sábado, 31 de diciembre de 2011

¿Dónde van los patos del lago de Central Park cuando el agua está helada?

Lo mío con este libro era gafe. En varias ocasiones no pude pasar de la página 50 porque desapareció (lo perdí, lo olvidé, lo arrancaron de mi biblioteca...), así que una, que presta mucha atención a las señales, decidió esperar a que el libro de Salinger volviera por su cuenta. Y ese regreso se produjo este mismo año, el 23 de abril, a través de David, que tuvo el detalle de regalarnos un libro a sus seguidores. Y ahí estaba, de nuevo, por tercera o cuarta vez, 'El guardián entre el centeno'. Y sí. Era su momento. No volvió a escaparse. La historia del ansioso adolescente Holden Caulfield apenas me duró tres noches entre las manos. Había leído y oído tanto sobre esta obra que la cogí con miedo, temiendo que me decepcionara, pero todas las ideas previas no han conseguido minimizar el impacto que, por otra parte, estoy convencida de que hubiera sido mucho mayor si lo hubiera leído durante la adolescencia. Holden, un joven ansioso y desorientado que no acaba de encajar en ningún lado (ni en los diferentes colegios de los que lo han expulsado ni en su propia familia), tiene todos los ingredientes para que cualquier adolescente se sienta identificado con él. Holden es todo en 'El guardián entre el centeno'. Él es el protagonista. Él es quien cuenta la historia. Él es el único punto de vista. Holden vampiriza las páginas, por las que desfilan más de 30 personajes, sombras apenas en la huida del adolescente. Expulsado del internado Pencey, decide disfrutar de un fin de semana de libertad y fiesta en Nueva York. Las salidas y encuentros, sin embargo, no esconden la profunda soledad que rodea al adolescente, que necesita pasar unos minutos por su casa, aprovechando que sus padres no están, para hablar con alguien, aunque sea Phoebe, su preciosa y listísima hermana pequeña. En esa soledad aparentemente ignorada y pretendidamente escondida, a la vista del lago de Central Park helado, Holden no puede dejar de preguntarse algo a lo que el propio Salinger no halló nunca respuesta: ¿dónde van los patos de Central Park cuando el agua está helada?

"Si realmente les interesa lo que voy a contarles, probablemente lo primero que querrán saber es dónde nací, y lo asquerosa que fue mi infancia, y qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y todas esas gilipolleces estilo David Copperfield, pero si quieren saber la verdad no tengo ganas de hablar de eso. Primero porque me aburre y, segundo, porque a mis padres les darían dos ataques por cabeza si les dijera algo personal acerca de ellos."

Título: 'El guardián entre el centeno'
Autor: J. D. Salinger
Editorial: Alianza
Páginas: 266
Precio: 6,95€

sábado, 3 de diciembre de 2011

Cuando los enemigos se encuentran

Lo estaba deseando. Desde que hace años conocí al capitán Alatriste, he aguardado hambrienta cada una de sus nuevas aventuras. 'El puente de los asesinos' no ha sido una excepción. Lo he devorado tan rápido que he necesitado leerlo una segunda vez a velocidad normal para digerir bien esta nueva historia en la que Alatriste sigue enamorándome a pesar de que ahora, en 1627, el capitán tiene la vista glauca más cansada, se echa más azumbres de vino al coleto y, sobre todo, está más desencantado que nunca con el ser humano, la sociedad y esa España por la que tanto se ha jugado y que tan poco le ha dado. 'El puente de los asesinos' tiene como escenarios las calles de Nápoles, Roma, Milán y Venecia, en las que Alatriste, acompañado de Íñigo Balboa (que ya es todo un hombre) y algunos conocidos del lector como Sebastián Copons y el moro Gurriato, debe participar en una conjura de la corona española para asesinar al dogo de Venecia en la que le aguarda una desagradable sorpresa: Gualterio Malatesta, su enemigo, es parte del equipo. Es precisamente esta relación entre Alatriste y Malatesta, la tensión, la desconfianza, la tregua de apenas tres días que le dan a sus mutuas ganas meter una cuarta de acero en el cuerpo del otro, lo mejor de esta aventura, en la que el capitán descubre que, seguramente, tienen más en común de lo que les gustaría. No hablaré del lenguaje (magnífico) ni la ambientación (impecable), como siempre de Pérez-Reverte, que cierra esta aventura con un tenso fin que me hizo temer una desaparición que hubiera considerado imperdonable.

"Miraba Diego Alatriste otra vez el agua del canal. El doble rectángulo de luz quieta. Era difícil establecer cuál era el objeto real y cuál su reflejo. De pronto, desconcertado, pensó que tal vez  conociese al hombre que tenía cerca mejor que a nadie en el mundo.
-La gente ahora...
Se interrumpió, dejándolo a medias, y estuvo inmóvil y callado un poco más, observando el reflejo.
-Son otros tiempos- dijo al fin-. Y otros hombres.
Cuando alzó la vista y miró atrás, Malatesta se había ido".

Título: 'El capitán de los asesinos'
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Editorial: Alfaguara
Páginas: 377
Precio: 19,50€

domingo, 20 de noviembre de 2011

Los gases de Don Camilo y los cafés con Barrionuevo

Una flatulencia tan sonora que interrumpió un discurso, Barrionuevo invitando a un café a una de las 'nuevas', Zapatero en tertulias de madrugada con los rivales políticos, una chulería dirigida a la entonces ministra de Medio Ambiente Isabel tocino... Son sólo algunas de las anécdotas que conservan políticos como la actual de Defensora del Pueblo, María Luisa Cava de Llano, o el exministro de Exteriores Abel Matutes de su paso por el Congreso o el Senado. Si queréis descubrirlas, seguid la línea de puntos............

jueves, 17 de noviembre de 2011

'Contagio', mal tráiler, buena película

Sinceramente, cuando vi el tráiler de 'Contagio' lo último que pensé fue en ver la película. Imaginé una de esas películas catastrofistas americanas en las que la humanidad (entiéndase como humanidad Estados Unidos) a punto está de desaparecer por algún desastre imprevisible. Esa era mi intención, pero cuando te plantas delante de la cartelera y la película que en realidad quieres ver empieza una hora y media más tarde... En ese momento alguna buena crítica y el impresionante reparto de la película de Steven Soderbergh (Kate Winslet, Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Marion Cotillard, Laurence Fishburne, Jude Law...) acabó por decidirme. La verdad es que desde el primer momento sorprende el montaje de la película. 'Día 2', se lee en la pantalla mientras Gwyneth Paltrow, con cara de griposa, habla por teléfono en un aeropuerto, escala de un vuelo desde Asia a Estados Unidos. Evidentemente, en el día 1 está la explicación de todo y, como no podía ser de otra manera, Soderbergh se lo guarda hasta los últimos minutos de las dos horas de la apasionante cinta, que cuenta cómo un virus con un alto índice de mortalidad y que se contagia fácilmente afecta a buena parte de la población mundial (entiéndase mundial como mundial, es decir, de todo el planeta). Además de las fabulosas interpretaciones y un montaje rápido y trepidante lo mejor de 'Contagio' es que no parece americana. Nada de fatalismo ni de tono apocalíptico. En todo momento los científicos se muestran convencidos de que, en algún momento, la mortaldad se ralentizará. Mientras ellos intentan controlar el contagio y descubrir una vacuna, se muestra la vida de algunas personas: Matt Damon, un padre con anticuerpos del virus que intenta por todos los medios que su hija adolescente no se contagie; Jude Law, un blogger con millones de seguidores que está convencido de que la comunidad científica y los gobiernos esconden algo y al que, por cierto, le dicen una de las mejores frases de la película ("bloguear no es escribir, es un graffiti con signos de puntuación"); Marion Cotillard, una experta de la Organización Mundial de la Salud raptada en una pequeña aldea de China hasta que lleguen las vacunas...

sábado, 12 de noviembre de 2011

'Lo que le falta al tiempo', pintura y sectas

Lo digo ya: no me ha gustado 'Lo que le falta al tiempo', de Ángela Becerra. Cuando la editorial me envió el libro lo coloqué al fondo de la montaña de pendientes ésta fue creciendo tanto que me olvidé de él. Hasta hace unas semanas, cuando me propuse rescatar del olvido las historias sepultadas hace tiempo. 'Lo que le falta al tiempo' comienza como una novela intimista, de sentimientos, de personajes que no se entienden pero se necesitan. Mazarine, la protagonista, es una adolescente fascinada por la obra de Cádiz, un pintor en plena crisis de los 60, que accede a darle unas clases. Aunque lo hace a regañadientes, pronto descubre que la presencia de la chica le inspira. De repente, sin embargo, se mezcla en la historia un misterio relacionado con una secta secreta, los Arts Amantis, obsesionados con la recuperación de una reliquia, La Santa, el cuerpo de una virgen que murió apaleada y lapidada hace varios siglos y que, curiosamente, se esconde en casa de Mazarine. Es precisamente la combinación de estos dos tipos de novela, la intimista y la pseudohistórica, lo que no me ha parecido que estuviera bien resuelta. Además, me parece que a los personajes principales les faltan capas, son demasiado planos y no llegan en ningún momento a caerme bien. Mazarine se me antoja una mujer sin carácter, que no lucha por lo que quiere, que se conforma con lo que le llega, que ni siquiera se defiende de los peligros. Cádiz es egoísta, sin escrúpulos, un aprovechado. Pero los dos se quedan en eso. En ningún momento Mazarine es algo más que eso que intuimos desde el principio, lo mismo que Cádiz. Sólo salvaría a Sara Miller, la mujer del pintor, una fotógrafa de éxito que es capaz de tomar decisiones, de abandonar su casa, de irse prácticamente sola a la selva colombiana, de odiar y también de perdonar.
Título: 'Lo que le falta al tiempo'
Autora: Ángela Becerra
Editorial: Planeta
Páginas: 477
Precio: 21,50€

martes, 1 de noviembre de 2011

'Eva', ¿qué ves cuando cierras los ojos?

