja.

"Vasílisa era una obrera, una tejedora. Tenía veintiocho años. era una joven delgada, demacrada, pálida: la típica 'criatura de la ciudad'. Desde que había pasado el tifus llevaba el pelo corto y enmarañado; de lejos, con su escaso pecho, su blusón abrochado a un lado y su raído cinturón de cuero, parecía un muchacho. No era guapa. Pero tenía unos bonitos ojos castaños. Eran dulces, atentos, pensativos; bastaba con mirarlos para sentirse reconfortado. Con unos ojos como aquéllos era imposible pasar de largo ante la tristeza ajena".

Título: 'El amor de las abejas obreras'
Autora: Aleksandra Kollontái
Editorial: Alba
Páginas: 357
Precio: 19€

sábado, 12 de mayo de 2012

'La col·laboradora', Moliner en estado puro

Empar Moliner es caótica, políticamente incorrecta y muy divertida. Me encanta. Me lo paso pipa escuchándola siempre que aparece en algún programa de TV3. Por eso una amiga que me conoce bien me regaló su última novela. Y es que Empar Moliner es, además, una escritora fabulosa.  'La col·laboradora' es, como no podía ser de otra manera, caótica, políticamente incorrecta y muy divertida. Exactamante como su autora.  El libro (que en breve se traducirá al castellano) juega con el lenguaje y con el lector, que se convierte en un personaje más de la historia que cuenta, en primera persona, Magdalena Rovira, 'negra' de una editorial. Mediante este personaje, que va interpelando al lector a lo largo de la novela, Moliner muestra las vergüenzas del mundo editorial tejiendo una trama que te atrapa desde el primer momento y con la que es imposible dejar de sonreír. La protagonista escribe, por encargo, libros de una colección de biografías de famosos de medio pelo y también algunos de consejos. Sin embargo, un día, debe hacer el trabajo sucio de un libro sobre una mujer, Antònia Gelabertó, asesinada durante la Guerra Civil una noche en los viñedos de la familia Batet, que firmará Paul Adams, el famosísimo investigador sobre la Guerra Civil española. En la novela no sólo quedan retratados de forma bastante sarcástica los escritores y editores, sino también (y especialmente) los políticos, que protagonizan algunas de las escenas más hilarantes. A muchos de ellos es posible ponerles cara, nombre y apellidos sin pensar mucho. 'La col·laboradora' se lee en un suspiro aunque, a pesar de las risas, hay momentos muy duros cuando la propia Magdalena, que imagino como un alter ego de Empar Moliner, habla sobre su vida, su afición al alcohol y sus escarceos con la cocaína.

"Cuando digo a qué me dedico (cuando lo hago fuera del sector editorial) es como si dijera 'detective privado' o 'forense'. Todo el mundo exclama 'Ah, ¿sí?' con sincero interés. Si lo comento con alguien del sector editorial (un editor, un escritor que no publique en la multinacional en la que trabajo como autónoma) me miran con menosprecio. Soy una especie de negra. No una negra con aureola, no la negra de un novelista famoso, no la negra que hace los discursos de un político. No, no. Eso, en cierta forma, es algo que la gente encuentra romántico. Incluso conozco a algún escritor joven de estos con patillas y cara de desolación (de esos que escriben libros que llevan por título el nombre y el apellido de una mujer) que serían felices haciéndolo y, sobre todo, explicándolo en las entrevistas. Escribo lo que se llaman 'libros prácticos', de manera que aporto mi granito de arena a la degradación imparable de la literatura".

Título: 'La col·laboradora'
Autora: Empar Moliner
Editorial: Columna
Páginas: 319
Precio: 18,50€

miércoles, 9 de mayo de 2012

'Los papeles de Aspern', una Venecia inhóspita

Sólo un genio como Henry James es capaz de convertir la luminosa y romántica Venecia en una ciudad inhóspita, fría, inquietante. Y que te lo creas. Y es eso exactamente lo que ocurre en 'Los papeles de Aspern', una novela corta en la que hasta el último punto el norteamericano mantiene la intriga. La historia, que mezcla dos sucesos reales que llegaron a conocimiento de James, explica el engaño y las artes que utiliza el protagonista (de quien no se revela en ningún momento el nombre) para conseguir los papeles de Aspern, que no son otra cosa que las cartas personales y los poemas que el poeta escribió a Juliana Bordereau y que la ya anciana se ha negado en redondo a facilitar a los editores de Aspern, ya fallecido. El joven, que cuenta la historia en primera persona, decide seducir a la señorita Bordereau, la sobrina de Juliana, para conseguir los documentos. Para ello, se hace pasar por un escritor que necesita calma para crear y que busca desesperadamente un alojamiento en Venecia. Con jardín, algo no muy habitual en la ciudad de los canales y que, sí, las señoritas Bordereau tienen en su decadente y oscuro palazzo. Evidentemente, las cosas no salen exactamente cómo el protagonista había querido y hasta el último momento, James, un maestro de la intriga, no desvela el destino de esos papeles. Es esa intriga, así como el ambiente claustrofóbico, gris, oscuro, denso, lo más interesante de esta novela corta de James, que se lee en un par de horas, aunque también llama la atención la evolución de los personajes a lo largo de las apenas 166 páginas de la obra.