'Eva', dirigida por Kike Maíllo, podría ser fabulosa y no lo es. Lo tiene todo para ser una grandísima película (unos protagonistas fantásticos, una estética sorprendente, una fotografía magnífica y un tema que da para mucho) y a pesar de eso no lo es. 'Eva' explica la historia de Álex (Daniel Brühl, permitidme un suspiro), un científico que regresa a la universidad de robótica en la que estudió para intentar acabar el prototipo de un robot de niño humano que dejó a medias antes de huir. Y ese, para mí, es el fallo de la película: no os devanéis los sesos intentando saber qué  pasó antes de ese momento, no se explica, así que que cada uno piense lo que quiera. Aunque en ocasiones funciona, debo decir que empiezo a estar cansada de finales y preliminares abiertos, a veces tengo la sensación de que se utilizan para enmascarar la incapacidad de algún guionista para tejer una historia, pero bueno, es algo personal. El gran acierto de 'Eva' es, sin duda, la estética. Un futuro cibernético pero retro. Como si el futuro de robots y humanoides hubiera viajado a los setenta. Coches de formas cuadradas, jerséis de lana, robots que parecen juguetes. También algunos actores. Lluís Omar está estupendo interpretando a Max, un robot doméstico capaz de preocuparse por los demás mientras adecenta la casa y prepara la cena en pocos minutos. Divertido, tierno e, indudablemente, un robot. También Eva (Clàudia Vega), la niña que encandila a Álex y que le sirve como modelo para su prototipo, está magnífica. Un poco repelente en ocasiones, eso sí. Daniel Brühl y Alberto Ammann (que da vida a su hermano David) no me terminan de convencer, aunque creo que se debe a las lagunas de la trama, y Marta Etura (Lana, científica supuesta novia de David, ex novia de Álex y madre de Eva) hace lo de siempre. A pesar de todo esto la cinta te obliga a pensar. A reflexionar. A creer que, en estos momentos, nuestros robots podrían sentir más que nosotros mismos. A tener la certeza de que nos preocuparíamos por dotarlos de unas emociones a las que nosotros hemos renunciado. A mirarnos al espejo y descubrir que seríamos capaces de asesinar a nuestra creación con una frase ("¿Qué ves cuando cierras los ojos?") sólo porque no es como queríamos.

domingo, 30 de octubre de 2011

'El puente de los judíos', poco papel para un puente

'El pont dels jueus' ('El puente de los judíos' en la traducción al castellano) se queda corto. O le falta muchas páginas o le sobran historias paralelas. Y es una pena. Es una pena porque todas las tramas, la principal y las pequeñas que surgen de ella, están magníficamente escritas y siempre te quedas con ganas de más. 'El pont dels jueus', del periodista catalán Martí Gironell, empieza contando cómo el maestro de obras Prim Llombart i su hijo Ítram abandonan su casita de la Lombardía para mudarse a Besalú, donde el padre tiene el encargo de construir un puente fortificado, una construcción clave para la defensa del pueblo. Nada más llegar a Prim le recibe la hostilidad de uno de los curas mientras que Ítram queda fascinado por Jezabel, una joven del barrio judío en el que se encuentra la casa en la que vivirán hasta que finalicen las obras que, como es de esperar, se complican. En menos de 300 páginas no se puede construir un puente, especialmente cuando se entremezclan supersticiones, ritos, un sitio al castillo, envenenamientos, una batalla, traiciones, curas aficionados a los pecados de la carne... Aventuras, personajes y relatos que saben a muy poco y que hacen desear que el libro tuviera muchas más páginas.

Título: 'El pont dels jueus' / 'El puente de los judíos'
Autor: Martí Gironell
Editorial: Columna / De Bolsillo
Páginas: 270
Precio: 21,60€ / 8,50€

viernes, 21 de octubre de 2011

'Metamorfosis en el cielo', el cáncer y la mujer pájaro

Si no supiera quién es el autor de 'Metamorfosis en el cielo', podría adivinarlo, sin mucho riesgo de equivocarme, al finalizar el primer capítulo. Y es que los personajes, las historias y, especialmente, las atmósferas que salen del cerebro y las teclas de este autor francés son tan personales que en el momento en que se ha leído uno de sus libros es imposible no distinguirlos. Después de 'La mecánica del corazón' y 'La alargada sombra del amor' llega esta nueva historia, más madura pero igual de fantástica, que plantea muchas dudas que todas las anteriores. Aparentemente más clara que las anteriores, esconde un fondo más oscuro y mucho más turbio. La melancólicamente entrañable aventura del peor acróbata del mundo, Tom Hematoma Cloudman, se torna en un drama mágico cuando le diagnostican un cáncer. Encerrado en la habitación del hospital, Cloudman sueña con volar, para lo que se fabrica unas alas con las plumas de las almohadas de sus compañeros de planta. Un día encuentra plumas rojas. Plumas que le mostrarán el camino hasta el nido de una maravillosa mujer pájaro que le ofrece una metamorfosis que le permitirá huir de la enfermedad. Las preguntas, al llegar al final del libro son inevitables: ¿Qué estaríamos dispuestos a hacer por amor? ¿Y por salvar la vida? ¿Seguimos pensando que el amor lo cura todo?

"Yo puedo convertirte en pájaro y curarte, aunque tendrás que asumir todas las consecuencias. Para activar tu metamorfosis, 
tienes que hacerme el amor"

Título: 'Metamorfosis en el cielo'
Autor: Mathias Malzieu
Editorial: Reservoir Books
Páginas: 151
Precio: 13,90€

domingo, 16 de octubre de 2011

'Salvajes y sentimentales', literatura de fútbol

"Vladimir Navokov había jugado de portero en su exilio inglés, y Albert Camus también se había colocado bajo los palos en su Argelia natal. Ese puesto lo habían ocupado asimismo de chicos Benedetti y Sampedro, quienes confesaron haberse retirado por sendos balonazos recibidos en el estómago, con desmayo incluido del sudamericano".

¿Qué más hace falta para demostrar que fútbol y literatura no están reñidos? Pues si a alguien le queda alguna duda sólo tiene que leer la reedición de 'Salvajes y snetimentales. Letras de fútbol', de Javier Marías, en el que se recogen los magníficos artículos sobre este deporte publicados por el de Chamartín entre 1992 y principios de 2010. A lo largo de estos 72 artículos, Marías, madridista confeso, exhibe su pasión por el fútbol y por el club de sus amores desde la infancia, del que no duda en criticar juego, fichajes de jugadores y actitudes de junta directiva cuando es necesario. Analiza jugadas, jugadores, partidos y situaciones que, no por pasadas hace años, dejan de resultar interesantes. Recuerda su infancia, el cromo que sólo pudo conseguir ofreciendo en el patio del colegio una foto de su prima Gloria, de muy buen ver, la única vez salió a festejar un título (la victoria de Italia en el Mundial del 82) que ha sido también la única en la que lució alguna bandera, las páginas que compartió con Vázquez Montalbán (tan blaugrana como él merengue) en vísperas de enfrentamientos sobre el césped, el tiempo en que literatos y filósofos acudían al campo de incógnito porque se suponía que a los intelectuales no les gustaba el fútbol...

"Yo, como zurdo que soy, había jugado de extremo ixquierdo, y varios de los presentes habían sufrido lesiones que tal vez truncaron carreras más brillantes que las literarias adoptadas, quién sabe si con resignación".

Título: 'Salvajes y sentimentales. Letras de fútbol'
Autor: Javier Marías
Editorial: Alfaguara
Páginas: 320
Precio: 17€

miércoles, 12 de octubre de 2011

'Brutal relax', un peculiar día de playa


Hoy, imitando a David, os invito al cine. Eso sí, ya os advierto de que es una sesión un poco peculiar no apta para personas con fobia a la playa. Se trata de 'Brutal relax', un divertidísimo corto dirigido por Adrián Cardona (ibicenco y otro de mis chicos favoritos), Rafa Dengrà y David Muñoz, rodado en Eivissa, y que ya acumula más de treinta (eran 32 hace unos días, igual ahora son más) premios en diversos festivales. Adrián (que es un magnífico artista) se dedicaba a hacer películas gore con sus amigos y su familia solo para divertirse. Ya entonces entre todos elaboraban fantásticos muñecos, cabezas sangrientas, personas destripadas… con material de desecho. La afición fue convirtiéndose en algo más serio y la verdad es que 'Brutal relax' es fabulosa. Sin salir del cine fantástico, se presenta como una hilarante comedia en la que, al menos a mí, se me saltaron las lágrimas en algún momento. Me encanta la musiquita que lleva el protagonista en el walkman (sí, habéis leído bien: walkman) y el trato del color. Aunque entre lo mejor, sin duda, el final. Imposible no soltar una carcajada. Apagad las luces, coged un cojín si sois un poco miediquillas (os prometo que no da nada de miedo) y adentraros en el singular mundo de Cardona, que en estos momentos se encuentra en Sitges donde además de 'Brutal relax', que opta al premio Meliés d'Or, presenta 'Metal creepers', 'Copmodels' y una exposición de cuadros en los que los clásicos del cine de terror le han servido de inspiración. Que ustedes lo pasen bien.

domingo, 9 de octubre de 2011

El artista que echa de menos los héroes

Hoy os presento a Marcos Torres, uno de mis chicos favoritos (en esta profesión tengo varios), artista ibicenco para más señas. Tras su fachada tranquila se esconde un cerebro que no para de centrifugar y del que salen obras coloristas que beben, principalmente, del cine y la música. Obras que un día parecen divertidas y optimistas y que en las mañanas de lluvia se cargan de melancolía. Marcos, el niño que veía 'Mazinger Z', el hombre que echa de menos creer en los héroes, recibirá en noviembre el premio 'Pop-Eye' en la categoría de artista emergente, su primer premio desde que acabó la EGB y que se toma con tanta ilusión (por el reconocimiento a lo que ya le queda a las espaldas) como compromiso (por lo mucho que le queda por hacer). De Marcos me admira la seriedad de abogado defendiendo a un condenado a muerte con la que se toma su obra, el cariño de padre con la que la trata y la ironía con la que, en contraposición, se trata a sí mismo. Pasado el frenético verano, está deseando ponerse ya a trabajar en nuevas piezas y que, de nuevo, le sorprenda la noche -"a oscuras, con la espalda agarrotada, el culo al filo de la silla"- en la mesa de dibujo después de horas peleando con lo que quiere ser la obra y lo que él quiere que sea. Cuanto más le conozco, más que cuesta meterme en mi disfraz de Lois Lane para entrevistar a este artista que confío en que llegue a ser "el Ciudadano Kane del pop art", como él mismo afirma con mucha ironía y una carcajada.

Marcos Torres: "Hubo una época en la que se podía hacer algo heroico sin parecer gilipollas"

jueves, 6 de octubre de 2011

'Isla de Nam'… ¡Escuchad, escuchad!

"-¡Escuchad, escuchad! Esta es la historia de un hombre 
y de una mujer.
Ella contaba cuentos y yo era un mercader de Venecia"

Es inevitable. Las primeras palabras de 'Isla de Nam', (relato largo, novela corta) de Pilar Alberdi, transportan al lector a esas imágenes idílicas y románticas de las ciudades renacentistas. Esas calles caóticas en las que conviven comerciantes con calzas de terciopelo y mendigos harapientos, en las que los niños se arremolinan junto al trotamundos que cuenta bellas historias y las doncellas no dudan de las promesas de amor. Esas calles en las que es fácil creer que a cada paso brota una aventura. Aventuras increíbles y sencillas como la que vive el protagonista, Giacomo Baldosini, un aprendiz de mercader que promete amor eterno a una hermosa joven sin pensar que el mar no siempre es el pacífico espejo del cielo. 'Isla de Nam' surge de los labios del propio Giacomo, que cuenta su historia a voz en grito a todo el que la quiera escuchar, que mezcla en su relato cuentos tan evocadores como su realidad, al que casi parece escucharse más que leerse en cada frase y que guarda sorpresas hasta la última página en su jubón de desterrado. Es difícil cerrar el libro sin, como la mismísima Elisa, creer ciegamente en las promesas de amor.


"-¡Escuchad, escuchad! Esta es la historia de un hombre y de una mujer.
Ella contaba cuentos y yo era un mercader de Venecia"

Título: 'Isla de Nam'
Autora: Pilar Alberdi
Editorial: Círculo Rojo
Páginas: 80
Precio: 14€

lunes, 3 de octubre de 2011

'El médico detective', no apto para hipocondríacos

"No apto para lectores con hipocondría". Es lo que debería decir la faja que envuelve 'El médico detective', de Berton Roueché. Aunque claro, seguramente no llamaría tanto la atención como "Los casos que inspiraron la serie House", que es lo que pone. Aunque al principio me dio un poco de miedo (por lo farragoso, no por las enfermedades imposibles) eso de un libro con casos extraños de medicina, la verdad es que 'El médico detective' se lee rápido. Las historias son curiosas, están muy bien contadas, tienen buenos títulos ('Once hombres azules', 'Un chapuzón en el Nilo', 'Los mosquitos muertos', 'Los cerdos de Huckleby', 'Tan vacía como Eva', 'Sólo quería estar en el bosque', 'Antipatías', 'Vive y deja vivir', 'Cocina magra' y 'El más asqueroso de los animales') y, lo que es más importante, las explicaciones sobre proteínas, alérgenos, medicamentos, procedimientos… no sólo son comprensibles si no que, además, resultan interesantes. Los aficionados a la serie protagonizada por Hugh Laurie podrán descubrir entre los casos del libro (uno por capítulo) varios de los que se han visto en la pantalla. Algunos de ellos son muy graves y acaban con el paciente en la camilla del forense mientras que otros, a pesar de las posibles consecuencias, tienen una explicación más propia de la navaja de Ockham que de eminencias médicas.
Título: 'El médico detective'
Autor: Berton Roueché
Editorial: Alba
Páginas: 304
Precio: 17€

domingo, 2 de octubre de 2011

Para un domingo de lluvia


No sé si son las décimas de fiebre, que la lluvia de la noche se me ha metido en la cabeza mientras dormía, que vuelvo a dormir pegada al borde de la cama por si quiere recuperar su mitad derecha o que es domingo y, mientras todo el mundo vegeta, tengo que ir a trabajar. No sé qué es, pero llevo todo el día tarareando mentalmente esta deliciosa versión de Mayte Martín, que canta los boleros como nadie.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

'El pabellón de las peonías', amor y muerte

A punto de casarse, Peonía, una adolescente chinade piel tan clara como su mente, atisba a través de las maderas de un biombo un guapo joven con el que osa encontrarse en el pabellón de la luna, el lugar más lejano al que le han permitido llegar sus pies vendados. Convencida de que el amor lo puede todo, idea que ha calado en su cabeza después de leer en decenas de ocasiones la ópera 'El pabellón de las peonías' (en la que el amor entre sus protagonistas consigue burlar la muerte), se rebela contra su próximo matrimonio concertado dejándose morir durante los dos meses que permanece encerrada en su habitación antes de la boda. Ni el hecho de que sus padres quemen su biblioteca para hacerla reaccionar consigue que Peonía desista de su trágica actitud. La joven, que debía abandonar su casa como novia, lo hace como cadáver algo que, lejos de dejarla descansar en paz, significa el inicio de un largo camino para conseguir ser un espíritu que ayude y proteja a su familia.
La historia que Lisa See cuenta en 'El pabellón de las peonías', aunque parezca fantástica es, en buena parte, real. Peonía, que acaba escribiendo desde la muerte un comentario de su obra favorita, se inspira en una de las 'muertas de amor', chicas jóvenes que encontraron en el hecho de poner fin a su vida una manera inconsciente de reivindicar el amor verdadero, el que traspasa todas las fronteras, incluso la de la muerte, tal y como ocurría con los protagonistas de la obra original. Además de una novela de esas que da rabia tener que aparcar unas horas para los quehaceres del día a día, Lisa See inunda la trama con detalles de la cultura más cotidiana de la China del siglo XVII: el tráumatico vendaje de los pies de las niñas, las obligaciones con los muertos, las relaciones entre hombres y mujeres... Una historia fascinante que no sé por qué dejé aparcada cuando, hace unos años, me enviaron de la editorial.

"Dos días antes de cumplir diecisés años, me desperté tan temprano que mi criada todavía dormía en el suelo, a los pies de mi cama. Debería haber regañado a Sauce, pero no lo hice porque quería disponer de unos momentos a solas para saborear mi emoción y mi nerviosismo. Esa noche iba a estrenarse una representación de 'El pabellón de las peonías' en nuestro jardín. Yo adoraba esa ópera, y ya había reunido once de las trece versiones impresas disponibles. Me gustaba tumbarme en la cama y leer la historia de la doncella Liniang y su amante onírico, de sus aventuras y su triunfo final. Y ahora, durante tres noches, que culminarían el Doble Siete -el séptimo día del séptimo mes, el día de los enamorados y mi cumpleaños-, podría verla representada, algo que normalmente les estaba prohibido tanto a las niñas como a las mujeres adultas".