"La hipocresía y la duplicidad son mi única oportunidad. Lamento tener que hacerlo, pero no hay bajeza que no esté dispuesto a cometer por Jeffrey Aspern."

Título: 'Los papeles de Aspern'
Autor: Henry James
Editorial: Alba
Páginas: 166
Precio: 16€

domingo, 6 de mayo de 2012

'El sueño del celta': Congo, Amazonía, Irlanda

Roger Casement está en una prisión inglesa. El sheriff y el personal de la cárcel tienen prohibido hablarle, no le dejan ducharse, apenas puede recibir visitas y ni siquiera tiene la esperanza de librarse de la horca. Morirá ahorcado, recién duchado, con el mismo traje con el que escuchó su condena en el juicio y lejos de Irlanda. Roger Casement, protagonista de 'El sueño del celta', no es una invención de Mario Vargas Llosa (yo, de mayor, quiero escribir como él). Roger Casement existió de verdad, fue uno de los defensores de la independiencia de Irlanda y uno de los primeros europeos en denunciar los abusos de los blancos en las colonias. Vargas Llosa presenta los últimos meses de vida de Casement, encarcelado, aguardando que le conmuten la pena de muerte por cadena perpetua, una narración en la que intercala los recuerdos de juventud del irlandés, sus experiencias en el Congo belga y en la Amazonía. Son precisamente estos recuerdos la parte más subyugante del libro. En África conoció al explorador Morton Stanley, con quien participó en alguna expedición, y también a Joseph Conrad, autor de 'El corazón de las tinieblas', que también denunció en este libro la crueldad de los colonizadores. Es imposible no estremecerse ante las barbaridades que los congoleños y los esclavos de la Peruvian Company cuentan a Casement: manos cortadas, espaldas marcadas de chicotazos y latigazos, madres separadas de sus hijos, torturas insufribles... Sus informes sobre la situación de estas personas conmovieron a la sociedad británica quien, sin embargo, olvidó rápido toda esa labor cuando Casement inició sus movimientos para conseguir la independencia de Irlanda. Incluso intentó, durante la Primera Guerra Mundial, conseguir la ayuda de Alemania para conseguirlo. Fue precisamente en ese momento cuando lo detuvieron las autoridades británicas. Ya nunca saldría de prisión, algo en lo que tuvo mucho que ver la filtración de sus diarios personales a la prensa, textos en los que Casement, homosexual, detallaba sus aventuras sexuales en los países en los que había trabajado. A día de hoy aún no está claro que esos 'Black Diaries' realmente los escribiera Casement, que murió con el dolor de que algunos de sus amigos más importantes no firmaran el documento en el que se pedía que no lo condenaran a la horca.

Título: 'El sueño del celta'
Autor: Mario Vargas Llosa
Editorial: Círculo de Lectores
Páginas: 454
Precio: 19,95€

miércoles, 2 de mayo de 2012

Adopta un libro: 'Alicia en el país de las maravillas'

"Alicia empezaba a estar harta de seguir tanto rato sentada en la orilla, junto a su hermana, sin hacer nada: una o dos veces se había asomado al libro que su hermana estaba leyendo, pero no tenía ilustraciones ni diálogos, '¿y de qué sirve un libro -pensó Alicia- si no tiene ilustraciones ni diálogos?".

La respuesta a la pregunta de Alicia son las poco más de cien páginas que siguen a ese interrogante, un sueño fantástico plagado de aventuras increíbles, curiosos personajes, diálogos surrealistas y situaciones divertidísimas. De niña, 'Alicia en el país de las maravillas' era uno de mis cuentos favoritos. De adolescente descubrí el libro de Lewis Carrol y, desde entonces, lo he leído más de una vez. Todas ellas me ha parecido diferente. Y me ha gustado igual que la primera vez. Mi gente lo sabe y por eso tengo más de un ejemplar. Así que este mes éste es el libro en adopción.

Para conseguirlo sólo tenéis que apuntaros a la campaña 'Adopta un libro' dejando aquí un comentario antes del 23 de mayo (o sea, hasta las 23:59 horas del día 22), ser seguidores del blog y tener una dirección postal en España. Si os lleváis el banner a vuestro blog tendréis dos puntos.

"Pues si no piensas, no hables -dijo el Sombrerero.
Esta muestra de grosería era más de lo que Alicia podía tolerar: se levantó muy disgustada y se marchó. El Lirón cayó dormido en el acto, y los otros dos se mostraron totalmente indiferentes ante la partida de Alicia, por más que ésta miró hacia atrás una o dos veces con la vaga esperanza de que la llamaran: la última vez que los vio intentaban meter al Lirón dentro de la tetera."
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