Título: 'El pabellón de las peonías'
Autora: Lisa See
Editorial: Salamandra
Páginas: 350
Precio: 20€

sábado, 24 de septiembre de 2011

Recuperando un momento

El verano, aunque sea en otoño, es mío. Por fin. Se acaban los meses de calor, las discotecas preparan los cierres, los turistas se dan sus últimos baños en el mar, no hay atascos y algunos de mis lugares favoritos recuperan la calma. Hoy, por primera vez en muchos días, he podido desayunar tranquila en la pequeña cafetería italiana de debajo de casa. Me he vuelto a sentar en mi silla favorita bajo una sombrilla, he abierto el libro sobre la madera blanca y he respirado hondo antes de sumergirme, tras un mes y medio sin poder hacerlo, en el sonido constante de las olas y los silbidos del viento que huele a mar, el mismo que se cuela cada día por mis ventanas, únicamente interrumpido por los graznidos de las gaviotas y el alegre chillido de un niño que se moja los pies en la orilla. Hoy, casi acabado el verano, el café con leche y la media tostada con tomate me han sabido a gloria.

domingo, 18 de septiembre de 2011

'Opiniones de un payaso', reencuentro con Böll

Hans Schnier no puede ser más desgraciado. Payaso de 28 años al que acaban de despedir de su trabajo, ha recibido una crítica demoledora en un diario de Bonn, su mujer le ha dejado, es demasiado aficionado al alcohol y, para colmo, es ateo, por lo que lee la realidad que le rodea en una clave más que realista. Sin salir de su piso, al que llega después del abandono de Marie, la chica católica a la que calentaba las manos después del sexo, Schnier se abre en canal, explica su pasado, muestra su presente y avanza un más que gris e incierto futuro en la Alemania de posguerra. Heinrich Böll, al que descubrí con la fabulosa 'El honor perdido de Katharina Blum' (lectura obligatoria para cualquiera que se considere periodista), construye de nuevo una atmósfera agobiante y desprovista de cualquier esperanza en la que el lector solo puede ver a través de los ojos de Hans, que no ve más futuro para reconducir su vida que recurrir a su familia, que a pesar de disponer de millones ha privado siempre a sus hijos, ya no de lujos superfluos, sino de las alegrías imprescindibles para una infancia feliz. Las reflexiones y conversaciones del payaso Hans están impregnadas de la acostumbrada ironía de Böll, que utiliza el ateísmo de su protagonista para ofrecer una descarnada crítica de los creyentes de la Alemania de la época, esas personas supuestamente compasivas y realmente implacables con los que se salen del redil y a los que Hans responde siempre con su máscara de payaso, algo más que un maquillaje, a la que se aferra para que su vida no se desmorone más.
Título: 'Opiniones de un payaso'
Autor: Heinrich Böll
Editorial: El País
Páginas: 286
Precio: 1€

jueves, 8 de septiembre de 2011

'La piel que habito', sádica y prescindible

Soy almodovariana y, hasta ahora, lo había perdonado todo. Pero ya no. Lo siento, pero 'La piel que habito' me ha parecido una auténtica tomadura de pelo. Y siento ser tan dura con el hombre que me hizo reír a carcajadas con 'Mujeres al borde de un ataque de nervios', llorar con desconsuelo durante días con 'Hable con ella' y que me congeló la sonrisa con '¿Qué he hecho yo para merecer esto?'. Pero es que en 'La piel que habito' Almodóvar recupera el tono difuso y la mediocridad que ya le perdoné en 'Carne Trémula'. Aún estoy digiriendo la historia (no sé si la llegaré a digerir), pero hacía mucho tiempo que no salía del cine sintiéndome tan estafada. Estéticamente la cinta no está mal, mucho más contenida de colores y decoración de lo que es habitual en el manchego. Tampoco se puede achacar mucho la culpa a los actores, que están correctos e, incluso, alguno mejor de lo que es habitual. Pero la historia no hay por dónde cogerla. No me la creo. Y mira que es difícil que no me crea algo. No me creo el quirófano ni los estudios que obsesionan a Banderas (quizás es que he visto demasiado la serie 'Nip/Tuck'), no me creo que Marisa Paredes sea brasileña (tampoco que lo que lleva sobre la cabeza sea su pelo, ya de paso), no me creo la actitud de Elena Anaya en su cárcel-habitación, pero sobre todo no entiendo que una traumática violación con dolor, lágrimas y gritos acabe convirtiéndose en una escena grotescamente cómica. Si en una película (con un trasfondo extremadamente sádico) solo hay una concesión al humor esta no debería hacerse en una violación. Pero si hay algo que no le perdono al oscarizado Pedro es que no escondiera mejor la trama. Retorcida, complicada, enrevesada. Y a pesar de todo eso, previsible. De los maravillosos títulos de crédito a los que Almodóvar nos tiene (mal)acostumbrados mejor ni hablemos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Historia de una reina que lideró una rebelión

En el siglo XIX en la India, en el reino de Awadh, una maravillosa ciudad del norte, vivió una mujer que lideró una rebelión. Una reina abandonada por su rey que salió de la zenana (el espacio reservado a las mujeres) dejó ver su rostro, planeó estrategias con los más valientes soldados y guió a su pueblo en una lucha frustrada contra el Imperio Británico. Es esa vida, la de la begum Hazrat Mahal (que existió realmente), la que cuenta Kenizé Mourad en 'En la ciudad de oro y plata', un relato que comienza como cualquiera de las miles de historias de amor con escenario exótico que pueblan las librerías y que se convierte, poco a poco, en el relato de una reina guerrera que jamás abandonó, a diferencia de otros reyes y señores, la lucha por la libertad de su pueblo. Hazrat Mahal llegó al palacio como una humilde niña y conquistó con sus poemas a Wajid Alí Shah que, años más tarde, cuando las cosas comienzan a ponerse feas, la dejará en el palacio mientras él y otras de sus bellas mujeres se marchan a Delhi para negociar con los británicos condiciones económicas más ventajosas para su pueblo. Hazrat Mahal se queda sola, con su hijo y su eunuco, y las demás mujeres abandonadas por el rey en un palacio lleno de joyas, comodidades y sirvientes que pronto se convertirá en una cárcel en la que los meses pasan sin noticias del rey. Expulsada del palacio que había sido su casa, despojada de todo lo que no ha podido llevarse a mano y trasladada a una pequeña habitación, es entonces cuando Hazrat Mahal, madre del heredero por una carambola del destino, se convierte en la reina regente y decide, junto a otros rajás, iniciar la lucha del pueblo indio contra sus colonizadores. Reticentes al principio, la reina se gana rápidamente el respeto de los hombres y de su pueblo demostrando ser una gran estratega, una juez implacable aunque, ya a solas, llore la muerte de los traidores y una líder capaz de hacer que su pueblo nunca olvide, ni siquiera tras años de exilio cautivo, a la begum que luchó por ellos.
Título: 'En la ciudad de oro y plata'
Autora: Kenizé Mourad
Editorial: Círculo de lectores
Páginas: 394
Precio: 17,95€

jueves, 1 de septiembre de 2011

Almas grises, un canto descorazonador

Bella, oscura, sombría, despiadada, delicada y descorazonadora. Así es 'Almas grises', una novela de Philippe Claudel en la que todas y cada una de las palabras parecen estar ahí para dejarte con un agujero en el estómago, el corazón decaído y el alma gris, como anuncia el título. La primera escena ya deja poco espacio a la ilusión y la esperanza: una preciosa niña aparece muerta en el canal de un pequeño pueblo del norte de Francia situado entre las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Todos creen que Destinat, fiscal retirado y rico, es el asesino de Belle, hija del mesonero. Entre los que sospechan del fiscal viudo se encuentra el policía que lleva el caso y que, veinte años después, vuelve sobre sus pasos para descubrir quién acabó con la vida de la pequeña. Su relato, una crónica de la cotidianeidad de la aldea en mitad de la contienda, descubre, más allá del nombre del asesino, un reguero de vidas desdichadas y una colección de personas a las que el azar no ha permitido ni siquiera soñar que algo salga bien. El relato del protagonista es duro, angustioso, duele, te deja vacío. Algunas escenas son especialmente difíciles de digerir. Crueles a pesar de la belleza de las palabras y la delicadeza con la que Claudel ensarta una frase tras otra hasta el final, momento en que hay que abrir la ventana, sacar la cabeza y respirar a fondo para recuperar toda la vida que se te ha ido escapando página tras página.
Título: 'Almas grises'
Autor: Philippe Claudel
Editorial: Salamandra
Páginas: 222
Precio: 15€

domingo, 28 de agosto de 2011

La estrella de David Murray

Foto: Lorena Portero (Diario de Ibiza)
David Murray es una estrella del jazz. Un saxofonista que ha tocado con genios como Oliver Lake y Julius Hemphill. Un hombre que podría mirar por encima del hombro a los profanos del jazz que osan entrevistarle. Pero no. David Murray es humilde, amable, pausado, de conversación fácil que consigue que a los dos minutos te olvides de que es casi una leyenda de la música. Llega tranquilo, llevando en la mano la maleta del saxo, una continuación de su brazo. La abre como si fuera un tesoro y saca de ella un instrumento gastado, que ha perdido todo el brillo dorado que algún día tuvo y al que trata con mucho mimo. Lo compró hace décadas, en Japón, "de tercera o cuarta mano" y al que ninguno de los nuevos y brillantes que tiene ha conseguido sustituir. En el silencio del bar del hotel Murray enlaza palabras como enlaza las notas cuando toca. Ríe con ganas. Piensa con calma. El hombre supera al músico. Y el músico es enorme.

David Murray: "Hacer tu propia música te obliga a buscar en lo más profundo de ti"

sábado, 20 de agosto de 2011

Vázquez Montalbán y sus 'Cuentos blancos'

Aviso a navegantes antes de empezar a leer: cuando se trata de Vázquez Montalbán no soy objetiva. Me gusta todo. Así que cuando vi en Círculo de Lectores los 'Cuentos blancos' y los 'Cuentos negros' no pude resistirme (a pesar de las, a mi juicio, horrorosas portadas de ambos volúmenes). He tardado más de lo previsto en terminar los blancos, pero es que siempre me tomo con calma los libros de relatos. Me gusta leer cada uno de un tirón, sin interrupciones. Siempre he tenido la sensación de que los cuentos son como los caramelos, no puedes sacártelos de la boca y guardarlos para más tarde. Y 'Cuentos blancos' es una bolsa llena de caramelos. 21, concretamente. Y todos deliciosos. Algunos para reír, otros para llorar y con todos ellos es imposible quedarse indiferente. Los diálogos sobre el Mundial de 1982 de 'Bestiario' son hilarantes y es mejor no haber cenado antes de leer 'El festín de Pierre Ebuka', la declaración de un caníbal en un juicio. El sur como paraíso, una idea recurrente en Montalbán, también encuentra un maravilloso hueco de catorce páginas con '... y en invierno viajar hacia el sur'. Aunque me cueste, debo reconocer que me quedo con 'Los privilegios de la edad', la surrealista correspondencia a través del fax de un matrimonio en el que él ha decidido separarse, con todas las consecuencias, y 'El niño y el perro', una memorable muestra de esa mezcla de ternura y humor sarcástico tan montalbiana.
Título: 'Cuentos blancos'
Autor: Manuel Vázquez Montalbán
Editorial: Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores
Páginas: 256
Precio: 17€

sábado, 13 de agosto de 2011

Mi paraíso escondido


El ruido del agua es hipnótico. Suena a sueño, a algo imposible en esta isla seca en pleno verano. Sentada en una paret de feixa, cierro los ojos para que el gorgoteo del agua fluya en mi cabeza. Juguetea entre mis oídos y mi mano izquierda se escapa, buscándola, en el pequeño canal de regadío. Está fría, helada. Sudada por el esfuerzo de la caminata gimo de placer. Me asusto. Apenas un susurro y suena como un grito entre el zumbido de las cigarras, el silencio apabullante del valle. Perdido. Solitario. Un paraíso escondido entre montañas. Una mobylette retumba en el camino, por encima de mi cabeza. La conduce un anciano con esparteñas y sombrero de paja. A su espalda, su bastón y la azada. Oigo un chapoteo. No estoy sola. Al otro lado del valle un hombre se baña desnudo en una alberca pegada a la montaña, escondida entre zarzamoras y sombras. Agua transparente y paredes verdes. Toca volver a la realidad. Subir, casi trepar, por las piedras hasta la carretera de tierra y afrontar el duro regreso a la isla conocida, la que está llena de turistas en busca de fiesta, atascos, calles llenas de gente en bañador y colas, la que no se parece en nada a mi pequeño paraíso escondido.

lunes, 1 de agosto de 2011

Gilead, caballos en el túnel y sábanas secando


Gilead es el pueblo en el que una vez un caballo se hundió en el túnel del tren y pusieron un establo sobre el caballo. Gilead es el pueblo en el que las mujeres se esfuerzan en que su ropa colgada a secar en el campo sea más blanca que la del vecino. Gilead es el pueblo en el que busca refugio un blanco casado con una negra. Gilead es el pueblo en el que los antepasados escondían las pistolas junto a la valla del jardín. Gilead es el pueblo en el que una mujer bonita pidió matrimonio a un pastor. Gilead es el pueblo que da nombre a la deliciosa novela por la que Marilynne Robinson recibió el premio Pulitzer en 2005. 'Gilead' necesita tiempo. No es un libro que se pueda leer a trompicones, en ratos pequeños entre una cosa y otra. No. 'Gilead' necesita largas mañanas en la terraza, siestas en la cama junto a una ventana abierta e interminables noches de verano con vistas a las estrellas. Solo así, con tiempo y calma, se puede ir asimilando todo lo que el pastor Ames, a punto de morir, explica a su hijo en una extensa carta con la que pretende que entienda el pequeño mundo en el que crecerá. Y a él. Los vecinos, la gente, los sermones que escribió y nunca se atrevió a pronunciar el domingo en la iglesia, sus debilidades, los secretos de sus habitantes, la exultante juventud de su esposa… El tiempo pasa muy despacio con 'Gilead' entre las manos. Las palabras llegan como un viento a cámara lenta, a la velocidad exacta para comprenderlo. Las frases del pastor Ames solo se aceleran al final, en las últimas páginas, cuando se altera recordando el comportamiento del pequeño de los Boughton. Pero el papel se acaba. Y el día a día de esta familia queda para otro libro, 'Home', que ya aparece en mi lista de pendientes.
Título: 'Gilead'
Autora: Marilynne Robinson
Editorial: Galaxia Gutenberg para Círculo de Lectores
Páginas: 278
Precio: 16,95€

sábado, 23 de julio de 2011

Sin Amy

http://youtu.be/OTpcLir9pQo


Me cuesta creer que ya no esté. Que ya nunca más volverá a cantar. Que no recuperará la cordura, la serenidad, la voz y el talento con que deslumbró hace años a los que amamos el soul. Es curioso, pensaba que se iría pronto, pero jamás imaginé que tan pronto. Siempre, hasta después de ver las imágenes de Belgrado, confié en que alguno de los buitres que alimentaban su desgracia para enriquecer sus bolsillos, los que la subían a los escenarios como a un gladiador consumido al que echar los leones, diría basta. Pero no. Amy Winehouse, la mujer que convertía mi casa en un oscuro club de los 50, lleno de humo, hombres con sombrero y mujeres con vestidos largos y labios rojos, ha abierto la única puerta que encontró para salir del bosque de la fama en el que llevaba años perdida. Esta noche he apagado casi todas las luces, me he servido una copa de vino, me he puesto mi combinación de seda negra y he vuelto a escuchar las primeras canciones que me cantó. Me he despertado entre humo de tabaco, sombreros y labios rojos.

domingo, 10 de julio de 2011

Un cuento chino, vacas y silencios

Roberto, un argentino maniático del orden y las rutinas que cuenta los tornillos que vienen en las cajas, se duerme siempre cuando el reloj marca las once de la noche y colecciona noticias increíbles. Jun, un chino que sólo habla chino perdido en Buenos Aires después de que una tragedia provocada por una vaca le cambie la vida. Tropezados por casualidad y condenados a entenderse. Roberto (Darín) no quiere, le molesta la visita inesperada, una agresión a su intimidad y su día a día solitario. Roberto no puede dejarlo a su suerte en la ciudad, sabe que los remordimientos lo devorarían el resto de su vida. Y así, por obligación moral, Roberto acaba acogiendo en el trastero de su casa a Jun, al que da siete días para que encuentre a su familia. Roberto y Jun no se entienden con palabras, hablan sus gestos. El cabezota argentino parece no ver cómo se complementan hasta en los más pequeños detalles (Roberto se come la costra del pan y Jun, la molla) y se desespera con el paso de los días sin noticias de la familia de Jun, que se esfuerza por hacer la convivencia con el ferretero lo más agradable posible. Se supone que 'Un cuento chino', inspirado por una historia real, es una comedia. Y sí en muchos momentos hace reír, pero no es una comedia al uso, ya que las dificultades de comunicación entre Roberto y Jun, la soledad que Roberto se empeña en buscar y la tristeza que Jun se esfuerza en esconder hacen que se congele la sonrisa durante buena parte de la película, de la que no hay que perderse los títulos de crédito.

domingo, 3 de julio de 2011

Shirley Valentine, una Pandora de extrarradio

Fui a ciegas. Sabía de la existencia de la película y de las muchas versiones teatrales. Pero no quise saber nada. El conocimiento asesina las sorpresas de un descubrimiento. Sentada en la tercera fila dejé que Verónica Forqué (graaaaaande, como siempre) me llevara al mundo de Shirley Valentine. A su casa, con su marido, con las sartenes, con el vasito de vino, las alpargatas con calcetines, el hule de flores, el pelapatatas, el delantal y, sobre todo, la pared. Esa pared con la que habla, a la que se dirige cuando tiene dudas, a la que pregunta sin esperar respuesta, que la acompaña en sus mínimas alegrías y comparte sus tristezas cotidianas. Esa pared que es la única que la escucha. No pude evitar reírme, a carcajadas en ocasiones, con el diálogo sin respuestas de Shirley Valentine, con sus fracasos contados en tono de chiste ("el sexo es como las rebajas, mucho apretón, mucho sudar, y al final lo que te llevas no es para tanto"), con sus miserias en clave de humor… Eran carcajadas engañosas, risas y humor para bajar la guardia y que la contundencia de la soledad cayera con más fuerza sobre mi línea de flotación (y el rímel y el eye liner, de paso). No me di cuenta de que estaba llorando hasta que noté el frío salado de una lágrima en la comisura del labio. Por suerte, Shirley Valentine, la mujer que le explicaba a la pared que quería viajar a Grecia y tomarse una copa de vino sentada en una mesa en la arena de la playa, guardaba, como una Pandora de extrarradio, la esperanza en el interior del capazo con el que descubre Grecia.

jueves, 23 de junio de 2011

La viuda embarazada, historia de un trauma sexual

Keith Nearing no puede estar pasando un verano mejor. Acaba de salir de la adolescencia y desde los últimos fríos y hasta las primeras nieves sus únicas obligaciones son tomar el sol, bañarse en la piscina de la mansión italiana en la que se aloja, hacer pequeñas excursiones a los pequeños pueblos cercanos y leer (se ha propuesto devorar todos los clásicos de la literatura británica que encuentre en la biblioteca). Unas vacaciones perfectas durante el verano de 1970 que comparte con su novia Lily, su amiga Scherezade y su amigo Whittaker y que se verán enturbiadas por la obsesión de acostarse con Scherezade, a la que los aires de la Campania italiana sientan especialmente bien. La chica modosita, buena y solidaria se ha convertido en una rubia de cuerpo escultural que no duda en hacer topless y capaz de revolucionar a toda la población masculina de la aldea cercana cada vez que se acerca. Keith no oculta sus ganas de meterse en la cama de Sherezade, con la que comparte baño, algo de lo que es también consciente Lily, que cada noche juega a fingir que es su amiga rubia para evitar en lo posible que él cambie de cama. La obsesión le lleva a urdir retorcidos planes. Incluso le nubla el entendimiento en sus lecturas, en las que sólo espera el momento en el que el protagonista se acueste con su supuesta amada. Página a página no se puede huir del calor de esa piscina, epicentro de 'La viuda embarazada', que traspasa el papel, de la ansiedad de encontrarse a la otra persona desnuda en el baño, del deseo contenido por lo correcto, de la sexualidad que emana de cada frase... Al final, como el propio Keith Nearing, se corre el riesgo de leer los capítulos con el único objetivo de descubrir si al final consigue seducir a Scherezade. Un riesgo que implicaría perderse, más allá del sexo, fantásticas escenas de unas vacaciones de verano en Italia: la excursión al desfiladero del Diablo, las cenas al raso a los pies del castillo, las reacciones de los lugareños ante las chicas, el dolor y el despecho de Adriano (guapísimo y rico, pero que no llega al metro cincuenta), una invitada con una larga colección de bañadores de abuela, las borracheras, las charlas sin prisas ni final...
"Ésta es la historia de un trauma sexual. No fue a una edad tierna cuando le sucedió. Desde todo punto de vista, era ya un adulto; y consintió; consintió totalmente. ¿Es trauma realmente la palabra que queremos (del griego 'herida')? Porque su herida, cuando llegó, no le dolió en absoluto. Fue lo opuesto sensorial de una tortura. Ella gravitó sobre él desvestida e inerme, con las pinzas de la dicha: los labios, las yemas de los dedos. Tortura: del latín 'torquere', torcer. Era lo opuesto a la tortura, aunque 'retorcía'. Lo destruyó durante veinte años".
Título: 'La viuda embarazada'
Editorial: Círculo de lectores
Páginas: 476
Precio: 20,95€

martes, 21 de junio de 2011

'Desclassificats', entre periodistas y políticos

¿Debe un delito personal de un político afectar a su carrera política? ¿Qué papel cumplen los responsables de los gabinetes de prensa? ¿Hasta dónde debe llegar un periodista para desenmascarar a un cargo público? ¿Se puede esquivar durante toda una carrera entrar en el juego del abuso de poder de los políticos y sus séquitos? Son algunas de las preguntas que plantea la magnífica 'Desclassificats', escrita y dirigida por Pere Riera y protagonizada por Emma Vilarasau, Abel Folk y Toni Sevilla. La obra comienza con algo que todos los que trabajamos en los medios conocemos bien: la larga espera para una entrevista en la antepuerta del despacho de un político. Repaso de notas, revisión de las preguntas, corrección del orden, añadidos de último momento, vistazos al reloj y al móvil, alguna broma insustancial y comentarios con doble (o hasta triple y cuádruple sentido) con los asesores de prensa... Nada extraño hasta que las bromas de Cáceres, el responsable de gabinete (interpretado magistralmente por Abel Folk, la voz de Pierce Brosnan en España, para más señas), superan el tono de la cortesía y una llamada personal a la entrevistadora Sílvia Utgés (Emma Vilarasau), que tiene unas fotos más que comprometedoras del presidente Víctor Bosch (Toni Sevilla) en la cama con una menor, sugieren al político y al asesor que pueden darle la vuelta a la tortilla y hacerle ver que la vida personal y la profesional no deberían tener nada que ver ni afectar una a la otra. Sobre el papel, la decisión parece muy fácil, pero no es tan sencillo cuando tienes menos de media hora para decidir y más información de la que esperabas. Incluida la verdad y una confesión en privado que jamás hará en público. Sufrí durante los 80 minutos que dura la obra, deseando fervientemente que Sílvia tomara la decisión correcta, que no sucumbiera al juego trampa de 'haz lo mejor para todos, no lo mejor para ti' y 'es un buen político, no estropees lo que es bueno para la mayoría'. Mientras aplaudía no podía dejar de pensar en una de las primeras cosas (juraría que fue la primera, pero no estoy muy segura) que me dijeron en la universidad cuando comencé la carrera: "La objetividad no existe, lo que sí existe es la honestidad".

jueves, 16 de junio de 2011

Adiós al rey de Japandia

Hace apenas unas horas que he descubierto que ya no está. No le conocía. O quizás sí. No lo sé. Sólo sé que ya no está. Hace días, semanas, que me lo temía. Pero no quería creer que se hubiera ido. Prefería pensar que su silencio se debía a un paso más en su lucha contra la leucemia. Cada día sin sus palabras añadía más inquietud a las mías. Pensaba que no podía ser, que era demasiada casualidad que el título de su última entrada en su Japandia fuera 'Nunca me abandones'. Señal. Casualidad. Despedida. No lo sé. La certeza me ha llegado sin querer, como una visita que se equivoca de puerta. Y aunque no le conocía, ni sabía la cara que tenía (en mi cabeza siempre fue un oso), ni la edad, ni a qué se dedicaba, no puedo dejar de pensar que el rey de Japandia, el hombre que luchaba contra la leucemia, que adoraba Japón, que disfrutaba del cine, que paseaba entre las vías del tren y la playa, que escribía notas desesperadas en libretas de cuadros, que sintió la muerte de Nile Rodgers y que fotografiaba nubes desde el hospital, ya no está.

lunes, 13 de junio de 2011

El ruido de las cosas al caer


‘El ruido de las cosas al caer’ (Premio Alfaguara de novela 2011) no habla del ruido que hacen una taza, un bolígrafo o unas tijeras al caerse de una mesa o resbalarse de las manos. No. Las cosas que hacen ruido en la maravillosa novela de Juan Gabriel Vásquez (gracias Gema) son los enseres de los pasajeros de un vuelo a Bogotá al estrellarse contra las montañas colombianas. Y el ruido no es otro que el de las palabras que nunca enlazaron, las historias que no contaron y las vivencias que se intuyen en las cartas y documentos que no cayeron con ellos. Antonio Yammara no conoce a ninguno de esos pasajeros, pero el accidente cambiará su vida a través de la relación de amistad incipiente con Ricardo Laverde, un antiguo piloto ex presidiario silencioso y algo desconfiado con quien juega al billar cuando acaba sus clases en la universidad. Él sí espera con ansia la llegada de ese vuelo, en el que viaja su esposa, Elena, norteamericana a la que conoció mientras ella era voluntaria de los Cuerpos de Paz. Antonio descubrirá en Las Acacias, la casa que Ricardo construyó para Elena en una cálida región del interior de Colombia, qué hay que hacer para que las abejas no piquen, que las hamacas provocan tortícolis, la historia de amor entre Elena y Ricardo y los detalles de la encarcelación de este último, algo que él jamás quiso contarle.
Título: ‘El ruido de las cosas al caer’
Editorial: Alfaguara
Páginas: 261
Precio: 18€

domingo, 5 de junio de 2011

Después de Carrie Bradshaw

No suelo caer muy a menudo en la tentación de los libros sobre mujeres contemporáneas y sus amoríos. Los herederos de 'Bridget Jones' (los buenos, digo) son como los cupcakes: mejor no abusar. Pero cuando sobre 'Mujeres de Manhattan' vi el nombre de la autora (Candace Bushnell) no pude resistirme a conocer a las nuevas protagonistas de la mujer que creó a Carrie Bradshaw, Samantha Jones, Charlotte York y Miranda Hobbes. Me resistí poco a llevármelo, pero la verdad es que ha pasado cuatro años en una de las estanterías de libros pendientes sin que sintiera su llamada. Ha sido ahora, en plena maratón de 'Sexo en Nueva York' (mis hermanos mellizos me regalaron el cofre entero para mi cumpleaños), cuando le ha llegado el momento. 'Mujeres de Manhattan' tiene como protagonistas a tres cuarentañeras (me quedan ocho años para cumplir 40 y empiezo a reivindicar este término en lugar del de cuarentonas) en la cima del éxito profesional y en la sima del fracaso sentimental: Victory Fors, una diseñadora de éxito cuya última colección es destripada por los críticos de moda a pesar de que ella considera que es la mejor de su carrera y sin ninguna relación a la vista; Nico O'Neilly, directora de la revista Bonfire en plena lucha por la dirección del grupo editorial que publica la revista y que se debate entre su relación con un modelo de ropa interior y su adorable marido; y Wendy Healy, productora ejecutiva de Parador Pictures, compañía a la que dedica casi todas las horas del día a costa de su familia, de la que cuida su marido, que ejerce de ama de casa. Evidentemente, en las 500 página de 'Mujeres de Manhattan' Victory, Wendy y Nico sufren, lloran, se ríen, toman champán, vuelan en jets privados, van a los mejores restaurantes, dudan, lucen los mejores modelos, tienen éxito y, sí, por supuesto, se enamoran. La novela de Candace Bushnell es todo aquello que debe ser un ejemplar de chick lit aunque aporta algo extra: al cerrar sus páginas no te deja esa sonrisa y la seguridad de que todo va a salir bien que suelen dejarte los demás, sino una sensación amarga, un tanto agridulce, en la boca del estómago.
Título: 'Mujeres de Manhattan'/'Dones de Manhattan'
Autora: Candace Bushnell
Editorial: Planeta/Columna
Páginas: 501
Precio: 8,95€

miércoles, 1 de junio de 2011

PremiOz


He dicho en varias ocasiones que tengo que ponerme al día con los premios. Y con lo de ponerme al día no me refería a agradecerlos, publicar una entrada en el blog y pasar ese mismo galardón a otros blogs. No. De verdad que los agradezco, mucho, pero en un momento determinado empezaron a parecerme como esas cadenas de mails que debes enviar a no sé cuántas personas si no quieres que una horrorosa maldición caiga sobre ti. Así que hoy, no por saldar deudas sino porque me apetece, porque quiero, porque me he levantado regalona, porque llevo tiempo dándole vueltas y, sencillamente, porque me da la gana, llega la primera edición de los PremiOz. 

Imaginaos que la gala la presentan (suspiro) Colin Firth y Clive Owen (Scarlett Johansson y Jessica Alba para quienes pierdan la cabeza por las mujeres) y cumplid las condiciones de los PremiOz: No tenéis que agradecerlos con una entrada en vuestros blogs, no debéis pasárselos a ningún otro bloguero, no podéis mojarlos, no les puede dar la luz y está prohibido darles de comer después de la medianoche.

And the winners are:
­-Carmen, de Carmen y amig@s: porque fue la primera que se fijó en este blog y lo condujo de la mano a un mundo aún por decubrir, porque quiere a Jane Austen tanto o más que yo, porque sus palabras siempre son amables y cariñosas, porque constantemente me descubre libros y autores desconocidos o olvidados en los rincones más profundos de la memoria.
-Mari Cari, de Un jardín para Mari Cari: porque me hace reír con sus compañeros de gimnasio y sus japoneses visitando su querídisimo valle del Jerte, porque me enseña peces que viven en bombillas, por sus relatos de la cadena, porque sus palabras suenan a calma.
-Maria, de Maria Oliver y Ande yo monísima: porque me hizo saber que al menos hay otra persona en el mundo que destripa las letras de las canciones para descojonarse del amor, porque me tiene enganchada a un crucero en el que se celebra una boda, porque me pone los dientes largos con maravillosos vestidos setenteros y altísimas y glamurosísimas sandalias.
-Elysa, de Diseños by Elyely: porque siempre me sorprende, porque me ha descubierto que las cartas del Tarot tienen vida propia, que las viudas recientes responden encuestas y las amas sadomaso no, lo que pasó realmente en el Arca de Noé, que las niñas también rompen cristales a balozanos y que el infierno puede estar en un autobús.
-David, de Volando a rastras: porque se descubre en su blog en la misma medida en que se esconde en su foto, porque regala libros en Sant Jordi, porque me recuerda los días señalados, porque comparte sus recuerdos, porque me muestra su playa y los patos de su río, porque me lleva al cine algunos viernes, porque me besa en lugares y de maneras desconocidas.

lunes, 30 de mayo de 2011

Los enamoramientos


Es fácil enamorarse de quien no nos quiere. Es fácil creer que nos hemos enamorado cuando en realidad no estamos seguros. Es igualmente fácil hacernos la ilusión de que alguien se ha enamorado de nosotros sólo porque se ha compartido la intimidad del sexo, aunque esa intimidad desaparezca en el umbral del dormitorio. También es fácil hacer que el destino se ponga a nuestro favor siempre que no tengamos muchos escrúpulos. Y es fácil olvidar o al menos convencernos de que lo hemos olvidado, lo que es casi lo mismo, todo aquello que hasta hace poco habíamos creído imborrable. Esa es, en resumen, la historia que Javier Marías (mi gran Javier Marías) cuenta en ‘Los enamoramientos’, una novela que algunos califican como novela de amor y otros, como thriller. Da lo mismo. No es una historia de amor, al menos no lo es la principal, la que creeríamos en un primer momento que debería serlo. Tampoco es un thriller. En ningún momento he tenido miedo por María Dolz, la protagonista y la primera mujer a la que pone voz el Rey de Redonda, que en sus cuatro décadas como escritor solo se había metido en la mente de personajes masculinos. María Dolz desayuna cada día en la misma cafetería, junto a un matrimonio feliz. Sólo descubre sus nombres el día que la sorprende, en el diario, la imagen de él, Miguel Desvern, apuñalado y medio descamisado y a punto de convertirse en un muerto”. Esa certeza, la de la muerte de uno de sus involuntarios compañeros de desayuno, es para María la puerta de entrada a un instante de la vida de Luisa, su viuda, y a la cama de Javier Díaz-Varela, el atractivo (labios carnosos y lector de Balzac) amigo del fallecido.
"La última vez que vi a Miguel Desvern o Deverne fue también la última que lo vio su mujer, 
Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en cambio una desconocida y jamás había cruzado con él una palabra. Ni siquiera sabía su nombre..."
Título: 'Los enamoramientos'
Autor: Javier Marías
Editorial: Algafuara
Páginas: 401
Precio: 19,50€

miércoles, 25 de mayo de 2011

Feliz no cumpleaños

Este año no quería tarta ni canciones ni disfraces ni fiesta. No quería pasar horas en la cocina (empanadas, tartar y ceviche, sushi, ensaladas, saladitos, chupitos de gazpacho, tiramisú...) ni gastar neuronas calculando provisiones de vino y cerveza. Tampoco me apetecían felicitaciones y besos fingidos. Solo quería estar a gusto. Con gente que de verdad me importa. Con gente a la que creo que le importo. Vestirme, maquillarme y subirme a los tacones sin pensar en ningún hombre, ni siquiera en los que pudieran estar por casualidad. Cuatro mujeres (he echado de menos a tres que están allende los mares), varios margaritas, algún chupito de tequila, fajitas, burritos, chimigangas, muchas rancheras, risas y carcajadas. No he necesitado nada más para ser feliz en este feliz feliz no cumpleaños, como diría mi queridísimo Sombrereo Loco.

miércoles, 18 de mayo de 2011

El César Millán de los años 40

Debo reconocer que cuando vi 'Cuando el hombre encontró al perro' en una librería no me preocupé ni de leerme el texto de la contraportada. El título y la imagen de un perro escuchando la trompeta de un antiguo tocadiscos en la portada me parecieron suficientes. Ni siquiera conocía al autor, Konrad Lorenz, del que suponía un libro de relatos. Quizás si hubiera sabido que era zoólogo, uno de los padres de la etología y Premio Nobel de Fisiología habría intuido que, en realidad, podría tratarse de algo más. Y es que este librito de apenas 173 páginas es una mezcla entre un ensayo sobre la relación entre el hombre y el perro a lo largo de la historia y una serie de relatos basados en la relación del médico con sus animales. No he podido más que reír, llorar y enternecerme con algunas de estas anécdotas personales como supongo que haría cualquiera que tenga perro al reconocer, en otros animales, al suyo propio: la inexplicable animadversión hacia una persona concreta, las vueltas persiguiendo su cola, sentarse en el suelo y negarse a caminar más, esconderse detrás de tus piernas cuando escucha un cortacésped, mirarte con ojillos desconcertados cuando no haces lo que espera, enfadarse porque no puede cazar una lagartija, correr como un loco hacia el agua... Más allá de las anécdotas Lorenz ofrece consejos que, curiosamente, no son muy diferentes a los que podemos escuchar en la actualidad en boca de César Millán ('El encantador de perros') y presenta de forma amena una teoría sobre cómo el hombre de las cavernas y el temido chacal se hicieron amigos.

"En resumen: la niña tiene una gran alegría y cuando sus padres vuelven a casa se encuentran, sorprendidos, pero en modo alguno entusiasmados, un cachorrito de chacal atiborrado de comida. Naturalmente, la primera intención del fiero guerrero es coger al cachorro y arrojarlo al agua, pero la hija rompe a llorar y se aferra, sollozando, a las rodillas de su padre, quien por el momento pierde el equilibrio y deja caer al suelo al perrito. Cuando intenta cogerlo de nuevo, éste se encuentra ya a salvo en los bracitos de la niña, que ha ido a esconderse en el rincón más oscuro de la cabaña, temblando toda ella y con el rostro bañado en lágrimas. Y como quiera que ni los padres de la edad de piedra tenían un corazón de granito para con sus hijas, el cachorrito se queda, a la postre, en casa".

Título: 'Cuando el hombre encontró al perro'
Autor: Konrad Lorenz
Editorial: Tusquets
Páginas: 173
Precio: 8,95€

viernes, 29 de abril de 2011

Aquella noche de champán tatuado

Me pregunta por el verano. Por el trabajo. Por las medianoches aún en la redacción. Por los becarios... Y a mí solo me viene a la mente aquella noche. La que comenzó con articulo indefinido y acabó ganando el definido. Una noche cualquiera que se convirtió en una noche singular. Una noche de la que no esperaba nada y que me dio mucho. Una noche en la que solo debíamos tomar un vino después del trabajo y acabamos enlazando copas de champán mientras ignorábamos la música house. Me pregunta por el verano y mi cabeza se marcha. Siento los vaqueros ajustados, el palabra de honor negro y los peep toe con swarovski en mis pies. Siento la frente y la nuca despejada, como si aún llevara el tupé y la coleta. En la mano izquierda noto el calor de una mano que me arrastra entre la multitud que baila desenfrenada en la pista y, en la derecha, el peso de una botella de champán llena de tatuajes que ahora, vacía, reposa junto a un candelabro negro y los coloridos vasos de té.

viernes, 22 de abril de 2011

La novela que suena a Judy Bridgewater

Judy Brigdewater suena en el radiocasete. Kathy H., que roza la adolescencia, baila con los ojos cerrados, (darling, hold me, hold me, hold me...) abrazando la invisibilidad. De repente, consciente de que no está sola, los abre y se encuentra con Madame, que la mira y llora. La escena, aparentemente una más de las muchas que viven los internos en Hailsham, guarda una de las claves de 'Nunca me abandones', la sobrecogedora novela de Kazuo Ishiguro, que llevaba más de un mes en el montón de los libros pendientes y los adelantó a todos después de ver un reportaje en el program 'Página2' y leer la reseña de J. Luis en su Japandia. Todo es normal en Hailsham, un internado inglés en el que viven Kathy H., Ruth y Tommy. Todo es falsamente normal. En realidad los niños y adolescentes de Hailsham tienen un destino marcado antes de nacer: servir de donantes de órganos a gente que nunca les ha visto. Todos ellos lo saben, aunque los detalles y las consecuencias de su futuro los irán descubriendo poco a poco. Los niños de Hailsham saben que no pueden soñar con ser abogados o secretarias, saben que no podrán tener hijos, ni planear cómo decorarán su casa, que sólo podrán aprender a conducir para poder cuidar de los que inicien las donaciones antes que ellos y que cada vez que amen a alguien lo harán temiendo el momento en que entre en el quirófano. Bonita y terrible, tierna y cruda. Todo al mismo tiempo.
Darling, kiss me, kiss me, kiss me,
And never (never), never (never), never (never), let me go

Título: 'Nunca me abandones'
Autor: Kazuo Ishiguro
Editorial: Anagrama
Páginas: 351
Precio: 19€

sábado, 16 de abril de 2011

Una mañana con Asha Miró

Foto: Rosa Bisbe
Una enorme sonrisa, una voz dulce y vivaracha y unos ojos enormes de los que cuesta quitar la mirada para mirar la libreta. La escritora Asha Miró, catalana nacida en India, es una bola de alegría que reparte energía a todo el que habla con ella. Presentó su último libro, 'Tocando el cielo', el jueves por la tarde en Barcelona y apenas unas horas después, la mañana siguiente, vino a Eivissa para protagonizar un encuentro con los alumnos del colegio público Can Misses, que está celebrando la Setmana de la Llengua. Me encuentro con ella en el despacho del director del centro, Joan Amorós. Frente a una mesa llena de libros, papeles, notas y expedientes responde a las preguntas. La media hora de que disponemos antes de enfrentarse a cerca de 200 alumnos de Primaria se me hace cortísima. Sorteando niños llego al anfiteatro, donde todos esperan a la escritora, a la que han conocido a través del documental 'La hija del Ganges', con muchísimas ganas. Me siento en la grada como una más. Todavía no lo sé, pero lo mejor está aún por llegar.
Si queréis leer la entrevista, seguid los puntos suspensivos...
Si sentís curiosidad por saber qué le preguntaron los niños, seguid el camino de guiones-------------

jueves, 14 de abril de 2011

Un tinto con gaseosa hace verano



"Una orenella no fa estiu", dicen en mi tierra (algo así como que una golondrina no trae el verano). No sé si lo de las golondrinas será cierto (la verdad es que por aquí tampoco hay muchas), pero mi verano ha comenzado hoy a las 14:06, el momento exacto en el que el camarero me ha servido el primer tinto de verano. En copa, con Sprite, mucho hielo y unas rodajitas de limón. A la sombra del Mercat Vell, uno de mis rincones favoritos, en un soleado día de primavera, viendo a los vendedores colocar sus frutas de colores y botes de sal especiada me he bebido los primeros momentos del verano.

viernes, 8 de abril de 2011

El lenguaje de los cristales y un unicornio

Adri es una niña solitaria. Lee cuentos, escucha a escondidas a la cocinera y la tata en el cuarto de la plancha, entiende el lenguaje de los cristales de las lámparas de araña y recorre de noche los pasillos de casa esperando ver al unicornio blanco. Adri es la pequeña de cuatro hermanos, la última, la engendrada en un momento de pasión sin amor cuando sus padres ya hacían vidas separadas en la España de antes de la Guerra Civil. Demasiado pequeña para jugar con sus hermanos, su vida pasa entre las criadas y un mundo imaginario del que sale a la fuerza el día que comienza en Saint Maur, el colegio de monjas que se convierte en una tortura y que se olvida cuando conoce a Gavrila, un niño ruso de pestañas rubias que promete enseñarle a volar cuando llegue la primavera. 'Paraíso inhabitado', de Ana María Matute (siempre es una maravilla leerla) apenas necesita salir del bloque en el que viven Adri y Gavrila para crear un mundo tan delicioso como lleno de desilusiones para sus personajes. Un mundo en el que el más pequeño detalle alegra o arruina un día. Un mundo en el que se vive siempre esperando algo esperanzador. Gavrila espera tumbarse en la alfombra a leer con Adri. Cristina espera el día en que su madre la libere de la presión de la sociedad. Isabel, la cocinera, espera que su novio no vuelva a engañarla. Tata María espera que sus niñas la sigan necesitando. Eduarda espera que Adri visite sus Ruinas. Teo espera poder ser algún día la emperatriz de la China y que no le apalicen por ello. Y Adri espera que los cristales sigan hablando y que el unicornio no desaparezca por la ventana.
Título: Paraíso inhabitado
Autora: Ana María Matute
Editorial: Círculo de lectores
Páginas: 376
Precio: 19,9€

lunes, 4 de abril de 2011

Poesía de la limpieza y la basura

Ya he dicho muchas veces antes que en ocasiones este trabajo se parece mucho al ocio (supongo que eso compensa los horarios esquizofrénicos y el escaso sueldo). La presentación el viernes por la noche en el Club Diario de los libros 'Limpieza y absorción', de Javier Cánaves, y 'Basura', de Ben clark, fue uno de esos momentos gracias, en buena medida, al divertido discurso del editor de Delirio, Fabio de la Flor, algo que, todo sea dicho, ya esperábamos (ansiábamos) quienes conocemos a esta pandilla de poetas con alma de gamberros. Si queréis saber más sólo tenéis que seguir la línea de puntos..........

martes, 29 de marzo de 2011

Y de repente, un arcoiris

Copyright: Marta Torres
Desde pequeña me fascinan los arcoiris. Creo que la culpa la tiene un cuento infantil que leí y releí y que aún hoy, no sé cómo, conservo. A punto de la desintegración, eso sí, de tantas veces que lo tuve en las manos para volver a soñar con la leyenda de los indios americanos que explica que los pájaros eran todos grises hasta que un día de lluvia jugaron deslizándose por los colores del arcoiris y sus plumas se llenaron de colores. Años más tarde, en clase de Naturales, nos explicaron la ciencia de los arcoiris. Recuerdo que cerraba los ojos por si acaso lo que contaba Àngels era incompatible con los pájaros grises embadurnándose de colores. Los años, y alguna década, han pasado, pero sigo quedándome embobada cada vez que veo un arcoiris, especialmente si son como éste con el que hace pocos días me tropecé delante de casa. Había dos, pero creo que el más débil lo desgasté de tanto mirarlo con los ojos entrecerrados, buscando los pájaros grises llenando sus plumas de colores.
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